EL SEMIDESIERTO NORTE ZACATECANO, ESPACIO LLENO DE VIDA QUE LA MEGAMINERÍA ESTA DESTRUYENDO; ES NECESARIO DENUNCIAR LOS MITOS DE ESTA INDUSTRIA DEPREDADORA - El Nopal
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EL SEMIDESIERTO NORTE ZACATECANO, ESPACIO LLENO DE VIDA QUE LA MEGAMINERÍA ESTA DESTRUYENDO; ES NECESARIO DENUNCIAR LOS MITOS DE ESTA INDUSTRIA DEPREDADORA

EL SEMIDESIERTO NORTE ZACATECANO, ESPACIO LLENO DE VIDA QUE LA MEGAMINERÍA ESTA DESTRUYENDO; ES NECESARIO DENUNCIAR LOS MITOS DE ESTA INDUSTRIA DEPREDADORA
R. René Ruiz G.
Universidad Autónoma Chapingo
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Venimos denunciando que la megaminería pretende justificar su irracional proceder amparándose en una serie de mitos que es urgente desmantelar para que, tanto la población en general, como los gobernantes en turno sepan que, valga la expresión, “no todo lo que brilla es Oro”, y tampoco todo lo que dicen los señores inversionistas es cierto, como ya lo han demostrado muchos estudios realizados aquí en Zacatecas y en otras partes del mundo.
Aquí expongo otros dos de los Mitos de la megaminería, transcribiendo lo que se señala en una publicación Argentina ya debidamente referenciada en colaboraciones anteriores:
“Mito 5: La minería se instala en ‘territorios vacíos’ o desiertos, es decir, en zonas postergadas, creando un círculo virtuoso, generando desarrollo y elevando el nivel de vida de la población.
Otro de los grandes mitos que se suelen emplear para procurar la legitimación  social  de  la  minería  a  gran  escala  es  el  relativo  a  los ‘múltiples impactos positivos sobre las economías locales’, a las que se presenta  como  territorios  vacíos y/o  ‘desérticos’,  regiones económicamente ‘atrasadas’ sin otras ‘oportunidades’ que la  actividad minera   para   su ‘desarrollo   económico’.    Lo   cierto   es   que   la representación de las regiones como ‘desérticas’ y pobres constituye una construcción ideológica que generalmente oculta historias precedentes   de   explotación   económica   de   los   territorios,   para presentarlos como ‘territorios disponibles’ o ‘socialmente vaciables’ para su valorización por parte del capital, en este caso, transnacional. Se trata de una vieja estrategia de devaluación-expropiación de los territorios largamente empleada a lo largo de los distintos ciclos de ‘acumulación por desposesión’ (Harvey, 2004), que tras la fachada de la modernización se pueden verificar en nuestra historia económica.
Como se indica en Machado Aráoz (2010): ‘En términos de la incidencia de la minería transnacional sobre las economías regionales, lo cierto es que una vasta experiencia de casos históricos y presentes en nuestra región latinoamericana permite constatar los efectos destructivos que la misma tiene sobre los circuitos y sistemas de producción y consumo locales”.
Con relación a este mito propalado por las mineras, por ahora solo baste señalar para el caso que nos ocupa, que el Semidesierto Norte zacatecano, al formar parte integra del Gran Desierto Chihuahuense, que se extiende desde Norteamérica, hasta llegar a Tehuacán, Puebla, constituye un espacio geográfico en el que florece un amplio sistema de formas de vida que se han venido conformando durante millones de años de evolución; de ninguna manera es un “espacio vacío”, es un espacio para la vida en sus diversas manifestaciones. Constituye un territorio ocupado con propietarios que a lo largo de los años se han adaptado a vivir en esas condiciones y han adaptado al medio ambiente para que los provea de los satisfactores esenciales para sus formas de vida.
Baste realizar un recorrido por esta región de Zacatecas para constatar que existen sistemas para el aprovechamiento de los recursos naturales que han venido evolucionando con el paso de los años: ahí están los sistemas de cosecha de agua para la realización de la agricultura; también están los sistemas de cosecha de agua para las actividades pecuarias; se han venido aprovechando todos los recursos naturales desde hace cientos de años. Ahí están, incluso durante la época más seca del año, los valles intermontanos cubiertos del verdor que aportan las mezquiteras que hasta parecen alfalfares cuando se les ve desde las partes altas.
Todo es vida en el semidesierto zacatecano y no es justificable, desde ningún punto de vista, que desaparezca por la ambición del dinero y por el Oro que va a los circuitos de la especulación mundial a cambio de dejar solo destrucción y enfermedades para la población, como ya se puede constatar en Las Mesas del Portezuelo en Mazapil, o en Cedros. En definitiva, no vale la pena destruir los sistemas de vida para suplantarlos por la Economía de la Muerte, como bien lo han señalado García Zamora y sus colaboradores desde la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la UAZ.

“Mito 6. Los beneficios de la minería se quedan en los países donde se extraen los minerales, y las empresas contribuyen con el pago de diferentes impuestos al desarrollo del país.
Como corolario  de  los  efectos  macroeconómicos  resultantes  de  la ‘especialización minera’, hay  que señalar el fenomenal proceso de captación y transferencia de valores excedentes que tiene lugar a través del conjunto de dispositivos de política económica instalados con las reformas  mineras  de   los   ’90:  todo  el  andamiaje fiscal,  financiero, comercial y regulativo (ambiental y laboral) instalado con las reformas ‘componen’, en su conjunto,  las extraordinarias tasas de rentabilidad de  las  grandes  corporaciones  mineras  transnacionales. Los aspectos que tienen un rol clave en la construcción política de la rentabilidad empresarial   minera   son,   en   primer   lugar,   la   ingeniería   fiscal compuesta de inéditas exenciones y beneficios impositivos que inciden de modo determinante en la porción de las rentas de explotación que los estados y las sociedades ceden a favor de los ‘inversionistas’.
El resultado es una ecuación financiera asimétrica: ingresos fiscales exiguos vs. ganancias empresariales extraordinarias”.
Sobre este punto, el Dr. Federico Guzmán, recién doctorado en Estudios del Desarrollo de la UAZ, ya ha expuesto con profundidad cómo funciona la cuestión.
La riqueza que se produce con las mineras en Zacatecas, y en todo el país, se exporta para los países de origen del capital globalizado. Aquí solo queda la miseria, la destrucción, las enfermedades y hasta se favorece la presencia y los efectos negativos ocasionados por el actuar de las fuerzas más obscuras y delincuenciales de que se tenga memoria surgidas y operando en muchos de los territorios en donde se han establecido los emprendimientos mineras. Y esto está aconteciendo ya, ahorita, en las regiones mineras de Zacatecas y de todo el país. Tan evidente es el fenómeno, que ya existen denuncias internacionales vinculadas a la patología que se genera por los capitales canadienses que están operando en México.
Sobre este gravísimo señalamiento, remito al lector al Reportaje Especial de Mathieu Tourliere, publicado el pasado 27 de octubre de 2016, tanto en Twitter como en Facebook en el que se expone el informe del Proyecto para la Justicia y la Rendición de Cuentas Corporativas (JCAP, por sus siglas en inglés), una organización de abogados canadienses.
Como lo verán, hasta los canadienses ya están preocupados por lo que está sucediendo en las regiones mineras de México, en tanto aquí en Zacatecas el Aparato de Gobierno le está “abriendo las puertas de par en par” al Capital canadiense y mexicano, que para el caso son lo mismo. ¡En verdad que es inaudito!!!.
Continuará…
Muchas gracias Sr. Director de El Nopal.

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