LA FANTASÍA PETROLERA - El Nopal
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LA FANTASÍA PETROLERA

 

LA FANTASÍA PETROLERA
JAIME ENRÍQUEZ FÉLIX

Se llamaban “chapopoteras” y existieron en México desde la época prehispánica. Consistían de “afloramientos” naturales que se producían en ciertas regiones sobre todo del sureste de nuestro país. El petróleo se usaba entonces como impermeabilizante y como material de construcción. Lo emplearon incluso como forma muy efectiva de limpiar la dentadura. Y lo quemaban en ceremonias religiosas.
Hoy el petróleo mueve al mundo y ha cambiado la geopolítica: quien tiene petróleo tiene poder, incluso para mantener dictaduras o para ganar guerras.  Tal vez por eso Enríque Peña Nieto se alzaba sobre sus congéneres en un templete de uno de sus muchos actos de trabajo, para levantar el puño victorioso y dar a conocer que habíamos ganado en México algo de poder: descubrir en tierra nuevos yacimientos de petróleo a estas alturas del partido, es prácticamente milagroso. Sobre todo ahora que el mundo ha empezado a entender que el oro negro va de salida y que es importante reemplazarlo por otras fuentes de energía renovables, como el aire, el sol, la electricidad o hasta la fisión nuclear.
No han pasado demasiados años desde que se dio inicio a la industria petrolera mundial. La historia empezó en Oil Creek, Pennsylvania, en el año de 1859, cuando se perforó una chapopotera para descubrir que en el fondo había más petróleo. Empezó allí una nueva industria que modificó el panorama mundial en pocos años.
México también puede marcar el inicio de su historia en este sector: sucedió en Papantla, Veracruz, ¡quién lo diría cuando Papantla se asocia a la fragante vainilla de gran calidad que allí se encuentra, y que es parte de tantos platillos y tantos productos aromatizantes y de higiene personal. Ese primero pozo, perforado en 1869 se llamó Furbero y no fue de gran aportación a la nación.  Tuvieron que pasar 30 años para que, a través de la Mexican Petroleum Company de California, y con la asistencia técnica del geólogo mexicano Ezequiel Ordoñez, los americanos abrieran el primer pozo comercial de México, llamado La Pez No.1, ubicado en San Luís Potosí. Allí empezó la historia comercial del petróleo para México.
Nuevas compañías petroleras de capital inglés, holandés o americano, hicieron su incursión en diversas partes del país, con éxito. Fue nuevamente el geólogo Ordoñez quien recomendó la apertura del Cerro Azul No.4, perforado en 1916 que se convirtió en uno de los mayores acontecimientos mundiales en la materia.

A partir de entones nuestro país fue disputado por diversos intereses mundiales, hasta que Lázaro Cárdenas puso fin a la rapiña en 1938, declarando la expropiación petrolera para devolver a los mexicanos la posesión y la explotación de los recursos que por derecho nos correspondían. Con este acto patriótico y de fuerza política, empezó para México una época de crecimiento económico y de fortalecimiento de nuestras instituciones. Fue un verdadero parteaguas en la vida nacional.
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció el viernes 3 de noviembre que la petrolera estatal Pemex hizo un hallazgo en un campo terrestre cuyas reservas 3p (probadas, probables y posibles) podrían rondar los 350 mil  millones de barriles. El yacimiento se encuentra en el estado de Veracruz, al sureste de la capital mexicana -al igual que el primero, descubierto en Papantla en 1869. “Estudios iniciales indican que tiene un volumen original de más de 1.500 millones de barriles de crudo”, dijo el mandatario en un acto público. La verdad es que se trata de un gran descubrimiento, pues no sólo es nuevo y aporta recursos adicionales a nuestras alicaídas reservas, sino que está en tierra -no en el mar profundo, como los que se han descubierto en tiempos recientes- y además está cerca de instalaciones que ya están dedicadas a la extracción de crudo: mejor, imposible. Se trata de “el más importante descubrimiento en campos terrestres de los últimos 15 años”, y ocurre en momentos en que la compañía está reportando los niveles de producción de crudo más bajos en más de dos décadas, de 1,73 millones de barriles promedio por día en octubre. Milagro guadalupano y en tiempos electorales.
No hay que olvidar las fantasías de José López Portillo quien presumió que había que “administrar la abundancia”. México se convertía en el líder mundial del petróleo, transformándose en unos cuantos años posteriores en el rey de la corrupción, del despilfarro y así como mágicamente se anunció la riqueza, terminó ese gobierno en pobreza absoluta y en ridículo para su pueblo y el contexto internacional.
Esperamos que la fantasía no vuelva a  repetirse.

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