EL POPO Y LA ELECCIÓN QUE VIENE - El Nopal
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EL POPO Y LA ELECCIÓN QUE VIENE

EL POPO Y LA ELECCIÓN QUE VIENE

JAIME ENRÍQUEZ FÉLIX

La política en el mundo ha tenido cambios sustantivos en la vida moderna.  La permanencia de Lenin, Stalin o Kruschev, no se debió precisamente a procesos electorales.  Al mismo Benito Juárez en México no fueron los votos quienes le permitieron hacer una defensa de la nación entera como Presidente de la República.  Encargos especiales le dieron el  puesto y más adelante, tuvo una única oportunidad de competir: contra el mismo Porfirio Díaz. Juárez ganó, sin embargo, pronto llegó su muerte.

Las condiciones con las que Obama ascendió al poder en un país devastado moralmente y previo a una amplia crisis financiera, le permitieron conseguir el papel de “el hombre más poderoso de la Tierra”, cuando apenas pocos sexenios atrás, los individuos de color no podían siquiera sufragar.   Rodríguez Zapatero entró prácticamente de sparring a una contienda con el Partido Socialista Obrero Español, contra el derechista Aznar, al  darse el atentado de Atocha, en la estación madrileña que lleva ese nombre, los resultados se vieron modificados sustancialmente en el proceso comicial. Él mismo perdió el poder en España hace unos meses para entregarlo a los hijos políticos de Franco, la familia Rajoy.  Más que un problema de votos, el asunto tuvo que ver con la forma de gobernar, como la derecha lo hace, obedeciendo a los frentes monetarios internacionales y a la Unión Europea.  5 millones de parados, que se sentían traicionados, votaron en contra de esa forma de ejercer el poder.  Así, Rajoy se ha sentado en la silla por un periodo no estimado aún, a apretar a los pobres y a ayudar a los ricos. ¿O es que Franco era de otra manera? Hoy Cataluña se le va de las manos. Era de esperarse.

En México, Vicente Fox, un personaje que parecía salido del Circo Atayde, Hnos., con sus botas de tejano pateó un dinosaurio de plástico.  Llevó el estandarte de la Virgen de Guadalupe a un mitin, y saludó en la Cámara de Diputados, al tomar posesión, a los chiquillos y chiquillas “porque la familia es primero”.

En el 2012 el país deambulaba entre un candidato perfumado con un mal copete al estilo de Elvis Presley, mismo que se negaba a cambiar y que, más que candidato, parecía el mono del pastel de alguna quinceañera, de esas que festejó Marcelo Ebrard en su época de gloria.  La panista Josefina, lo mismo se reía como taiwanesa cuando se lo ordenaba el mercadólogo, que como una mujer mexicana.  Podía llevar un huipil o un rebozo, o ropa de marca como la de Versace o Chanel.  Siempre atenta a la Voz de su Amo, como el perrito de la RCA Víctor.  El tabasqueño, por su parte, –complaciente como nunca- estaba de barata: prometía bajar los precios de la luz, del agua, del petróleo, los impuestos, el transporte… según el sapo es la pedrada, a todos les iba a dar. No decía cómo. Sólo con la “austeridad republicana” ¿Dará para tanto? Su conmovedor spot, al lado de su hijo, que desde luego debe tener ya bien asegurado su futuro personal, no parecía conminarnos ni invitarnos para reflejar esa imagen con la de los niños de Chiapas o los de Zacatecas.  Total, como el abuelo decía, “la marrana estaba atorada en el parto”.  No sabíamos por quién votar.  De los tres no se hacía uno.

Sin embargo, apareció entonces, como lo hace ahora, un personaje legendario, Don Goyo, el fantasma del Popocatépetl, que un día nos gruñe, otro estornuda y otro más vomita fuego rojo.  Asustados sí estábamos, como algunos lo están ahora. ¿Qué pasaría si antes de la elección las previsiones federales, estatales y municipales fracasaran? Un estornudo fuerte desde luego, flameado o no, dañaría cuando menos las poblaciones cercanas al volcán.  Las entidades de Morelos, Estado de México y Puebla estarían en problemas.  De la Ciudad de México no estamos seguros, pero en una situación extrema, desde luego nos espantaría, a pesar de la longevidad de Don Goyo tras muchas décadas de paz.

¿Quién podría ser el responsable de una circunstancia difícil? Desde luego Enrique Peña Nieto, los gobiernos priístas que colindan con el volcán y los propios municipios.  Este elemento puede ser fundamental en un incidente grande.  La votación sería diferente y las tendencias raquíticas que hoy conocemos, se modificarían de manera fundamental.
Desde luego, esto también podría permitir una intervención directa del Poder Ejecutivo pues, llegado el caso, podía no haber las condiciones para una contienda ordenada.

Otro escenario es un ejército que, habilitado en las calles para la defensa de la ciudadanía, y con una imagen que se ha ido transformando positivamente por la necesidad que la gente tiene de seguridad, podría también ser otra variable que considerar en un caso extremo, llegada la contienda presidencial del próximo verano-

Nada está escrito aún.  Los tiempos son inéditos para México y para el mundo, por lo que requerimos una reflexión profunda, una inteligencia colectiva, que nos permitan decidir lo mejor para nuestro país. Felipe Calderón, el presidente en el 2012, salió bien librado con la anuencia de Don Goyo, que nuevamente se pone nervioso frente a unos nuevos comicios federales, ahora los del 2018. Por la tranquilidad de la patria, esperamos que contribuya a la normalidad y que no repita su furia pre electoral de aquel pasado mayo de 2012 que los vulcanólogos tienen bien grabado en su memoria.

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