PODIUM - El Nopal
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MONSIEUR FOUCHE, DUQUE DE OTRANTO

I. Había sido postulado candidato a Presidente Municipal de Huixquilucan por el PRD. Como Presidente del partido había ganado a mayoría de la población en la elección posterior a la de Gobernador de Enrique Peña Nieto y logramos la Presidencia del primer año de la Cámara de Diputados con Valentín González Bautista: evento histórico luego de haber ganado Neza, Texcoco, Chalco, Valle de Chalco y en esa contienda, también Ecatepec. Visitaría el municipio en campaña AMLO quien no era muy admirado en una de las alcaldías más ricas del país. El acto lo organizamos en la cabecera municipal, donde había más población rural y lejana a La Herradura, Interlomas, y parte de Bosques de las Lomas y de Tecamachalco. La opinión de los judíos y de la comunidad financiera es que AMLO alejaba a mi electorado.  Llegó el día del mítin. El representante de AMLO en el Estado de México era Ricardo Monreal quien me señaló que mi tiempo como orador -siendo yo el candidato- era de 5 minutos. Me negué, señalando que era mi campaña municipal que, si bien se insertaba en la campaña presidencial, debía darme a mí el protagonismo fundamental en esa zona del EdoMex. Iba contra la familia Del Mazo y contra Peña Nieto. Llegó Andrés presionado pero amable conmigo y me pidió mi opinión sobre su campaña. Le señalé que era exitosa pero que había que hacer menos mítines y preparar la movilidad electoral para el día de la contienda. También le señalé que había poca atención a la prensa, que requería sacrificar tiempos de recorridos para entrevistas y declaraciones. Cuando mi opinión no coincidió con lo que él esperaba, empezó a girar su cuerpo y acabó dándome la espalda arriba del presídium. Seguía mi pieza oratoria, me tardé media hora. Se fueron después de un despido frío. El día de la elección Ricardo Monreal controló el recurso para los cuidadores de casilla, estos no llegaron. La elección se perdió pero, a pesar de ello, la votación fue muy importante y tuvieron que meter el dictamen de Valle de Chalco en lugar del de Huixquilucan, cambiando el nombre solamente. López Obrador tiene un estilo especial de hacer política.
II. El debate de este domingo 22 de abril tenía expectativas muy claras: todos contra López Obrador, a cobrarle las descalificaciones contra todos los candidatos. La fecha más que importante para él, lo era para las coaliciones y partidos. En las campañas, quienes hemos coordinado, no debemos permitir que el candidato tome decisiones, sino que lo haga por él el War Room, que es la inteligencia colectiva. AMLO se fue a jugar Nintendo con su heredero y además lo presumió. No se preparó para este importante evento. Hay que estar en el lugar físicamente, probar las cámaras, ver qué lado del cuerpo retrata mejor, calcular la distancia de los documentos con su cuerpo… en sí: el lenguaje corporal es fundamental. Llegó en un vehículo con varias infracciones, dicen sus enemigos, su rostro se veía irritado: no son de los actos que le gustan. No se movía él sino también el pódium. No encontraba las gráficas, su rostro aparecía desencajado mostrando su intolerancia en un liderazgo colectivo compitiendo contra menores de edad. Nadie le ordenó no contestar. Él se ordena solo. Al final de ser vapuleado con argumentos reales o falsos no fue el Andrés que todos esperábamos. Sale solo por la puerta de atrás sin despedirse de sus compañeros de debate. Su cuerpo mostraba la derrota en un evento exitoso -que no lo fue tanto- para un candidato cabecero. Derrotado no salió, vapuleado sí. Pero los puntajes de las encuestas le daban para salvarlo y un poco más.
III. Los pueblos y los ciudadanos aspiran a parecerse a sus candidatos. Quieren hablar como ellos, repetir sus frases, copiar su mímica y hasta vestirse igual. En este caso, AMLO aparece con atuendo de huichol, de chontal, con un florero en la cabeza, besando niños y mujeres. Se ha convertido en experto en entrevistas callejeras porque no le gustan las ruedas de prensa formales que le parecen una pérdida de tiempo. No estudió para el debate porque desprecia esas actividades y así le fue. Meade, cuidadoso y sistemático en sus gráficas, el Niño Azul había sido entrenado hasta en la forma de colocar las uñas de los pies, Margarita iba a dar lo que podía y el Bronco con su machismo grosero pero oportuno en sus dardos que fallaron al vaticinio popular de que iban sólo sobre AMLO. López Obrador no ganó pero tampoco perdió. Su lenguaje corporal todo el tiempo, fue de incomodidad absoluta que expresaba en la televisión que se convierte en un cuadrito en la casa de las familias donde todos los movimientos se valoran.
IV. El ganador fue el Niño Azul no porque lo diga Reforma le vamos a creer. Hace unos días que Reforma decía otras cosas colocando a AMLO casi en el 50 por ciento de las preferencias. Hay que recordar que este periódico está dirigido por empresarios del Norte del país que lo mismo dicen una cosa que otra, todo depende de cuántos periódicos quieran vender o de cómo se dejan comprar por los partidos políticos -que ahora todos son ricos-
V. El candidato del PRI, Meade, está sentado en una silla sin ruedas: no camina ni para adelante ni para atrás. Su intervención fue buena, sistemática: es un hombre inteligente, pero él no quiere ser Presidente de los mexicanos: quiere acatar las disposiciones internacionales que nos enlacen como socio menor en la economía internacional. Meade no ganó, Andrés tampoco por su soberbia, pero no tiene la elección perdida, a menos que ocurra lo que va a ocurrir. El Niño Azul y Meade, juntos, para defender esta patria nuestra y entregarla a los imperios internacionales.
VI. AMLO debe cambiar la estrategia de campaña. Ya presumió y demostró que puede llenar las plazas. Lo que nunca ha demostrado es que pueda llenar las urnas. No tiene estructura para ello, no le importa organizarla y a quienes nombró: 5 felinos de pedigrí no sirven para eso. El PRI tiene dos docenas de mapaches, entre ellos Manlio, Chong y demás jauría.
VII. He estudiado cuidadosamente estas 48 horas últimas los medios impresos, las redes sociales, y existe un desencanto de esa militancia agresiva de AMLO para defenderlo. Se sienten frustrados de que haya cambiado el estilo de fajador al de estilista. No se sienten defendidos. Se pudieron aclarar muchas cosas que eran fácilmente aclarables, pero AMLO no lo hizo en el debate: por capricho o porque, como se aconseja a sí mismo, no tiene digestión en las reflexiones. Pero su base social está viva: la puede rescatar. Para ello debe dar un volantazo y desprenderse de lo que les estorba, que es mucho. En mi personal caso, si no hay justicia para quienes nos han dañado y robado en este país y en cambio, hay perdón, nunca tendrá mi voto, porque será sólo más de lo mismo. Pensé que nunca iba a ver la caída del PRI. Se cayó aunque no a través del grupo que impulsamos a Cuauhtémoc Cárdenas. El sexenio quedó en el PAN en esa ocasión con el payazo de FOX, el mejor candidato de la historia pero el peor presidente de la misma. Con el nuevo siglo teníamos derecho no de crear la Cuarta República. Esa es una frase mal aplicada, sino de derrumbar a la clase política fétida y aceda y no recatarla.
VIII. Aún hay tiempo de rescatar la República pero nunca poniéndola a la disposición de un solo hombre, sino de una colectividad de intelectuales, de educadores, de campesinos, de obreros. Todos somos pueblo, no sólo los que asisten a los mítines y que dejan su actividad por una torta, por un paseo en trolebús y por una esperanza que nadie garantiza se concrete en hechos.
IX. Estamos a 70 días de la contienda. Quien gane la elección no será quien gane las encuestas: estas solamente señalan tendencias. La elección se gana con votos y hay una fecha para elegir, otra para votar, otra para esperar el tránsito del gobierno que inicia el 1º. De diciembre, muchos meses después del potencial triunfo. Los que deciden la democracia tendrán del 1º. De julio al 1º. De diciembre para reacomodar cosas, para generar crisis si no les gusta el resultado. Por ello tendremos que emprender con fuerza una batalla como aquella de los 300’s, donde un puñado de hombres con la fuerza del espíritu derrotaron a millares. Esta puede ser la esperanza de este nuevo siglo que ya comienza a hacerse viejo y que no siempre podremos acompañarlo con sus meses y sus años, que son irreversibles. Vamos por la democracia para todos y con todos. Nada está perdido si sabemos que de los fracasos nacen las grandes victorias.
X. Faltan dos debates donde habrán de desaparecer al menos dos de los 5 candidatos. Como quiera, hay sumas que restan, pero hay sumas que suman. Aún es tiempo de separar a la derecha extrema que contamina las contiendas electorales y las ideologías. Aún es tiempo de quitar a los líderes charros que finalmente no contribuyen con la democracia y tampoco votarán por un proyecto democrático, sino por sus plurinominales en las Cámaras de Diputados o alcaldías y al final estarán al servicio de los poderosos como una reconciliación individual para servir a los que más tienen y olvidar a los que no tienen nada.

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