Privacidad y datos personales en compras y regalos navideños
Julieta del Río
La temporada navideña suele asociarse con reuniones familiares, celebraciones y, por supuesto, compras. En estas fechas, millones de personas en México realizan transacciones en línea, aprovechan ofertas, utilizan aplicaciones bancarias y plataformas digitales para adquirir regalos. Sin embargo, en medio del entusiasmo y la prisa, no debemos olvidar la protección de nuestros datos personales.
Comprar en línea implica compartir información sensible como nombre, domicilio, número telefónico, datos bancarios y, en muchos casos, hábitos de consumo. Cuando no se toman precauciones mínimas, estos datos pueden quedar expuestos a fraudes, suplantación de identidad o usos indebidos.
Es importante recordar que ninguna oferta vale más que nuestra seguridad digital. Verificar que los sitios web sean oficiales, evitar redes públicas para realizar pagos, no compartir códigos de verificación y revisar los permisos de las aplicaciones son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia.
Pero la preocupación no termina ahí. En Navidad, uno de los regalos más comunes para niñas, niños y adolescentes son los dispositivos electrónicos: tabletas, teléfonos inteligentes, consolas de videojuegos, relojes inteligentes o asistentes virtuales. Estos aparatos, si no se configuran adecuadamente, pueden convertirse en puertas abiertas a la recolección excesiva de datos personales de menores de edad, un grupo que merece protección reforzada.
Muchos dispositivos y aplicaciones recopilan información sobre ubicación, voz, imágenes, contactos y preferencias de uso. En el caso de menores, esta información puede ser utilizada para fines comerciales, publicidad dirigida o, en escenarios más graves, para vulnerar su seguridad. Por ello, madres, padres y personas cuidadoras deben asumir un rol activo: revisar configuraciones de privacidad, desactivar micrófonos o cámaras cuando no sean necesarios, limitar el acceso a aplicaciones y supervisar el contenido que se descarga.
Educar a niñas y niños en el cuidado de su información personal es tan importante como enseñarles a cruzar la calle o no hablar con extraños. Explicarles, con un lenguaje adecuado a su edad, que no deben compartir datos, fotografías o ubicaciones con desconocidos es una tarea urgente en la era digital.
La protección de datos personales no es un obstáculo para disfrutar la tecnología; es la condición para hacerlo de manera segura y responsable. En estas fiestas decembrinas, regalar tecnología también implica regalar cuidados, acompañamiento y conciencia. Porque celebrar la Navidad no debería significar poner en riesgo nuestra privacidad ni la de quienes más queremos.



