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A dónde van las Políticas Públicas.

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A dónde van las Políticas Públicas.
Por: Jenny González Arenas
El impacto de los recortes presupuestales o de la redistribución de los recursos es un tema que se tendría que analizar a la luz de diversos factores, no solo la molestia generalizada de que cambien el estado de cosas.
Es comprensible, incluso reprochable, que en estos momentos se suspenda, por ejemplo, el recurso para estancias infantiles en aras de revisar y transparentar el uso y destino de esos recursos sin tener una medida alterna en lo que se llevan a cabo dichas acciones, dejando en total estado de indefensión a padres y madres, niños y niñas e inclusive trabajadores de dichas estancias; de tal forma que lo que pareciera ser una buena medida (limpiar de corruptelas las instancias infantiles), se convierte en una medida negativa para la sociedad (impacto negativo en el cuidado de niñas y niños que son atendidos por esas instancias).
Ante ese escenario, no podemos dejar de revisar muchos de los cambios que se están dando en el presupuesto federal para este año y tratar de interpretar si el impacto en dichos cambios puede ser negativo o positivo para el crecimiento y desarrollo del país, lo que nos lleva a darnos cuenta que algo de la brújula se esta perdiendo y no es por llevarle la contra a esta o pasadas administraciones, sino porque hay medidas de austeridad o redistribución de recursos que deben de ir acompañadas de una política de respaldo que disminuya el impacto negativo de la medida.
La reducción del presupuesto al INEGI es un mal augurio. El instituto no es un barril sin fondo, mucho menos un elefante blanco, por el contrario, la información que se obtiene a través de los censos y encuestas que se realizan es un espejo de la realidad de México, que brinda información oportuna para el diseño de políticas públicas que tengan un impacto positivo en el desarrollo del país.
La austeridad no tiene porque estar peleada con la eficiencia y eficacia del gasto público y tampoco se tienen que sacrificar recursos en instancias que resultan de vital importancia para el desarrollo de políticas públicas adecuadas, integrales, oportunas y en beneficio de la sociedad.
La información que arrojan las encuestas que realiza el INEGI de manera constante, ofrece un panorama claro sobre el estado que guardan diversos sectores de la población así como la expectativa, lo que permite, analizado de la mejor manera, diseñar políticas públicas acorde a los objetivos de desarrollo nacional y en función de las necesidades sociales. Si se sacrifican, como será el caso, la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares y la Encuesta Nacional de los Hogares, inclusive la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil, no nos extraña en lo absoluto que el gobierno descuide áreas prioritarias para el desarrollo de las familias como lo son las estancias infantiles, porque no son sólo los niños quienes se quedan sin guardería, sino que los padres no pueden ir a trabajar o trabajan menos horas para quedarse en casa a cuidar a los hijos, lo que tiene un impacto negativo en el ingreso familiar, así como se pierden una gran cantidad de empleos de aquellos que tenían un trabajo en dichas estancias. Desafortunadamente, no se conocerán datos duros sobre el impacto negativo de la medida porque los ejercicios censales que arrojaban dicha información serán suspendidos o cancelados, por lo que el gobierno no tendrá información clara ni objetiva sobre el daño o beneficio que causen sus medidas. Es como si un automóvil sin luces, fuera transitando por una carretera oscura, conducido por alguien que no ve, o no quiere ver.