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Miscelánea.
GOBIERNO DE MÉXICO: ¡EN EL OMBLIGO DE LA LUNA!
Aquiles González Navarro.

Durante los últimos seis sexenios, la publicidad oficial federal se asumía como “Gobierno de la República”, prácticamente desde Salinas de Gortari hasta Peña Nieto. Hoy, a partir de que inició  funciones el gobierno de López Obrador, se destaca todo anuncio  como mensaje del, “Gobierno de México”. ¿Tiene algún sentido el cambio? O acaso debiera ser ¿“Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos”?
La forma es fondo, decía Don Jesús Reyes Heroles y, la explicación la da el constitucionalista Jorge Sayeg Helú. “Nuestro federalismo surgió, es verdad, en forma inversa al de la unión del norte; Entre nosotros no puede hablarse de estados miembros que a base de ceder una parte de su soberanía-externa-hayan logrado fundirse en uno solo; se trata, efectivamente, de un estado unitario que se transformó en un estado federal al otorgar a sus antiguas provincias cierta autonomía y participación en la creación de la voluntad estatal, dando lugar a los estados miembros.” El constitucionalismo social mexicano. FCE.
Perú, Argentina, Cuba, Bolivia, Uruguay, Chile, Colombia y, en general el resto de los países que se integran en Sudamérica y en otros continentes, no llevan anexo a su nombre el presupuesto “Estados Unidos”. México. Nuestro México no tendría por qué llevarlo si no fuera por la imitación extralógica hacia la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica y a su estructura de estados miembros confederados.
Hoy que el gobierno de López Obrador identifica a su gobierno directamente con México. “Gobierno de México” se lee en la marquesina de las conferencias mañaneras. Surge una esperanza: ¿Los legisladores federales, suprimirán a partir de alguna iniciativa del Presidente, al nombre de nuestro país esa coletilla que no nos queda y que no corresponde a nuestra historia: “Estados Unidos”, para quedar simplemente como México, a fin de que rime con su hermosa traducción del Náhuatl: “En el ombligo de la luna”?
El Presidente de la República lo sabe. No es inocente al identificar la publicidad de su gobierno resaltando a México, no ocultando su bello nombre y menos su significado y, es que, entre los rasgos y elementos que tienen su origen en el pasado prehispánico, con los que entendemos lo que hoy es México y los mexicanos, sobresalen las lenguas indígenas, no pocas hasta hoy habladas y que se enlazan con el español.
Árboles cuyos nombres dieron los nahuas: ahuehuetes, pochotes, ocotes, oyameles, huejotes, mezquites, amates, tepozanes, hules, huaches, guayules, achiotes y nopales…
Plantas y frutos que aún se consumen y que conservan su nombre prehispánico: jitomates, aguacates, paguas, quelites, tejocotes, cacahuates, capulines, chiles, zapotes, chayotes, chicozapotes, ejotes, huazontles, camotes, jícamas, jinicuiles, chilacayotes, peyote estafiate y epazote…
En alimentos: tamales, pozole, atole, chilaquiles, enchiladas, totopos y tlacoyos. Pinole, chocolate, tepache, tejuino y mezcal. Guacamole, chilpachole, huitlacoche, escamoles y cocoles. Nenepil, michiotes, tacazotas y el toloache para el enamoramiento.
De la vida cotidiana: apapachar, enchilar, pepenar, achicharrar, apachurrar, petatearse, escuincle, cuate, chilpayate, tocayo, pilmama, achichincle, pizca, itacate, piocha, chipote, cucurucho, coyón , titipuchal y mitote…
Mecates, equipales, mecapales, ayates, huacales, petates, petacas, cacles y papalotes.
Nombres de pueblos, montes y ríos con su hermoso significado: México: En el ombligo de la luna; Cosamaloapan: En el río del arcoíris; Papaloapan: En el río de las mariposas; Xochimilco: en la sementera de las flores; Zacatecas: en el lugar de zacate. Nochistlán: en el lugar de las tunas o de grana.
Al referirnos al “enlace” del idioma náhuatl con el español, no podríamos omitir los trabajos literarios del zacatecano del siglo antepasado Luis G. Ledezma, con su instructiva y bella “Correspondencia epistolar” entre un tunero y una tortillera. Por falta de espacio se incluirá sólo una pequeña parte. Dice Juan el tunero a Juana la tortillera:
Tú eres la soga, yo el ixtle. Yo andante, tú sobornal. Yo soy la miel, tú, el panal. Yo pitaya, tú, cocuixtle…
Si yo en lugar de tepaxtle Vino del Rhin te ofreciera. Si ´por asiento te diera Diván en vez de cacaxtle…
De Juana la tortillera a Juan el tunero:
Parécesme tejolote Por duro y por moledor, En tanto que va tu amor sabiéndome a nejayote…
Más que el humo de zacate Con tu pasión me molestas, Y voy con tu amor a cuestas Peor que con mi metate…
Mejor que tus tontas quejas Prefiero sufrir los males De ver agrios mis textales y todas mis gordas nejas…
Yo soy el mísero apaxtle De carcomido goyete; Tú eres el molcajete Más duro que tenamaxtle…
Yo soy e débil comal y tú la lumbre de raja; Eres la mano que maja y yo soy el nixtamal…
Déjame, déjame Juan. Con mi harapiento chomite Zurciendo mi chiquihuite Moliendo con duro afán…
No necesito catrín Ni lépero ni huichol, Mientras me quede un pachol Para comer con quipín…
Ojalá que al concluir el gobierno de la cuarta transformación, al hacer referencia a nuestro país digamos simplemente: MÉXICO.