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LA EXTORSIÓN DE TRUMP

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LA EXTORSIÓN DE TRUMP
Por: Arturo Nahle G.

En términos muy generales, comete el delito de Amenazas el que valiéndose de cualquier medio intimida a otro con causarle un mal; en cambio comete el delito de Extorsión el que con el ánimo de alcanzar un provecho exija a otro dar, hacer o dejar de hacer algo, utilizando la amenaza de causarle un daño.
Por eso el tema de los aranceles a México no fue una simple amenaza sino una vil extorsión de Donald Trump. Si no haces esto que me beneficia, te hago esto que te perjudica.
En este lamentable episodio hubo contradicciones, manipulaciones, estrategias políticas, mentiras, verdades, pero también lecciones. Empezaré por la contradicción.
Tanto Trump como el Primer Ministro de Canadá y López Obrador enviaron en mayo a sus respectivos Congresos el nuevo Tratado de Libre Comercio para su aprobación. Este Tratado tiene como principal propósito liberar el comercio entre los tres países, o sea eliminar aranceles; era entonces una contradicción firmar un Tratado que elimina o por lo menos disminuye aranceles y simultáneamente anunciar la imposición de aranceles a México.
Precisamente por ello no pocos dijeron que el verdadero propósito de la extorsión de Trump era distraer la atención del pueblo norteamericano ante el escándalo, que no cesa, de la intervención rusa en la elección presidencial del 2016. O sea que fue una manipulación mediática.
Otros más afirmaron que esta extorsión -y las que faltan- en realidad se trató de una estrategia política para ir catapultando desde ahora la reelección de Trump el próximo año. Cada que arremete contra México con el tema migratorio su popularidad crece en el vecino país.
Si algo le dio popularidad a este señor fue precisamente la promesa de construir un muro entre los dos países; ante la imposibilidad de construir esta barda de más de 3,200 kilómetros, la alternativa es construir una de 965 kilómetros entre México y Guatemala y que sí la pague México.
Los argumentos de Trump para justificar su extorsión fue que no estamos haciendo nada para frenar la migración ilegal de centroamericanos hacia Estados Unidos; eso es falso, en enero el Instituto Nacional de Migración detuvo a 8,248 indocumentados, en febrero a 10,039, en marzo a 12,756, en abril a 20,564 y en mayo 23,679. De todos éstos 53,847 fueron devueltos a sus países de origen.
Trump dijo que México accedería a la extorsión porque los necesitamos, en cambio ellos no nos necesitan; eso es parcialmente cierto, el intercambio comercial de México con Estados Unidos representa para nosotros el 40% de nuestro PIB, en cambio para ellos el comercio con México (aunque seamos su principal socio) solo les representa el 4% de su PIB.
El turismo aporta el 8.7% del PIB nacional y genera más de 4 millones de empleos directos, pues de los más de 39 millones de turistas extranjeros que recibimos en el 2017, el 59% fueron norteamericanos. Otro pilar fundamental de nuestra economía son las remesas de nuestros paisanos que alcanzan ya los 33 mil millones de dólares al año, el 97% provienen de Estados Unidos.
Pero hay una cosa en la que Trump sí tiene toda la razón; mientras que este año hemos detenido en nuestra frontera sur a 75,286 indocumentados, los gringos han detenido en su frontera con México a 593,507 migrantes (la cifra más alta de los últimos 13 años).
Así es, en solo cinco meses hemos dejado que crucen nuestra frontera, atraviesen todo el país y lleguen hasta la Unión Americana casi 600 mil indocumentados. Y esto sin contar las muchas toneladas de cocaína y otras drogas prohibidas que también salen o pasan por nuestra casa con destino a la casa del vecino.
Aunque los aranceles obviamente no frenan ni a los indocumentados ni a los narcotraficantes, lo que sí logró fue comprometer a López Obrador a endurecer su muy laxa política migratoria. Ni modo, así son todas las negociaciones, unas cosas por otras; y cuando te tienen con la pata en el pescuezo, no queda más que escoger la menos peor.
Eso fue lo que sucedió, se logró la no imposición de aranceles a cambio de que ordenemos retornos asistidos y deportaciones a todos los extranjeros que no cumplan los requisitos que establece nuestra Ley de Migración. La verdad no fue mucho pedir, nos fue muy barato, pero no es para festejar.
¿Qué lección nos deja este episodio? Que no debemos seguir siendo tan dependientes de nuestro poderoso vecino, tanta dependencia ha mermado en extremo nuestra capacidad de autodeterminación, nuestra soberanía; para recuperarla tenemos que fortalecer el mercado interno y diversificar nuestro comercio exterior; mientras no lo hagamos seguiremos con la pata en el pescuezo a la espera de la siguiente extorsión.