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Dr. José de Jesús Reyes Ruiz

LA MIGRACION Y LOS MIGRANTES
(III PARTE)

Para documentar mi pesimismo… y el de los demás

Quisiera iniciar estas reflexiones, pidiendo una disculpa por haber faltado la semana pasada en cuanto a mi colaboración en el Nopal, y ello debido – como en ocasiones previas - a salir del país y no tener a la mano las herramientas de trabajo para enviar mis cuartillas en tiempo y forma.

Dicho lo anterior y como fue una promesa en la parte final de mis reflexiones previas, quisiera compartir algunas ideas sobre Tehuantepec y lo que ello representa en el sentido de solucionar así sea en parte el grave problema de la migración, el cual después de la inseguridad y de la economía – por la detención de las inversiones tanto foráneas como locales – representa uno de los problemas más serios que tiene frente a si López Obrador y que como hemos insistido en nuestras dos colaboraciones previas no es un problema que podamos solucionar aisladamente y de alguna forma es provocado en gran medida por manos extranjeras que hoy por hoy solo piensan en cómo darle votos a Donald Trump en las elecciones del 2020.

Estos días que he pasado fuera del país para viajar a Canadá, específicamente a la ciudad de Toronto con el principal objetivo de asistir al GLOBAL SPINE CONGRESS o congreso mundial de columna, pero también el de visitar a mi hija quien realiza un año de post doctorado en la Universidad de Toronto, pude ver la ciudad económicamente más exitosa del Canadá y claro la más importante desde el punto de vista de la cantidad de habitantes y la economía no solo de la región – Ontario - sino de todo el país.

¿Qué tiene que ver esto con el tema que nos ocupa? La respuesta a esta pregunta es importante y es de ¡mucho! porque esta es esencialmente una ciudad de migrantes.

La población del Área Metropolitana de Toronto es de 6 millones y medios de habitantes, pero sorpréndanse como yo me sorprendí, la mitad de ellos está conformada por MIGRANTES, si así como lo escuchan es decir toda la economía local se mueve con casi cuatro millones de personas QUE NO NACIERON AQUÍ EN EL CANADA SINO QUE VIENEN DE OTRAS PARTES DEL MUNDO y que son absorbidos por este país que entiende que los migrantes representan en gran medida el impulso del progreso y el desarrollo.

Para que nos demos una idea del tema al que me estoy refiriendo bastaría con comentar que durante mi estancia ocupe el servicio del UBER para movilizarme en más de una veintena de ocasiones, ¿Porque viene esto al caso? Porque las personas que me dieron el servicio SIEMPRE FUERON PRIMERO INMIGRANTES es decir personas que tenían 5 10 o a lo mucho 15 años de haber venido a esta ciudad de diferentes partes del mundo en ningún momento el conductor fue anglosajón nacido en Canadá, o bien venían de lugares lejanos como Sri Lanka, o de Rusia, china, Europa oriental, Egipto Italia y por supuesto de una gran cantidad de países africanos.

Extraño pero no me encontré ningún conductor Mexicano o Centroamericano tampoco de Sudamérica, pero todos ellos – como corresponde – trataban de ser amables en extremo – de otra forma suponen serian mal calificados dentro del sistema Uber y tratan de establecer una plática donde difícilmente se puede entender un Ingles que no llegan muchas veces a controlar del todo, pero dentro de la plática el tema siempre sale a la superficie, por ellos – que quede claro – no por mí, al saberme mexicano siempre terminan hablando de Trump y su animadversión hacia nuestro país y hacia los migrantes, y tocando ese tema siempre salía a relucir el buen trato que han recibido de los canadienses a su llegada y la facilidad con la que han obtenido sus visas de trabajo y posteriormente la ciudadanía.

No tengo experiencia – lo confieso – en haber platicado con los mexicanos que migran al Canadá, lo que he leído recientemente es las notas que los ubican predominantemente en el campo donde son maltratados y esclavizados en algunas ocasiones por contratistas que los explotan al extremo, pero estas experiencias contrastan enormemente con la que uno escucha de los migrantes de tantos países a esta la ciudad más importante de todo el Canadá.

La ciudad ha cambiado radicalmente de como yo la conocí hace casi 40 años cuando tuve la oportunidad de realizar un Felow en Neurocirugía Pediátrica en el Hospital for Sick Childrens, sobre todo en el espectacular desarrollo de la zona cercana al Lago – Ontario – que cuando viví aquí estaba conformada por los residuos de empresas y almacenes y que ha sido recuperada elegantemente como un Harbor Place con viviendas y lujosos Hoteles que le dan a la ciudad un toque que antes no tenía.

Hace 40 años que viví aquí tuve la oportunidad de entablar una amistad con mexicanos que 10 años antes habían viajado EN BICICLETA desde nuestro país como parte de una aventura en la que no se planeaba quedarse a vivir aquí, pero las mismas autoridades migratorias se los propusieron en el momento de su ingreso y aceptaron gustosos la invitación.

En aquellos tiempos yo mismo tuve la oportunidad de quedarme y ejercer mi profesión como Neurocirujano en Toronto, pero – debo reconocerlo – decidí regresar a México, por múltiples razones pero entre ellas eran los malos sueldos que el sistema de salud canadiense ofrecía, la enorme cantidad de trabajo que había que realizar y la imposibilidad de ejercer ningún tipo de medicina privada lo cual sigue siendo prácticamente una regla en este el canadiense uno de los sistemas de salud más exitosos del mundo, pero socializado.

El tema viene al caso porque esas facilidades migratorias siguen existiendo hasta la fecha, venirse a trabajar al Canadá es con mucho más simple que irse a los Estados Unidos donde es prácticamente imposible – como es por todos conocido – lograr convertirse en ciudadano de ese país es algo que si se quiere se puede lograr.

Porque – sería la pregunta – entonces la cantidad enorme de centroamericanos que intenta lograr el sueño americano lo hace con todos los peligros que representa cruzar nuestro país donde las condiciones de violencia son tan importantes como las que existe dentro de sus países de origen.

Es claro que esto es porque de alguna forma alguien – no me queda duda – los induce prometiéndoles el oro y el moro como diría el dicho, y también alguien los engancha a cambio – claro - de recursos y dineros como lo hemos mencionado en nuestras reflexiones previas.

Entonces; nos tiene que quedar claro cuando hablamos del problema migratorio de los países centroamericanos, en que su sueño no tendríamos por qué pagarlo nosotros en lo que representa las cantidades exorbitantes de recursos que implica atenderlos en forma mínimamente apegada a lo que los derechos humanos nos obligan como un país civilizado.

Ya hablamos de esto antes y de que la solución estaría en las leyes norteamericanas que cerraran como lo hicieron en el pasado con los cubanos, la posibilidad o más bien la obligación de considerar cada caso por las firmas establecidas a nivel internacional sobre el trato humanitario que tienen que otorgar a los migrantes.

Y claro EU no es Canadá, ellos según Trump “están llenos” no necesitan para nada la migración – lo cual no es del todo cierto –pero como lo hemos comentado crear un conflicto y culpar a nuestro país de todo lo malo – no detener a los migrantes etc. – es central dentro de una política basada en el odio que ya ha probado dar muchos votos que es lo que se requiere para lograr la reelección.

Los Estados Unidos nos dan – bajo del agua – ordenes – no escritas – que nuestro país y AMLO siguen al pie de la letra y de ello hemos escrito ya mucho en este espacio, tenemos que pagar los platos rotos de algo que nos es ajeno, tenemos que cuidar el traslado, la alimentación, la salud y la estancia – en refugios de muchos tipos – de estos seres humanos en su viaje al norte, pero cuando logran pasar y procesar la solicitud, también tenemos que ocuparnos de ellos mientras esta solicitud es procesada y en su caso aprobada, ya entendemos que varios miles han sido regresados a nuestro país después de esto y aquí tendríamos que buscarles fuentes de empleo mientras obtienen una respuesta que casi siempre será negativa.

Es claro que no tenemos recursos para esto y tenemos que desviarlos de otros rubros que tendrían que ser más importantes para los mexicanos como salud, empleo etc.

Nuestra frontera sur es porosa en extremo, ahora se intenta que los que la cruzan ilegalmente acudan a las instancias migratorias al menos a registrarse y quienes así los deben otorgarlos albergue durante su tránsito, y quienes no; se apeguen a las normas de ser detenidos y retenidos en estos lugares de donde fácilmente escapan importándoles poco las reglas que nuestra ley dictamina que se han endurecido este año ante la oleada de más de 300 mil centroamericanos – pero también cubanos, haitianos y africanos - que muchas veces ven a nuestras autoridades – buenas o malas - como a un enemigo al que hay que burlar.

Esta historia continuara.