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La pérdida de soberanía.

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La pérdida de soberanía.
Por: Juan Carlos Girón Enriquez
Las constantes presiones internacionales, en particular frente a Estados Unidos, que han aquejado a nuestro país en últimas fechas nos lleva a reflexionar el giro que esta dando la política internacional y cuestionarnos sobre si este será o no, el camino adecuado.
La presente administración ha decidido ceder ante las presiones que ejerce el presidente Donald Trump, sus amenazas y deseos parecen órdenes para el gobierno mexicano, que comienza diciendo que no, pero a la menor provocación termina siempre accediendo, sin hacer un análisis costo beneficio de lo que ello implica.
La pérdida de soberanía puede ser el último elemento de análisis, no por que no sea importante, sino por dejar por un momento de lado el nacionalismo que pudiera parecernos exacerbado y demeritar la importancia de otros elementos como el económico, el político, el social, inclusive el jurídico.
Si bien es cierto, todos los elementos redundan en la pérdida de soberanía, partiremos de lo particular de cada elemento para llegar a lo general en lo que a soberanía se refiere.
En lo económico, las implicaciones del acuerdo tomado este viernes son considerables y riesgosas; en primer lugar, el despliegue de una gran cantidad de miembros de la guardia nacional a custodiar fronteras trae consigo un gasto fuera de presupuesto, lo que implica recortar otros rubros en materia de seguridad o en otras materias para cubrir ese gasto extraordinario; en segundo lugar, el adquirir productos agrícolas norteamericanos implica el sacrificar al mercado nacional en lo que a esos productos se refiere, generando estancamiento, inflación y depreciación de los productos nacionales, poniendo en riesgo la estabilidad de la producción interna; le proporcionar servicios laborales, educativos y de salud, a los migrantes que son regresados a México en lo que se resuelve su trámite de asilo en Estados Unidos también implica un gasto adicional no contemplado en el presupuesto que, una vez mas, generará el desabasto en otros rubros que son primordiales para el desarrollo interno, pero que se verán sacrificados o recortados por cubrir compromisos internacionales de capricho presidencial.
En lo político, seguir cediendo a los caprichos del presidente Trump y dejar abierta la posibilidad que en 90 días se revisen los avances a fin de valorar si se requieren de nuevas medidas es como entregar un cheque en blanco al presidente del vecino país para que haga con la política exterior mexicana lo que a su voluntad convenga.
En lo jurídico implica la transformación de la norma interna de México en materia de migración, así como los protocolos propios de la materia y, no solo en México, también en Guatemala, para que los migrantes soliciten asilo en el primer país extranjero que pisan, obligando a que se reciban mayor cantidad de asilados y/o refugiados, así como a modificar una legislación interna por demanda de un país extranjero.
Como podemos observar, la pérdida de soberanía es porque México ya no toma sus propias decisiones, ni interna ni externamente, hemos quedado supeditados como pueblo a las decisiones que se toman desde otro país, por un mandatario que no escogimos, por el que no votamos, porque todo lo que solicita Trump que haga México, terminamos haciéndolo por la buena o por la buena, porque la realidad es que sus demandas no encuentran oposición en el gobierno mexicano.
Que lamentable que la nueva administración este tomando determinaciones tan faltas de orientación y planeación solo para tener tranquilo al vecino del norte, sin importar lo que implica en la política interior nacional el asumir este rol sumiso frente al vecino país. Pero mas lamentable que no hagamos un alto reflexivo para valorar, en su justa dimensión lo que esta haciendo bien y mal la presente administración y que los gobiernos de los Estados sigan siendo sometidos a la voluntad del presidente sin tomar en cuenta el Pacto Federal.