La muy pesada cuesta de enero
Por: Claudia Edith Anaya Mota
En los últimos días es tema de conversación y de preocupación el fenómeno de la inflación, que se define como el alza generalizada de los precios y lo sabremos nosotros, las familias mexicanas que estamos viendo cómo nuestro dinero no rinde igual al momento de comprar los alimentos en el mercado.
Al cierre de 2021, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un aumento de 7.36% a tasa anual al finalizar diciembre, ubicándose así en su nivel más alto en todo el año pasado.
Lo cierto es que este incremento de los precios, se ha mantenido desde hace tres años; acorde con registros del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) el aceite ha subido 50%, el huevo 33%, la carne 30%, el arroz 47%, el frijol 26%, la leche 40%, la tortilla 28%, el pollo 23%, el jamón 40% y el bolillo 700%.
Esta manifestación económica tiene como su origen diversas causas, tanto internas como externas, pero aquí abordaremos únicamente las que son de origen interno, es decir, de política económica establecida por el Gobierno Federal.
Acorde con especialistas en el tema, una de las principales causas de la inflación, es que se aminoró el impacto del tipo de cambio peso – dólar a través de incrementar el 36% la masa monetaria y ello trajo como principal consecuencia que el dinero de las familias perdiera valor.
El gobierno federal decidió poner a trabajar “la maquinita de hacer dinero”, es decir, imprimir más billetes para suplir la ausencia de inversiones y la caída de la competitividad de México. En la última medición del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) reportó que ocupamos el lugar 37 de 42 economías a nivel mundial, ubicándonos como una de las más atrasadas, donde los rubros en materia de salud, energía y conectividad son precisamente donde este rezago es más evidente.
La cancelación de grandes proyectos de infraestructura y empleo donde existía una importante participación de capital extranjero, provocaron no sólo ahuyentar la inversión exterior, sino también se generó un ambiente de desconfianza entre el sector privado, principalmente porque esta administración está impulsando el regreso de monopolios estatales que eliminan la competencia en el mercado, aunado a la ausencia de políticas que impulsen a los pequeños y medianos empresarios a crecer y generar empleos nuevos.
Por otra parte, las revisiones salariales y sus incrementos, han estado por debajo de la inflación en siete de los últimos once meses y para 2021, el incremento fue de 7.5% con relación al mismo mes de 2020, si lo expresamos en términos reales, es decir, al restar la inflación, el crecimiento salarial fue de apenas 0.1%. Ahí está la clara explicación de porqué no le alcanza su dinero como usted pensaba que sucedería.
Para poder parar esta vorágine inflacionaria, es necesario que el Gobierno Federal deje de estimular artificialmente la economía imprimiendo más billetes, deje de simular que hay una economía que se mueve, abandone un falso nacionalismo al obstinarse en el regreso de los monopolios estatales en sectores estratégicos como la generación de energía y combustibles y concrete a la brevedad la baja del IVA y el IEPS, que bien puede lograrse en febrero, cuando inicie el nuevo periodo ordinario de sesiones y con la ayuda de su gran mayoría y sus aliados en el Congreso de la Unión.
*Senadora de la República.



