Seamos Almas Generosas
Mayela Pulido
Vivimos en una cultura donde muchas personas se enfocan solamente en recibir, acumular, guardar y cuidar lo suyo, es lo más común.
Pero, a nosotros, Dios nos llama a vivir de una manera diferente:
A ser generosos, dar, compartir, ayudar, no son actos aislados de bondad, sino una expresión visible de un corazón alineado al carácter de Dios. “(Proverbios 11;25)”
La generosidad no comienza en el bolsillo, sino en el corazón. No se trata solo de recursos materiales, sino de una actitud que valora a las personas más que a las cosas.
Dios mismo nos dio el ejemplo más grande de generosidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su unigénito ( Juan 3:16) El no se reservó nada, nos entregó lo más valioso por amor, imitarlo en eso es parte esencial de nuestra vida espiritual.
No demos porque nos sobra, hay que dar de corazón, esos actos de amor y generosidad marcaran nuestras vidas y cambiaremos la historia de otros…
El dar, no solo bendice al que recibe, también transforma al que da.
Cada vez que compartimos con libertad, algo dentro de nosotros se fortalece.
Ser generosos, rompe el egoísmo, derrota la avaricia y nos entrena para confiar en que Dios es el proveedor, y ese principio no solo aplica al dinero, sino también al tiempo, al servicio y a los talentos.
Cuando decidimos vivir generosamente, activamos principios eternos.
Dios promete prosperidad, abundancia y bendición para quienes dan con alegría, no como una fórmula mágica, sino como el fruto natural de un corazón rendido a Dios.
El mismo se encarga de multiplicar lo sembrado, suplir lo necesario y extender lo que damos.
Dios nos invita a vivir con las manos abiertas, con el corazón entregado, a dar co fe, compartir incondicionalmente, a servir con alegría.
Ser generosos nos enriquece en formas que el dinero no puede lograr, nuestra vida tiene mayor impacto cuando decidimos ser canales de bendición.
Has pensado en que tú puedes ser generoso?
Crees que alguien necesite de ti?
Tú puedes ser ese ser de luz y de generosidad que muchos esperan.
Tu generosidad podría inspirar a alguien más, por eso hay mayor felicidad en dar que en recibir.
Cuantas veces hemos escuchado esta frase y tal vez la hemos experimentado en nuestra vida.
En el tema de donación de órganos creo que la felicidad se eleva a nivel superior, pues quien dona un órgano de su cuerpo para ayudar a un ser humano a tener una mejor calidad de vida o ayudar a salvar esa vida, ha logrado ser ese ser humano que Dios quiso que fuera, no seamos egoístas, los órganos no se entierran, los órganos se dejan en la tierra y continúan dando vida…
Seamos generosos y ayudemos a los demás, no sabemos que nos depara la vida un día después…



