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Dra. Verónica Yvette Hernández López de Lara
Doctora en Administración Pública
Directora General en la UT de la ASF

De la legalidad al valor público: el nuevo mandato de la fiscalización superior

“No basta con hacer bien las cosas; hay que asegurarse de que las cosas correctas se estén haciendo.”
Peter F. Drucker*

La fiscalización superior atraviesa hoy una transformación profunda. Durante décadas, su función se entendió primordialmente como un ejercicio de verificación de legalidad y cumplimiento normativo. No obstante, la creciente complejidad del gasto público, las restricciones fiscales, la demanda ciudadana por mejores resultados y la necesidad de fortalecer la confianza institucional han ampliado el mandato de las entidades fiscalizadoras superiores (EFS) hacia un enfoque más integral: la generación de valor público.
Este cambio de paradigma no supone abandonar el control de legalidad, sino complementarlo con una visión estratégica que permita evaluar si los recursos públicos no sólo se ejercen conforme a la norma, sino si generan resultados tangibles, impactos sociales verificables y beneficios sostenibles para la ciudadanía. En este sentido, la fiscalización moderna ya no se limita a responder si el gasto fue regular, sino si fue pertinente, eficaz y socialmente relevante.
A nivel internacional, la evolución de la fiscalización ha seguido una trayectoria clara: del control financiero tradicional hacia auditorías de desempeño, evaluaciones de políticas públicas y análisis de impacto. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los países que integran evaluaciones de desempeño en sus sistemas de control logran una asignación más eficiente de los recursos y mejores resultados en la provisión de bienes y servicios públicos. Casos como Canadá, Reino Unido y Australia muestran cómo las auditorías orientadas a resultados fortalecen la toma de decisiones gubernamentales y reducen la reincidencia de fallas estructurales.
En América Latina, la transición hacia una fiscalización orientada al valor público ha sido gradual y enfrenta retos significativos. Entre ellos destacan las brechas en capacidades técnicas, limitaciones tecnológicas y una cultura administrativa históricamente enfocada en el cumplimiento formal. Sin embargo, organismos como la INTOSAI y la OLACEFS han impulsado estándares y buenas prácticas que promueven auditorías de desempeño, análisis de riesgos y enfoques preventivos, reconociendo que el impacto real de la fiscalización se mide en la mejora de la gestión pública y no únicamente en el número de observaciones emitidas.
En el caso de México, la Auditoría Superior de la Federación ha avanzado de manera relevante en la incorporación de auditorías de desempeño y en el fortalecimiento del Sistema Nacional de Fiscalización. Estos esfuerzos permiten evaluar no solo la correcta aplicación de los recursos, sino también su contribución al cumplimiento de objetivos estratégicos nacionales, como el desarrollo social, la reducción de desigualdades y la eficiencia del gasto público. El reto actual consiste en consolidar este enfoque, profundizar el uso de indicadores y datos, y fortalecer la coordinación interinstitucional para maximizar el impacto de la fiscalización.
Transitar de la legalidad al valor público implica, además, un cambio cultural dentro de las propias instituciones fiscalizadoras. Requiere capital humano altamente especializado, metodologías robustas y una visión ética orientada al interés público. Asimismo, demanda comunicar los resultados de la fiscalización de manera clara y accesible, de modo que la ciudadanía pueda comprender cómo el control del gasto se traduce en mejores políticas y servicios.
En un contexto de crecientes demandas sociales y recursos limitados, la fiscalización superior se consolida como un actor estratégico del Estado. Su capacidad para generar valor público, fortalecer la confianza ciudadana y contribuir a la mejora continua de la gestión pública define hoy su relevancia institucional y su legitimidad democrática.

*Peter F. Drucker (1909–2005). Teórico de la administración y referente mundial en gestión, liderazgo y enfoque a resultados en organizaciones públicas y privadas.