Más allá del 8M: sororidad y acceso a la información
En medio del intenso bombardeo informativo que acompaña al Día de la Mujer, es importante detenernos a reflexionar sobre la sororidad y el papel que desempeña en nuestra sociedad. Con frecuencia escuchamos discursos sobre la importancia de apoyarnos entre mujeres (y también entre mujeres y hombres) en la lucha contra la violencia de género, pero la pregunta sigue siendo inevitable: ¿realmente esas palabras se traducen en acciones cotidianas?
Las mujeres que participamos en la vida pública enfrentamos una batalla constante: destacar sin que nuestros logros sean minimizados y superar barreras de género que la sociedad aún mantiene. En ese contexto, la violencia política de género se manifiesta de múltiples maneras, desde impedir que una mujer ejerza libremente su derecho al voto o a participar en política, hasta descalificar su capacidad para tomar decisiones por sí misma.
Participar en la vida pública puede implicar riesgos significativos, especialmente para las mujeres de comunidades indígenas, afromexicanas, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, militantes de partidos políticos y servidoras públicas.
La corrupción, los atentados a la privacidad y la violencia de género afectan de manera desproporcionada a las mujeres. Por ello, es fundamental garantizar el acceso a la información pública que permita empoderar a los sectores más vulnerables.
Hoy muchas mujeres pueden acceder a datos sobre becas, programas sociales, mecanismos de denuncia y otras herramientas que contribuyen a mejorar su calidad de vida.
Sin embargo, más allá de las herramientas institucionales, es fundamental convertir la sororidad en una práctica constante. Debemos reconocer que las mujeres podemos ser aliadas en la defensa de nuestros derechos y evitar reproducir dinámicas que obstaculicen el crecimiento de otras.
La violencia política de género puede provenir tanto de hombres como de mujeres. Por ello, debemos ser conscientes de nuestras acciones y evitar perpetuar cualquier forma de discriminación o exclusión.
A las mujeres les hago una invitación clara: apoyémonos entre nosotras, impulsemos nuestras ideas y no cerremos el camino al talento de otras. No permitamos que las envidias o rivalidades detengan nuestro crecimiento colectivo.
A los hombres les hago también un llamado: entender que no se trata de competir para ver quién es mejor, sino de un esfuerzo compartido por construir una sociedad más justa y equitativa.
Acabar con cualquier forma de violencia contra las mujeres debe ser una prioridad. Solo así podremos forjar una sociedad donde prevalezca el respeto, la colaboración y el apoyo mutuo, sin importar el género. Por el bien de todas y de todos, por el bien de Zacatecas.
@JulietDelrio


