Skip to main content

Dr. Pablo Quezada
El tema de la “disminución de los delitos de alto impacto” en México es muy polémico porque no es tan simple como “bajaron y ya”.
Hay datos oficiales que muestran reducciones, pero también hay críticas fuertes sobre cómo se miden, qué se incluye y qué se deja fuera.
Un resumen claro y equilibrado de las principales “mentiras”, cuestionamientos o controversias:

Comparaciones “a modo”
Uno de los señalamientos más comunes es que:
Se comparan años o meses muy específicos (por ejemplo, contra picos de violencia).
Eso puede hacer que la baja parezca más grande de lo que realmente es.
Ejemplo: verificaciones de datos han señalado que algunas afirmaciones sobre reducción de delitos (como feminicidios) eran engañosas por el periodo elegido
En pocas palabras: sí puede haber baja, pero el “tamaño” de la mejora puede estar exagerado.
Cambios en la clasificación de delitos
Otra crítica importante:
Algunos delitos pueden reclasificarse (por ejemplo, homicidios como “no determinados”).
Esto puede reducir artificialmente ciertas estadísticas.
Hay sospechas de subregistro o reclasificación para disminuir cifras oficiales de homicidio
No es una prueba absoluta, pero sí una duda constante en analistas.
La “cifra negra”: la mayoría de los delitos no se denuncia
Este es uno de los puntos más sólidos:
En México, 93.2% de los delitos no se denuncian
Entonces:
Las cifras oficiales solo reflejan una pequeña parte de la realidad.
Si baja la denuncia (por desconfianza o miedo), los delitos “bajan” en papel, pero no en la vida real.
Desconexión entre cifras y percepción ciudadana
Aunque el gobierno reporta reducciones:
Cerca del 70% de la población se siente insegura
Esto genera una contradicción clave:
“Los datos dicen que baja”
“La gente siente que está igual o peor”
Baja en unos delitos, aumento en otros
Otro punto crítico:
Algunos delitos sí bajan (como homicidio).
Pero otros crecen, por ejemplo:
Extorsión
Desapariciones
Control territorial del crimen
Hay análisis que señalan que mientras bajan homicidios, la criminalidad se diversifica
O sea: no desaparece la violencia, solo cambia de forma.
Promedios nacionales que esconden focos rojos
Aunque el promedio nacional puede mejorar:
Hay estados donde la violencia sigue muy alta o incluso aumenta.
Unos pocos estados concentran gran parte de los homicidios
Esto puede dar una imagen “optimista” que no refleja realidades locales.
Uso político de las cifras
Finalmente, el tema más delicado:
· Las cifras de seguridad suelen usarse políticamente.
· Gobiernos destacan reducciones.
· Oposición cuestiona metodologías.
Incluso en casos locales se han señalado posibles inconsistencias en datos oficiales
Conclusión clara
No es correcto decir simplemente que “todo es mentira”, pero tampoco que “todo es verdad”.
Sí hay evidencia de reducción en algunos delitos (especialmente homicidio).
Pero esas cifras están rodeadas de problemas como:
subregistro enorme
cambios metodológicos
comparaciones selectivas
percepción social negativa
aumento de otros delitos
La realidad más aceptada por analistas es: La violencia no ha desaparecido, solo se ha transformado y no siempre se mide bien.