Skip to main content

FRACKING O EFECTO POPOTE

Por: Arturo Nahle García

El gas natural es una fuente de energía utilizada en México principalmente para generar el 60% de la electricidad, es fundamental en las centrales de ciclo combinado de la CFE; las industrias lo emplean en hornos y calderas para producir vidrio, cemento, ladrillos, alimentos y metales; es una materia prima clave en la industria petroquímica para fabricar plásticos, fertilizantes y productos químicos.

El gas natural comprimido o licuado también se usa en el transporte en vehículos ligeros, pesados y barcos, es más eficiente y menos contaminante que la gasolina, el diésel o el carbón; y en los hogares se puede utilizar en la cocina, el boiler o la secadora de ropa.

Además de su alta eficiencia y menor impacto ambiental, el gas natural es más económico que otros combustibles.

México consume aproximadamente 9,000 millones de pies cúbicos de gas natural diarios, pero Pemex solo produce 2,500, eso nos obliga a importar de Estados Unidos, concretamente de Texas, el 75% o más del gas natural que necesitamos.

Ahora bien ¿por qué Pemex no extrae el mundo de gas natural que tenemos? ¿por qué se ha enfocado más a extraer petróleo en lugar de gas? La respuesta todos la conocemos, porque Pemex no tiene dinero para hacerlo, ni tecnología, ni capacidad operativa, ni infraestructura de almacenamiento y, por si fuera poco, por las restricciones ambientales que López Obrador le impuso al fracking.

El fracking es una técnica de extracción de hidrocarburos atrapados en rocas poco permeables a gran profundidad; consiste en inyectar agua a alta presión mezclada con arena y aditivos químicos para fracturar la roca y liberar el combustible.

Los ambientalistas argumentan que el fracking, aparte del alto consumo de agua, contamina los acuíferos subterráneos, que las emisiones de metano contaminan el aire y además genera riesgos de sismicidad.

Hace veinte años me convencí de la conveniencia de extraer nuestro gas natural a través del fracking y con el apoyo de empresas privadas, nacionales o extranjeras; era yo Diputado Federal y el entonces Secretario de Energía, Felipe Calderón Hinojosa, me invitó a conocer la Cuenca de Burgos, una franja pegada a la frontera que abarca los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Y es que yo denuncié en la tribuna que una empresa española estaba sacando gas natural en esa franja y eso era inconstitucional, por eso me invitó Calderón.

Durante el recorrido, un jovencito, que resultó ser Juan Camilo Mouriño, me mostró un mapa de Estados Unidos y México, del lado gringo el mapa tenía cientos de puntos rojos pegados a nuestra frontera, del lado mexicano solo unos cuantos puntitos. Me explicó que cada punto era un pozo de gas natural, que los texanos estaban sacando gas natural del subsuelo mexicano a través de éste método conocido como “efecto popote”.

Han pasado dos décadas de mi viaje a la Cuenca de Burgos con Calderón y Mouriño y el “efecto popote” continúa, seguimos permitiendo que los texanos saquen nuestro gas natural para luego vendérnoslo; y lo hacen utilizando la técnica del fracking mientras nosotros lo seguimos satanizando por ignorancia, ya hay muchas formas de mitigar los riesgos, por ejemplo utilizando agua tratada.

La presidenta Sheinbaum es Física por la UNAM, en las Universidades de Stanford y Berkeley escribió numerosos artículos científicos sobre el uso de energía, tiene maestría y doctorado en Ingeniería Energética y como investigadora centró su trabajo en la vinculación entre energía y cambio climático.

Justamente por eso, porque a diferencia del Peje sí sabe de lo que se trata, la presidenta ya abrió el debate sobre el fracking, le preocupa la soberanía energética, quiere reducir la tremenda dependencia que tenemos, no hay que olvidar los apagones que tuvimos en amplias zonas del país cuando por las nevadas Estados Unidos dejó de mandarnos gas.

Si Pemex no puede hacerlo, hay que permitir que lo haga la iniciativa privada, va a generar inversión, empleos e impuestos, no veo el problema. Y si para ello hay que reformar la Constitución tampoco le veo problema, con su sobrerrepresentación Morena lo pueden hacer en cinco minutos, como acostumbran, con la diferencia de que la oposición muy probablemente estaría de acuerdo.

El dilema es muy sencillo, o le entramos al fracking o seguirá el “efecto popote” !

arturo.nahle@hotmail.com