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Pudiendo haber cambiado la Ley, prefieron violarla

Por Claudia Anaya Mota

México tiene reglas para competir por el poder. Se pueden discutir, se pueden reformar y seguramente muchas de ellas pueden perfeccionarse. Lo que no debería normalizarse es que quienes tienen la responsabilidad de cumplirlas, busquen permanentemente la manera de darles la vuelta.
Desde hace meses hemos visto cómo MORENA adelanta los tiempos electorales de 2027 bajo una figura que ya conocemos: los llamados “Coordinadores de la Transformación”; nos dicen que no son candidatos. Nos dicen que no están haciendo campaña. Nos dicen que solamente realizan tareas de organización partidista.
Sin embargo, recorren los estados, aparecen en bardas, espectaculares, lonas y propaganda; realizan actos públicos y construyen estructuras territoriales mientras su nombre e imagen adquieren presencia mucho antes de que comiencen formalmente las campañas, pero seamos objetivos: si todo parece una campaña, funciona como una campaña y tiene como destino evidente una candidatura, ¿por qué tenemos que fingir colectivamente que estamos frente a otra cosa?
El problema no es que MORENA quiera organizarse, el problema es que estas acciones están provocando inequidad en la competencia. Las leyes electorales establecen tiempos, obligaciones de fiscalización y límites precisamente para evitar que alguien comience la carrera kilómetros adelante mientras los demás deben permanecer en la línea de salida, en tanto que el árbitro electoral, el INE, permanece totalmente ajeno a esta realidad.
Por eso he insistido en que si MORENA considera que esos plazos ya no sirven, si piensa que las campañas deben comenzar uno o dos años antes, si quiere que quienes aspiran a una gubernatura puedan recorrer anticipadamente sus estados promoviendo su nombre e imagen, entonces que presente una reforma electoral y lo diga con claridad. Tienen mayoría en el Congreso de la Unión, tienen mayoría en numerosos congresos estatales, tienen capacidad política para plantearlo, que den el debate.
Es fundamental que expliquen al país por qué consideran conveniente modificar los tiempos electorales, que establezcan nuevas reglas de fiscalización, que determinen bajo qué condiciones puede realizarse propaganda anticipada y, sobre todo, que esas normas sean iguales para todos. Eso sería una discusión democrática.
En Zacatecas ya conocemos las consecuencias de modificar las reglas electorales desde la fuerza de una mayoría. Hace apenas unas semanas se aprobó una reforma a la legislación electoral local que provocó cuestionamientos de partidos opositores e incluso de aliados de MORENA, particularmente respecto de la representación proporcional.
Yo misma he sostenido que cualquier modificación electoral debe realizarse respetando la Constitución, los procedimientos legislativos y los principios de certeza, pluralidad y representación política.
No puede existir una democracia en la que las reglas se interpreten dependiendo de quién tiene mayoría. Hoy gobierna mayoritariamente MORENA, mañana podría gobernar cualquier otro partido, precisamente por ello, existen las instituciones y las leyes: para que los derechos políticos no dependan de la voluntad momentánea de quien ejerce el poder.
La elección de 2027 será particularmente importante. Se renovará la Cámara de Diputados y habrá elecciones de gubernaturas, congresos y ayuntamientos en buena parte del país. En Zacatecas elegiremos también a quien encabezará el Poder Ejecutivo Estatal.
Una elección de esa dimensión necesita certeza, autoridades electorales fuertes, fiscalización efectiva y partidos dispuestos a competir dentro de las mismas reglas. Reitero, si considera que la legislación electoral mexicana está equivocada, tienen los votos suficientes para proponer su modificación y asumir públicamente el costo y las consecuencias de esa decisión, pero mientras sean éstas, debemos respetarlas todos.

Senadora de la Repùblica