¿Recuerdan la marca de zapatos CANADA?
Adriana Bujdud Nassar
Una historia de emprendimiento nacional que escaló a la talla de grandes marcas deportivas.
La influencia cultural de Calzado Canadá en México fue profunda y multifacética. No se trató solo de una marca de zapatos: se convirtió en un ícono del consumo popular, del diseño mexicano, y de la identidad urbana desde mediados del siglo XX hasta principios de los 2000.
Orígenes y crecimiento (1940–1950s): la historia comienza en 1940, cuando Salvador López Chávez —junto a su padre Aurelio López Núñez y algunos primos— fundó Calzado Canadá S.A. en un pequeño taller ubicado en la calle Pedro Loza 130, en Guadalajara, Jalisco. Lo distintivo de la empresa fue su enfoque moderno en la fabricación: dividió el proceso en departamentos especializados (diseño, modelado, corte, pegado) para optimizar calidad y volumen de producción. Implemento estrategias de publicidad muy innovadoras para la época: repartía calendarios, llaveros, calcomanías, cajas de cerillos, peines, incluso apareció en programas de radio como “Barrio Latino”, y organizó concursos de baile en parques como Agua Azul.
Expansión y prestigio (1960s–1970s): en 1960, la empresa comenzó a exportar a Los Ángeles, Estados Unidos. Colaboró con Adidas para fabricar calzado deportivo durante los Juegos Olímpicos México 1968, y con Nike en 1971, produciendo 3,000 pares de tacos de fútbol (modelo Soccer 70), incluso antes de que Nike se consolidara como marca global. Llegó a ser uno de los consorcios zapateros más grandes de Latinoamérica: para los 70s contaba con decenas de miles de empleados y llegaba a producir entre 60,000 y 65,000 pares diarios.
Modelos emblemáticos y cultura pop (1980s): la marca lanzó modelos reconocidos como “Vagabundo”, “Exorcista”, y el icónico “Perestroika”, inspirados en la Unión Soviética, que se volvieron tendencia en finales de los 80 —acompañados de un famoso comercial filmado en lugares emblemáticos como la Plaza Roja y la Catedral de San Basilio en Rusia.
Declive y cierre (1990s–2002): tras la muerte del fundador en 1976, la empresa enfrentó dificultades financieras, agravadas en los años 90 por la competencia del calzado asiático de bajo costo y la crisis económica de 1994–95. Llegó a acumular una deuda de 60 millones de dólares, lo que generó créditos, rescates e incluso la intervención de bancos acreedores. Finalmente, en 1998 inició la transición de propiedad al Grupo Coppel, proceso que concluyó en 2002, transformándose en Coppel Canadá. El legado CANADA se recuerda como una de las marcas zapateras más exitosas de México y Latinoamérica, con gran innovación en producción y mercadotecnia, además de tener presencia internacional. Sus frases publicitarias como “México calza Canadá” y “Muchos pasos, pocos pesos” aún son parte del imaginario colectivo. Línea Perestroika, con su estética retadora y novedosa, sigue siendo referente en la nostalgia cultural de los años 80
Calzado Canadá fue símbolo de movilidad social: ofrecía productos accesibles, duraderos y con diseño moderno. Muchos mexicanos recuerdan comprar sus primeros zapatos escolares, de vestir o deportivos en una sucursal de Canadá. Publicidad icónica: fueron pioneros en usar medios de comunicación masivos. Distribuían promocionales como peines, cajas de cerillos, calendarios y llaveros.
Presencia en la cultura urbana y juvenil
Modelos como “Vagabundo”, “Exorcista” y especialmente “Perestroika” marcaron una época. También calzaron generaciones enteras de estudiantes: era común ver zapatos Canadá en primarias, secundarias y prepas. Aspiracional pero local: aunque tenía un nombre extranjero ("Canadá"), el público sabía que era una marca 100% mexicana, lo que le daba un atractivo dual: sofisticación y pertenencia. Nostalgia y culto actual: hoy en día, en redes sociales y blogs se comparte constantemente contenido retro sobre Calzado Canadá. Colaboraciones histórica: Participaron en momentos relevantes de la historia del diseño deportivo: en 1968, fabricaron zapatos para Adidas en los Juegos Olímpicos de México. En 1971, Nike les encargó la producción de su primer lote de tacos de fútbol: 3,000 pares antes de que la marca se volviera global.
Su influencia se sintió en la moda urbana, en la cultura juvenil, en la nostalgia colectiva y hasta en la historia de grandes marcas internacionales. Hoy, décadas después, su memoria sigue viva en objetos de colección, en anécdotas familiares, en redes sociales y en el imaginario popular. En pocas palabras: Calzado Canadá no solo vistió los pies de México, también caminó con su historia.
Consejera de Imagen Profesional


