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Las camionetas machuchonas del Poder Judicial

Por Claudia Anaya Mota

Una de las principales justificaciones que sirvió para atizar el rechazo hacia las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y encontrar apoyo popular para llevar a cabo la elección de sus integrantes, fueron, los excesos en los gastos y que sus determinaciones servían a un abstracto poder oligárquico.
Lo cierto es que, la conformación de la “Nueva Corte de Justicia de la Nación” no llegó respaldada por un amplio consenso democrático y republicano, ni mucho menos en la legitimidad que brinda el prestigio profesional o la amplia experiencia en la trayectoria dentro del Poder Judicial, sino que llegó envuelta de “acordeones” que indujeron la voluntad del pueblo y así, aseguraron que sus nuevos integrantes, simpatizaran o formaran parte de las filas de MORENA, dejando de lado la imparcialidad en el Poder Judicial.
Este origen explica las muchas pifias que hemos conocido de los nuevos jueces y magistrados: errores procesales y falta de experiencia, desorden hasta en el conteo de los votos y mala organización de los debates, nepotismo que se refleja en que algunos de ellos, son familiares directos de liderazgos de MORENA, o bien, han contratado a familiares en distintas áreas del Poder Judicial y por supuesto, decisiones administrativas altamente cuestionables, como la adquisición de camionetas Grand Cherokee.
El costo de los vehículos blindados es de aproximadamente 2.4 millones de pesos por unidad, una decisión administrativa que no corresponde a los lineamientos de austeridad. Es comprensible que los juzgadores penales que deciden sobre asuntos como la delincuencia organizada, por la naturaleza de su función, deben contar con ciertos mecanismos de protección, no así para Ministras y Ministros de la Corte que revisan cuestiones de constitucionalidad y aun mas, cuando se autonombraron como “Corte del Pueblo”.
La reacción de quienes apoyaron la propia reforma judicial, fue de rechazo, lo que provocó que días después, el Ministro Presidente de la Nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, anunciara públicamente que devolverían las camionetas. Esta decisión no fue un acto precisamente voluntario o de austeridad republicana, sino presionada por la reacción mediática.
Queda en evidencia que los excesos señalados en el pasado, se siguen cometiendo hoy día. Todavía no existe una justicia cercana al pueblo, ni defensorías públicas que asesoren a quienes no cuentan con recursos propios para enfrentar un litigio, tampoco hay fiscalías eficientes y mucho menos, acceso a la justicia de manera pronta y expedita. En resumen, el modelo de acceso ciudadano a la justicia sigue intacto, sigue exactamente igual que antes porque lo único que cambiaron, fueron las personas que hoy están dentro y que en efecto, resultaron con menor formación y capacidad.
Lo cierto es que día con día, la Nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación no deja de sorprendernos con su desempeño, pues nos habla de improvisación, debilidad en sus argumentos y una falta de independencia real. Las y los ministros no incomodan al poder, lo acompañan.
Al parecer a esta Nueva Corte, no le disgustaban tanto los privilegios sino que les molestaba no gozar o ser parte de ellos.

*Senadora