Lucila Noemí
El amor propio no nace cuando te aplauden.
Nace el día exacto en que dejas de traicionarte para ser aceptado.
Cada vez que callas lo que sientes, cada vez que te adaptas a un molde que no es tuyo, estás enviándole un mensaje al campo cuántico: “mi verdad no importa”.
Y el universo —neutral, matemático, impecable— te responde en coherencia: relaciones a medias, oportunidades pequeñas, vidas que no terminan de sentirse tuyas.
Desde la metafísica esto es simple: la energía que no honras, se fragmenta.
Desde la física cuántica, aún más incómodo: el observador colapsa la realidad.
Si te observas como alguien que debe encajar, colapsas una vida limitada.
Si te observas como alguien completo, incluso con sus sombras, colapsas poder.
Por eso duele tanto empezar a respetarte.
Porque implica dejar de mendigar aprobación.
Implica perder versiones falsas de ti… para recuperar la auténtica.
La mayoría no fracasa por falta de talento.
Fracasa por abandono interno sostenido durante años.
Y aquí está la verdad que casi nadie te dice:
cuando te eliges, el mundo se reordena.
Personas, dinero, oportunidades… todo empieza a responder a tu nueva frecuencia.
Si este mensaje te removió algo, no es casualidad.
Es porque ya sabes que estás listo para dejar de sobrevivir y empezar a dirigir tu energía con intención.
En el libro que está en el link de mi perfil no hay motivación vacía.
Hay principios claros para recuperar foco, poder personal y coherencia interna.
No lo compres por curiosidad.
Cómpralo si ya te cansaste de abandonarte.
Nutriologa



