Dr. Pablo Quezada
El sexenio de David Monreal Ávila ha estado marcado por una de las etapas más violentas en la historia reciente de Zacatecas, especialmente en sus primeros años de gobierno. Cuando asumió la gubernatura en septiembre de 2021, el estado ya enfrentaba una intensa disputa entre grupos del crimen organizado, principalmente por el control de rutas estratégicas para el tráfico de drogas, armas y personas. Sin embargo, durante los primeros meses de su administración, la violencia se disparó hasta niveles históricos.
El año 2021 cerró como el más sangriento del que se tenga registro en Zacatecas, con alrededor de 1,700 homicidios dolosos. El propio Monreal reconoció públicamente que era “un año muy violento”. Municipios como Fresnillo, Jerez, Guadalupe, Valparaíso y la capital vivieron balaceras, bloqueos, desapariciones, cuerpos colgados en puentes y masacres ligadas a la lucha entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa.
Uno de los símbolos de esa crisis fue Fresnillo, gobernado entonces por su hermano Saúl Monreal. La ciudad llegó a ser considerada por encuestas del INEGI como la más insegura del país, con más del 90% de la población sintiéndose insegura. Comerciantes denunciaban extorsiones, carreteras eran tomadas por grupos armados y muchas comunidades rurales quedaron prácticamente bajo control criminal.
La administración de Monreal fue fuertemente criticada por opositores, empresarios y ciudadanos debido a la percepción de falta de control estatal. En distintos momentos, el gobernador atribuyó la violencia a una “herencia maldita” de gobiernos anteriores y a la estrategia federal iniciada desde el sexenio de Felipe Calderón.
Ante la gravedad de la situación, el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador implementó el operativo “Zacatecas II”, con despliegues masivos de Ejército y Guardia Nacional. Aunque el gobierno estatal aseguró que los homicidios comenzaron a disminuir tras esos operativos, continuaron ocurriendo hechos de alto impacto, incluso horas después de anunciar mejoras en seguridad.
Con el paso de los años, las cifras oficiales comenzaron a mostrar una reducción importante en homicidios dolosos. Para 2024 y 2025, tanto el gobierno estatal como medios locales reportaron caídas superiores al 90% respecto al pico de violencia de 2021. La administración de Monreal presentó esto como resultado de una estrategia de “pacificación”, coordinación federal y fortalecimiento policial.
Sin embargo, sus críticos sostienen que la disminución estadística no eliminó completamente problemas como desapariciones, desplazamientos forzados, cobro de piso y control criminal regional. También cuestionan que buena parte de la mejora dependió de fuerzas federales y no de una reconstrucción profunda de las instituciones locales. Además, persiste el debate sobre si realmente hubo pacificación o simplemente una reconfiguración del control territorial entre grupos criminales.
Políticamente, el sexenio también ha estado rodeado de acusaciones de nepotismo y concentración de poder alrededor de la familia Monreal, una de las más influyentes en la política zacatecana. Mientras sus simpatizantes afirman que logró sacar al estado de una crisis extrema, sus detractores consideran que Zacatecas vivió bajo su mandato uno de los periodos más traumáticos y violentos de su historia contemporánea.


