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Mi paso por la administración pública: cuando cerrar un ciclo también es avanzar
Por: Eva María López Valerio
Licenciada en Derecho
Maestra en Derecho Fiscal
Doctora en Administración
Posdoctorante en Estudios Estratégicos

Los ciclos no terminan cuando se cierra una puerta, sino cuando somos capaces de agradecer lo vivido y mirar hacia adelante sin perder de vista el camino recorrido. Escribo estas líneas desde esa convicción.
Durante casi dos décadas, la administración pública fue mucho más que mi espacio laboral. Fue la escuela donde aprendí que las instituciones se construyen todos los días, que el servicio público exige congruencia entre el discurso y la acción, que detrás de cada expediente, cada reunión y cada decisión existen personas que depositan su confianza en quienes tenemos la responsabilidad de servir.
Mi recorrido inició en 2006, desde entonces, tuve la oportunidad de desempeñar distintas responsabilidades en el ámbito estatal y federal: colaborar en programas fiscales, así como en la Jefatura de Oficina del Gobernador del Estado de Zacatecas, formar parte de la Secretaría de Finanzas, asumir la Subdelegación de Coordinación con las Dependencias Federales, la Subrepresentación de Coordinación con las Oficinas en los Estados de la Secretaría de Gobernación, posteriormente, la responsabilidad de encabezar la representación de la dependencia en Zacatecas. Más recientemente, coordiné la implementación del Modelo Homologado de Justicia Cívica, una de las políticas públicas más relevantes para fortalecer la convivencia, la prevención de conflictos y la cultura de la legalidad.
Cada responsabilidad significó un reto distinto. Ninguna fue sencilla. Gobernar no consiste únicamente en administrar recursos o aplicar normas; implica escuchar, dialogar, construir acuerdos y tomar decisiones que muchas veces deben equilibrar intereses diversos. Esa experiencia me permitió comprender que la fortaleza de las instituciones depende, sobre todo, de las personas que las integran y de la ética con la que desempeñan su labor.
También aprendí que el servicio público es temporal. Los cargos se ocupan por un tiempo; la vocación de servir permanece para siempre. Por eso, lejos de ver este momento como un final, lo asumo como una transición natural. Los ciclos están hechos para cumplirse y, cuando concluyen con la satisfacción del deber realizado, dejan de ser despedidas para convertirse en nuevos comienzos.
Me voy profundamente agradecida por la confianza depositada en mí, por las personas extraordinarias que encontré en el camino y por las experiencias que fortalecieron mi carácter, mi preparación y mi compromiso con Zacatecas. Incluso los momentos difíciles dejaron enseñanzas valiosas. Fueron ellos los que confirmaron que el liderazgo auténtico se demuestra en la serenidad para enfrentar la adversidad y en la capacidad de actuar con integridad aun cuando nadie observa.
Hoy el horizonte se amplía. La docencia, la investigación y la generación de propuestas para fortalecer las instituciones representan una nueva oportunidad para seguir contribuyendo al desarrollo de nuestro estado y de nuestro país. Porque el servicio público no termina cuando concluye un nombramiento; continúa en cada aula donde se forman nuevas generaciones, en cada investigación que aporta soluciones y en cada espacio donde el conocimiento puede convertirse en políticas públicas más humanas, eficaces y cercanas a la ciudadanía.
No cierro esta etapa con nostalgia, sino con gratitud. Me llevo la satisfacción de haber trabajado con profesionalismo, de defender mis convicciones y de haber procurado que cada decisión estuviera guiada por el interés público.
Creo firmemente que las trayectorias no se miden por la duración de los cargos, sino por la huella que dejamos en las instituciones y en las personas. Si algo me ha enseñado la administración pública es que el mayor privilegio no es ocupar un puesto, sino tener la oportunidad de servir.
Concluye un capítulo importante de mi vida profesional. El siguiente comienza con la misma convicción que me acompañó desde el primer día: seguir construyendo, seguir aprendiendo y seguir sirviendo, ahora desde nuevos espacios donde las ideas, el conocimiento y el compromiso también pueden transformar realidades.
Hay ciclos que terminan… y hay vocaciones que simplemente evolucionan.
Gracias, Gracias, Gracias!!!