Skip to main content

Sonia Ruíz

STORYTELLING
Cuarta Parte

El TDAH, es una condición más común en los niños pre término que en los niños nacidos a término y aumenta el riesgo de presentarse conforme se nace con menos semanas de gestación y con peso menor al kilo y medio.

No significa que todos los niños prematuros lo desarrollen, de hecho, la mayoría no lo desarrolla, pero sí tienen una mayor probabilidad de presentar dificultades en mantener la atención, controlar los impulsos, organizar tareas y regular su actividad y comportamiento. Es aquí, precisamente, donde plasmo mi mensaje que te debe quedar como aprendizaje, en caso de tener un hijo prematuro o de alguien cercano a ti que lo tenga y puedas aconsejarle a tiempo qué hacer.

El caos mental de la madre ya era mayúsculo, su remordimiento por no haber solicitado reevaluación de su hijo, por un lado, la atormentaba, al mismo tiempo intentaba hacerlo, pero el hijo nunca accedió a las consultas, y para entonces, ya no era un niño al que pudieras llevar al médico quisiera o no, ya era un joven de 22 años. Por otro lado, ella misma se hacía tranquilizar al tiempo que consultaba con mil pediátras a manera de plática, quienes contestaban a sus preguntas que no parecía encajar en ese diagnóstico que la atormentaba en caso de que lo tuviera su hijo sin darle seguimiento, según ella.

Un 17 de marzo del 2019, en plena novedad de covid 19, llega la mamá del joven a mi consultorio para que revisara a su hijo de 14 años porque tenía dolor de cabeza. Fue entonces donde indago sobre su hijo mayor, cuál fue mi asombro cuando la escucho decir que después de haber padecido tanto sufrimiento en el proceso y acompañamiento a su hijo, tratando de inhibirle la fiesta, el alcohol, la pérdida de tiempo, las ausencias escolares, decía que le resultaba más trabajo cuidar todo eso que cuidar a un bebé de año y medio cuando lo enseñas a caminar con mucho cuidado evitando que se te vaya a caer.

Comentaba en ese entonces que después de cursar tres semestres en la UTEZ, en la carrera de arquitectura, ya no le permitieron inscribirse al cuarto semestre por haber reprobado por tercera vez la misma materia, Historia, ¡¡¡válgame Dios y mira cuál !!! todas las demás materias muy bien. De qué sirvieron las vueltas a la universidad, de qué sirvieron los regaños de los maestros a la señora, de qué sirvió ir tanto a preguntar del status si nunca nadie le dijo nada, claro, el chico debió haber sabido la consecuencia de no ponerle énfasis a esa materia que llevaba arrastrando. Quedo fuera para siempre del tecnológico.

La madre sin cansancio alguno, o mejor dicho, aun y con ese enorme esfuerzo que realizaba, a diferencia del padre, que hasta cierto punto ya ni la comunicación conservaba con su hijo, recibió su pago quincenal y su aguinaldo para ir a inscribirlo a la UNIVER, (universidad de la Veracruz), que era costosa, pero con la esperanza que nunca perdía, trató de darle continuidad a su misma carrera, arquitectura, pues ahí era de tres años y creía que de alguna manera se recuperaría el tiempo y casi saldría en la fecha estipulada. Para entonces, el chico ingería alcohol 5 de 7, a punto de cumplir 23 años, iniciando la universidad cuando para esa edad cualquier estudiante, está a semanas de terminar la carrera. Lo más triste de todo, ya tenía una madre enferma por todo lo vivido, con un amor exageradamente ciego hacia su hijo, una madre con la consiguiente enfermedad que le dejó todo ese proceso, una madre codependiente. ¿sabes qué es la codependencia?

Es una condición más difícil de tratar que la propia enfermedad. ¿te imaginas? Pero si tú crees que ya esto es lo más gravoso de la situación vivida en esta historia, estás muy alejada de tu imaginación, la tortura para esta señora está en pañales. A los pocos días de haber “iniciado” las clases su hijo en la UNIVER en la carrera Ingeniero arquitecto proyectada para tres años, había transcurrido casi el mes cuando un día se levanta su mamá con toda la actitud para ir a preguntar cómo iba su hijo en esas hermosas instalaciones donde estudiaba su retoño, una cafetería de lujo, aulas de lujo, bueno, niños bien y todo bien. Cuando llega y externa su motivo de visita, fue canalizada al área correspondiente donde le preguntan a la madre, ¿nombre de su hijo, de qué nivel señora, secundaria o preparatoria? Por primera vez, siente gran pena la señora cuando a la vez en voz baja responde, universidad. ¿Universidad? Corrobora la maestra mientras se le queda mirando fijamente y con asombro a la pobre madre avergonzada…