LA CIUDAD QUE QUEREMOS DEJARLE A NUESTROS HIJOS.
Nubia Barrios
Septiembre es un mes que nos invita a ver hacia atrás, recordamos nuestra historia, honramos a quienes lucharon por construir el país que hoy tenemos y renovamos ese sentimiento de orgullo. En Zacatecas, además, vivimos rodeados de una historia que vive presente en nuestras calles, callejones, en nuestra gastronomía, tradiciones y en la memoria de generaciones.
Pero quizá, en medio de las celebraciones patrias, es un buen momento para hacernos la pregunta: ¿qué Zacatecas queremos dejarles a nuestros hijos?
No solamente qué ciudad queremos que reciban, sino qué estamos haciendo hoy por construirla, porque una ciudad no se hereda solamente por sus monumentos, también se hereda por sus espacios públicos, sus oportunidades, en la seguridad para los jóvenes, en su acceso a la educación, en la posibilidad de poder crear patrimonio propio y, sobre todo, en la posibilidad de que quienes nacen aquí puedan imaginar un futuro aquí mismo.
Nuestros hijos y miles de jóvenes, necesitan razones para quedarse, pero también razones para volver, necesitan oportunidades para trabajar, emprender, crear y desarrollar sus talentos sin sentir que para poder alcanzar sus sueños necesariamente tienen que buscar otro lugar.
Tenemos una tierra hermosa llena de riqueza histórica y cultural, tenemos talento, creatividad, instituciones educativas y una identidad que nos hace únicos, el reto es convertir todo ese patrimonio en una plataforma rentable para el futuro y no solamente para ver hacia atrás con orgullo hacia el pasado.
También está en nuestras manos como sociedad recuperar el sentido de comunidad, algo esencial para ver resultados en una calle, un espacio público, participar en las decisiones de nuestro entorno y enseñar a nuestros hijos a querer, cuidar y respetar el lugar donde viven, porque a veces nos sentamos a esperar a que las grandes transformaciones lleguen desde los gobiernos y las instituciones y por supuesto que tienen responsabilidad, pero una ciudad también se transforma desde el hogar, desde la escuela, desde la universidad, desde la empresa y desde cada ciudadano.
Dentro de algunos años, nuestros hijos y quizá nietos caminen por estas mismas calles, vivirán, quizá si regresan, en estas mismas colonias, habitarán espacios que hoy estamos dejando y si corremos con suerte, recordarán con agrado las decisiones que hoy estamos tomando, por eso, el verdadero amor por Zacatecas no debe quedarse en un: ¡Viva México!, sino se demuestra todos los días, cuidando lo que tenemos, exigiendo lo que merecemos, participando, respetando y trabajando para que las nuevas generaciones no solamente recuerden una historia sino que se sientan orgullosos y orgullosas de un futuro en el cual puedan creer y puedan palpar.
Zacatecas no es solamente la ciudad que recibimos de nuestros padres, es la ciudad que, con nuestras decisiones del hoy, estamos eligiendo dejarles a nuestros hijos.





