LA INSUMISA
Por: Mtra. Laiza Karina Rocha Luna
Los derechos inasequibles
Por décadas las mujeres han luchado por vivir dignamente y ejercer los derechos que otros individuos gozan naturalmente. Resulta alarmante observar en nuestro entorno que las violencias se normalizan, incrementan y se estacionan en los pensamientos machistas, esto contradice lo que las mujeres han tratado de visibilizar para poder detener las desigualades estructurales que socialmente han permanecido, impidiendo que los derechos sean efectivos para todos.
La noción que las personas tienen respecto a la realidad en la que vivimos todos los días las mujeres detiene el objetivo de la lucha feminista, la brecha de la realidad y las desigualdades tiene la misma distancia de lograr vivir en armonía. La sociedad debe tener conciencia de que los derechos pertenecen a todas las personas y no solo a unas cuantas. Es inquietante saber que hay hombres y mujeres que piensan que el feminismo es radical, que es exagerar, los derechos no se exageran, se exigen, se defienden y se ejercen porque a pesar que existen leyes, protocolos e innumerables reformas no es suficiente. La ideología machista es el arraigo enemigo más antiguo y más difícil de cortar.
Los derechos se dicen fundamentales e inherentes a partir del día de nuestro nacimiento, pero para nosotras son derechos inasequibles, porque no somos libres, no existe actualmente la capacidad social para poder vernos liderar nuestras vidas, nuestros pensamientos y deseos. La idea de luchar cotidianamente es con el único fin de vernos fuertes, resistiendo y quebrantando paso a paso las raíces del patriarcado para algún día vernos ahí donde cada una queremos, sin restricciones ni condiciones.
Sabemos que no basta con tener un marco jurídico que plasme igualdad, respeto y perspectiva de género, si las acciones y realidades hacen que las mujeres vivamos con miedo, en un mundo con desigualdades salariales, laborales, patrimoniales, de cuidados e incluso de libertades, algo que para algunos puede verse tan sencillo y de fácil acceso para nosotras es algo valioso e inaccesible.
Las mujeres demandamos espacios políticos y no políticos, públicos y privados, en donde nuestra voz tenga decisión y poder, no únicamente que se escuche, sino que haga sentido en las acciones sociales para obtener nuestra autonomía. Los espacios necesitan objetividad, responsabilidad y sobre todo la expresión máxima del respeto de los derechos, para que sin discriminación, señalamientos y violencias las mujeres nos desarrollemos desde nuestra identidad sin imposición.
La voz de las mujeres debe permanecer firme, las acciones y el cambio recae en toda la sociedad, hoy no solo somos cuidadoras ni amas de casa, nuestra participación resulta necesaria para lograr una sociedad más justa, más accesible, con perspectiva de género para vivir libres, seguras y en igualdad.
Rindamos tributo a las mujeres que permanecieron en lucha para que los derechos no quedaran plasmados en hojas, garanticemos y ejerzamos nuestras libertades, nuestros sueños y nuestras vivencias sin opresiones. El feminismo crece en nosotras desde el anhelo, el enojo, las injusticias y el miedo para transformarlo en una realidad de libertad, sororidad y sin estereotipos.






