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2.- PEMEX

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Dr. José de Jesús Reyes Ruiz

LAS CONTROVERSIAS DE LOPEZ

2.- PEMEX

Para documentar mi pesimismo… y el de los demás

En nuestras pasadas reflexiones, nos hicimos la idea de escribir sobre los 10 asuntos más controversiales y claro, controvertidos – que no es lo mismo – sobre las acciones del Sr. López y comenzamos con el punto de la cancelación del aeropuerto de TEXCOCO que analizamos la semana pasada, hoy tocaremos el tema de PEMEX que es otro de los que ha causado más controversia en los medios masivos de comunicación.

Debo aclarar que las controversias sobre las acciones del presidente al que hemos llamado EL CAMINANTE por que recorre el territorio nacional a lo ancho y a lo largo por tercera o cuarta ocasión, no serán analizadas en un estricto orden cronológico sino más bien por la relevancia que han despertado y por las enormes opiniones encontradas que han provocado sobre todo de aquellos que utilizan sus tiempos, sus micrófonos y sus espacios para desacreditar con todo al tabasqueño y a las decisiones que toma cualquiera que estas sean.

No tenemos que olvidarnos que en 1939 el Presidente Lázaro Cárdenas, ante una demanda legal de las compañías extranjeras que tenían en sus manos el negocio del petróleo, decidió una acción enérgica y contundente que obviamente causo una enorme controversia sobre todo de los particulares, de las cúpulas empresariales y políticas de aquellos tiempos, pero que a diferencia de lo que ahora sucede, involucro también a naciones extranjeras cuyas compañías tenían por razones que no es este el espacio a discutir, demandado al Gobierno y al Estado Mexicano por asuntos relacionados al petróleo.

Como señalamos, la respuesta fue contundente y Cárdenas se decidió por la nacionalización de la industria petrolera de manos particulares para que fuera el eje de la economía mexicana y el inicio de una estructura que durante mucho tiempo dio los recursos para mantener a nuestro país a flote, nos referiremos claro a PEMEX ahora en la mira de quienes pensaron – y piensan – que lo mejor para México es que desaparezca del escenario o que privatice lo poco que le queda – o que le dejaron – para que sus intereses – aquellos de los particulares – puedan seguir haciendo y deshaciendo en este y otros rubros de la economía nacional.

Es importante recordar que si Cárdenas pudo hacer lo que hiso sin recibir un golpe fuerte sobre todo del gobierno norteamericano, es que se trataban de tiempos convulsos a nivel internacional y se había iniciado una confrontación entre las naciones del eje y el resto de los países europeos que desencadenaría en la II Guerra Mundial, y los Estados Unidos estaba ocupada en asuntos más importantes como era el de si entraban a la confrontación bélica o no.

Estos tiempos se vivieron antes, al final de la revolución mexicana cuando los Estados Unidos no estaban del todo seguros de aceptar la constitución de 1917 y a Venustiano Carranza como nuevo presidente al que consideraban – por la constitución – lejano a sus intereses y fue; la víspera de la Gran Guerra y la participación tardía de los Estados Unidos lo que forzó la aceptación del nuevo gobierno mexicano y del nuevo orden de las cosas.

Es importante conocer la historia para en base a ella entender los conflictos que se viven y las posiciones ideales a tomar en su resolución.

En el 39 se dio con la expropiación petrolera una verdadera unión entre pueblo mexicano y el gobierno y mientras esta decisión era cuestionada por las elites y en consecuencia por los medios de comunicación. El pueblo la apoyo con todo, aun recordamos las largas filas que se dieron entonces por parte del pueblo para contribuir de alguna forma al pago de la enorme deuda que México adquirió por la expropiación.

La historia posterior es de todos conocida, pero bien vale la pena recordarla en rasgos amplios para que no olvidemos lo que es importante recordar en momentos como el que ahora vivimos.

Durante los tiempos neoliberales que iniciaron con De La Madrid pero se consolidaron con Salinas de Gortari, dieron inicios a un cambio en la política que solo dio como resultado – y las pruebas ahora todos las conocen – el incremento de la desigualdad y de la pobreza para que unos pocos – los amigos del presidente – se hicieran mil veces más ricos mientras crecía exponencialmente el número de pobres.

Hoy en día la mitad de la población se puede incluir dentro del término de la pobreza – 60 millones de mexicanos – y de ellos 20 millones se encuentra en lo que se conoce como pobreza extrema, es decir aquellos que no tienen para lo más indispensable que es por ejemplo la alimentación diaria, ya no se diga para el acceso a la salud o a la educación.

Estos han sido los resultados de 35 años de gobiernos neoliberales cuyos representantes en los medios jamás cuestionaron, – o si lo hicieron lo hicieron fue a cuentagotas y en forma matizada – son ellos mismos los que ahora se desgarran las vestiduras después de que la mayoría de mexicanos decidieron con su voto cambiar el rumbo de las cosas y las formas tradicionales de hacer política.

Salinas con toda su idea de las cosas tubo el tacto de no meter al petróleo dentro del Tratado de Libre Comercio, pero si inicio un proyecto de largo plazo para el desmantelamiento de la compañía petrolera PEMEX que siguió durante los sexenios de Zedillo, Fox y Calderón, la dividieron la fragmentaron, le exigieron más que antes en cuanto a retener las enormes ganancias y dividendos que se dieron en el auge de los precios del petróleo durante los gobiernos panistas que encaminaron las cuantiosas ganancias al gasto corriente y claro a la corrupción.

No debemos olvidar que antes, y durante los gobiernos neoliberales PEMEX era una de los cuatro “pilares” que se sostenía la economía mexicana, tradicionalmente le aportaba al país alrededor de 30 mil millones de pesos, una cantidad similar y durante mucho tiempo superior a las remesas, al turismo y claro a los recursos aportados por el narcotráfico que sin duda eran los otros que sostenían la siempre frágil economía mexicana.

Pero lo que resulta claro es que esta compañía a la que ahora desdeñan, fue no solo desmantelada sino exprimida – y endeudada – al máximo por los gobiernos tanto priistas como panistas sin aportar recursos a su mantenimiento y ya no se diga a un posible crecimiento que podría haberse dado de tener otros gobernantes, y claro en el intermedio partes de la empresa que estaba en fase de desmantelamiento eran vendidos a precios ridículos a los particulares quienes las exprimían al máximo y después las revendían al gobierno a precios alzados como ha sido la tradición no solo de las empresas petroleras sino del rescate bancario y carretero por poner solo un par de ejemplos.

Sin embargo PEMEX y el petróleo se habían convertido durante el siglo XX en todo un símbolo para los mexicanos sobre todo para los más marginados, un poco –valga la comparación – con la devoción guadalupana o con el símbolo del águila devorando una serpiente en los antiguos lagos que formaban el corazón del valle de México.

“El niño Dios te escrituro un establo, y los veneros de petróleo el diablo”

Y es por ello que sabedores de lo que implicaba PEMEX y el PETROLEO, los gobiernos se abstuvieron de tocar algo prácticamente sagrado para los mexicanos pero eso si incrementaron la corrupción al interior de la empresa y le llegaron las bolsas a funcionarios que pasaban por sus instalaciones y claro al jefe máximo del sindicalismo corrupto Romero Duchamps.

Fue hasta que llego Peña Nieto con la complicidad del PAN y del PRD con el PACTO POR MEXICO que se atrevieron a darle la puntilla a la empresa que durante generaciones había contribuyo al mantenimiento de la economía mexicana, privatizando la que quedaba pero sobre todo lo que aun podía hacerse en terrenos de la perforación de las reservas – que se ha probado aún existen – por parte de los particulares. Y en forma por demás extraña México y los mexicanos de a pie toleraron ese atraco a uno de los símbolos de la mexicanidad, Cuauhtémoc Cárdenas protesto con todo pero no hubo quien le siguiera, y López Obrador estaba convaleciente de un infarto que mermo su salud y le impidió levantar a un pueblo que una vez más soporto estoicamente el golpe.

Pero a Andrés Manuel no se le olvido como tampoco a la gran mayoría de los mexicanos de abajo, al pueblo que en el 2018 decidió quitar de una vez por todas el gobierno a las elites y dárselo al caminante que tenía claro la idea de recuperar – costara lo que costara – y levantar de nuevo a la empresa que tanto nos dio a los mexicanos.

El golpe al washicoleo fue el primer paso en su caminar para la recuperación de PEMEX, y claro causo revuelo en las elites y después su “necedad” como lo llaman muchos de construir una nueva refinería en 3 bocas Tabasco cosa que quieran o no será una realidad y parte del caminar a la necesaria independencia en el consumo de gasolina que lo quieran o no es parte importante de la soberanía nacional.

Y claro que podría – no lo niego – ser más barato seguir dependiendo del extranjero y seguir comprando la gasolina que se refina fuera de nuestras fronteras, y aun y cuando esta sea una realidad, el volvernos independientes en este sentido – como también producir los alimentos que consumimos aun y cuando esto sea más caro que comprarlos allende a nuestras fronteras – es para muchos el camino correcto.

Que se están invirtiendo demasiados recursos que podrían ser utilizados en otros rubros como el de la salud tal vez sea cierto pero es de mínima decencia con nosotros mismos, con México, recuperar y sacar a flote a una empresa que tanto nos dio – digan lo que digan los que se sienten expertos en la materia – y que la mayoría de los mexicanos apoyamos en este caminar las decisiones encaminadas a recuperar a PEMEX para convertirla en la empresa que Cárdenas pensó podría ser en 1939 cuando expropio la industria petrolera, una de las acciones más importantes en la historia de México.