“Neoclásico alla Mada” segunda parte - El Nopal
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“Neoclásico alla Mada” segunda parte

“Neoclásico alla Mada”
segunda parte

Por LA MADA (Magdalena Edith Carrillo Mendívil)
www.lamaddalenaedi.blogspot.com

Pues bien, regresemos al pasado, a ese pasado de nuestro país, glorioso en unos aspectos, vergonzoso en otros, sin embargo tratando de ser positivos en estos tiempos tan difíciles y dolorosos que nos ha tocado  vivir, volteemos la mirada al interesante legado arquitectónico de esos tiempos pasados, y por salud mental, tratando de convencerme que no es verdad que todo tiempo pasado fue mejor.
La arquitectura neoclásica de nuestra hermosa ciudad la dejaré para otro momento, ya que nuestra bella dama, insultada y manoseada por muchos que no tienen sensibilidad, ni sesos, y no tienen ni idea de cómo tratar a una señora, debe ser vista con mesura, cuidadosamente y con respeto. Hoy platicaré de la maravillosa arquitectura de una ciudad que ha sabido inteligentemente como ajustarse y acoplarse a los tiempos, actualizándose y renovándose, esta ciudad es Guadalajara, su neoclásico y su imaginario urbano.
Acá… en  nuestro país las novedades nos llegaban con cierto atraso, no sé si recuerdan que las películas que estrenaban en las grandes ciudades del país llegaban al cine Rex como con 4 o 6 meses después, a veces ya que había salido la segunda parte (bueno exageré un poco), algo así pasaba con la arquitectura y demás artes que nos llegaban trasmitidas por los talentos que se iban a estudiar a Europa y llegaban salpicando de inspiración y re-matizando lo ya hecho con las modas europeas.
Las ciudades tienen hitos que hacen que las identifiquemos, así por ejemplo vemos la Torre Eiffel e inmediatamente la relacionamos con París, vemos el Coliseo y nuestra mente vuela a Roma, el Palacio de las Bellas Artes y lo ubicamos en la Ciudad de México… lo mismo sucede con Guadalajara, el Teatro Degollado y la antigua Casa de la Misericordia hoy Hospicio Cabañas son los edificios que la representan, curioso, aun y cuando hay nuevos y hermosos edificios, estos dos ejemplos neoclásicos siguen siendo algo así como el sello de esta ciudad.
Para que esta producción arquitectónica se diese fue indispensable el lazo entre artistas europeos y mexicanos, en esta caso los españoles Manuel Tolsá y José Gutiérrez y los tapatíos Manuel Gómez Ibarra y  Jacobo Gálvez, entre otros. Todas estas relaciones reguladas por supuesto por las academias, llama mi atención la existencia del Instituto de Ciencias de Jalisco, espacio académico para el cultivo de la arquitectura  mismo que concatenó sus actividades con la Sociedad de Ingenieros de Jalisco, la inteligente unión de ambas sociedades se percibe en el resultado de obras arquitectónicas que aun sin ser un estudioso de la materia se perciben con armoniosas y deleitan la vista de cualquier transeúnte.
En las ciudades mexicanas del siglo XIX había un particular interés en semejarse a ciudades europeas, era un verdadero halago la comparación con cualquiera de ellas.  Por ejemplo, mire usted, que bonito se expresan de la Casa de la Misericordia (Hospicio Cabañas) y de la ciudad que lo alberga: “Felipe Gutiérrez, pintor egresado de la Academia de San Carlos, opinó en 1882 que la vista de la fachada del Hospicio y la hermosa cúpula que la corona, produce un efecto óptico de lo más seductor; visto en todo lo largo de la calle de ese nombre parece un monumento romano (citado en Iguiniz, 1951:37). La ciudad fue objeto de excesivos halagos por parte del periodista mexicano de origen inglés Eduardo Gibbon quien publicó en 1893 un testimonio titulado Guadalajara (La Florencia Mexicana).” (Cabrales Barajs, 2014) y no solo la comparación entre ciudades sino también comparó a Gómez Ibarra, encargado de la conclusión del Hospicio con nada más y nada menos que ¡Miguel Ángel!, esto si pone los ojitos llenos de lagrimitas muy al estilo de caricatura japonesa. De Gómez Ibarra, entre otras obras previas y producto de su viaje a Europa tenemos el Panteón de Santa Paula hoy de Belén y las muy características torres en forma de cono invertido de la Catedral, mismas torres que hasta la fecha me infunden un temor que no puedo explicar.
El Teatro Degollado, originalmente llamado Teatro Alarcón, fue obra de Jacobo Gálvez. La bella estructura del pórtico de acceso me arrancó un suspiro la primera vez que la vi y cada vez que la vuelvo a ver me arranca ese primer suspiro. Gibbon se refiere a dicho teatro como “el más grande y bello teatro del país”, comparándolo con las obras maestras del Renacimiento, y como no, el neoclásico es un hijo legítimo del Renacimiento, hijo de un Renacimiento ya viejo pero aun así, heredó muchas características y cualidades, digno hijo de su padre.
Maravillosa construcción del imaginario a manos de la clase ilustrada que sus descripciones alegóricas daban perfecta respuesta a la intención preconcebida por el artista y los que mueven los hilos de la sociedad: Mostrar una ciudad muy al nivel europeo y fortalecer el orgullo, la unificación y la identidad (esa identidad que ha tomado diferentes atuendos… a veces de china poblana, a veces de princesa azteca, a veces de cortesana, a veces de intelectual… a veces, a veces) en palabras mucho más coherentes que las mías Castoriadis nos dice: “que el imaginario orienta procesos sociales hacia alguna dirección dentro de un conjunto de estructuras simbólicas posibles. Así se configura un “factor unificante” y además aclara que las decisiones no responden plenamente a un orden racional” (Castoriadis, 2003a (1975)).
Cabe decir que nuestra bella ciudad de Zacatecas, catalogada por muchos como ciudad colonial, tiene mucho de neoclásico y encantadores tintes de modernismo y art nouveau. Pero luego nos daremos una calmada y tranquila vueltecita por las calles pavimentadas con losa  antes de que las repavimenten y le metan el tan favorito pórfido.

Queda siempre mucho por decir, eso es lo divertido de esto… siempre queda algo por decir.
Fin de la segunda, última y muy neoclásica parte.

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