COSAS DE LA INSEGURIDAD EN ZACATECAS - El Nopal
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COSAS DE LA INSEGURIDAD EN ZACATECAS

COSAS DE LA INSEGURIDAD EN ZACATECAS
PROPUESTAS II parte
Dr. José de Jesús Reyes Ruiz

Para documentar mi pesimismo y el de los demás…

Como ignorar las imágenes de un juego de futbol llanero, una cancha apenas de terracería, sin pasto,  en la vecindad de la zona de tolerancia, cientos de gentes atestiguan el final del partido y un grupo de jóvenes – y otros no tanto – celebran la victoria, unos instantes después a la izquierda se observa una pelea en donde segundos más tarde un par de individuos con sendas pistolas en la mano disparan a un tercero quien cae aun con claras señales de vida,  uno de los dos atacantes con pantalón de mezclilla color gris y una sudadera negra se acerca y le dispara nuevamente rematándolo, frente a esta escena dantesca dos niños menores de 8 años uno con camiseta roja y el otro aún menor con camiseta azul observan a unos metros de distancia, no parece impactarles la escena y se alejan como si nada hubiera pasado, mientras que el joven que remato al ahora occiso se aleja también, no huye, el resto de la multitud no se asusta como correspondería en cualquier otro lugar del mundo, camina después de los hechos como si nada a un lado del asesino que camina lentamente alejándose del lugar y encontrándose como su compañero – que también disparo – con el que parece comentar algo y ambos se alejan por separado.

¿Cómo es que llegamos a esto? ¿Cómo perdimos la capacidad de asombro? ¿Cuándo es que “se jodio México”? como diría ya el refrán popular,  tanto en este asunto de la inseguridad como en tantos otros, ¿Cuándo es que también se jodio Zacatecas?

Hace apenas una semana, en la primera parte de estas reflexiones comentamos; que no se ve para cuando mejore el asunto de la inseguridad, mencionamos algunos datos objetivos dados a conocer por medios de información serios como el Periódico Reforma que bien vale la pena recordar una y otra vez, porque somos muy dados a olvidar, y en esta falla de nuestra memoria colectiva se cimenta uno de los pilares que nos tienen sumidos en estas tristes circunstancias.

a) A nivel nacional la percepción subjetiva de inseguridad alcanza un 75%, sin embargo en nuestra entidad estas cifras se elevan por arriba del 90% es decir 9 de cada 10 zacatecanos tiene miedo de salir a la calle por el problema de la inseguridad.
b) El nivel de asesinatos violentos, es decir de decesos por cada 100 mil habitantes en nuestro estado está muy por arriba de la media nacional, lo que nos coloca en el nada envidiable segundo lugar nacional, solo por debajo de Baja California que está ahí por la problemática de Tijuana que de nueva cuenta volvió a ser centro de violencia, pero por arriba de entidades  como Tamaulipas, Guerrero y el Estado de México.
c) Hemos logrado consolidarnos en el primer lugar a nivel nacional en el renglón de secuestros en donde insistimos que una cifra espeluznante es aquella que nos dice que de cada 10 secuestros en donde se paga el rescate, solo 2 secuestrados regresan con vida a sus hogares.

Y con todo y esto el Sr. De Los Pinos se atreve – vaya  desvergüenza – a decir que las organizaciones sociales bullean – hacen bulling – a las instituciones encargadas de proveer la seguridad, por sus cuestionamientos.

¡Estamos fregados!

Pero “lo más pior”  – como diría el paisano – es que no se encuentran los caminos ya no se diga para acabar con el problema, sino cuando menos para reducirlo, y; claro se atreven – nuestras autoridades – a mencionar que se trata de un problema nacional, que no es exclusivo de Zacatecas. Lo que no mencionan que en el mapa de la violencia armado por expertos en la materia, nuestros estados vecinos que podrían vivir el mismo nivel de inseguridad que el nuestro no lo están, y así Durango y San Luis Potosí se encuentran en verde en este asunto, Aguascalientes en Amarillo, Coahuila en ámbar, existen otros estados en rojo, pero el nuestro está en el color más vivo, EN MORADO.

Así o más claro. Y comentamos – vale la pena insistir en ello – que no atinan nada más que a pedir refuerzos de la federación con una policía local – tanto municipal como estatal – lo decíamos,  en vías de extinción, por que quien en su sano juicio se anima a poner su vida en riesgo por tan tristes salarios.

Perdonen de nueva cuenta la redundancia en cosas que ya mencionamos en nuestra colaboración previa, si sienten que el hecho que patrullas tanto de la policía Estatal,  la Metropolitana, como la Federal o del Ejercito se paseen por las calles – armadas hasta los dientes -eso les meterá miedo a los delincuentes, siento que están totalmente equivocados,  no es por ahí.

Porque hemos tenido la oportunidad de tener acercamientos con estas corporaciones que en corto nos han declarado la absoluta falta de coordinación  entre las diferentes fuerzas, por lo que su eficacia antidelincuensia se reduce considerablemente, y claro sustentan este problema de coordinación en la desconfianza que se tienen unas policías con las otras y el ejército con todas ellas acusándose entre sí de corrupción e infiltración por parte de las fuerzas del narcotráfico.

El punto central de estas reflexiones, es que la sociedad civil, la ciudadanía no puede ya esperar que el gobierno haga las cosas porque hasta el momento ha mostrado muy poca capacidad para hacerlas, la ciudadanía tiene que tomar parte activa en el asunto – que no necesariamente es su responsabilidad, aunque lo sea en parte –  y diseñar estrategias muy concretas que nos permitan disminuir el problema al menos, sabedores que la erradicación en estos tiempos es prácticamente imposible.

Por este motivo El Observatorio Ciudadano Zacatecano para la Función Publica, organismo de la sociedad civil diseñado para el combate a la impunidad – castigo a los culpables de transgredir con los recursos que son del pueblo – ha tenido que desviarse de su objetivo central para plantearse el asunto de la inseguridad y proponer políticas claras y concretas después de realizar un análisis concienzudo con el apoyo de expertos en la materia, y presentarlos a la ciudadanía, pero también en forma de iniciativa ciudadana a la legislatura para EXIGUIR QUE EL EJECUTIVO  LOS REVISE E IMPLEMENTE después de una discusión seria Y EN EL CORTO PLAZO.

Esto no es por lo tanto un exhorto al Gobernador para que se haga cargo de la seguridad de sus gobernados – como lo hiciera recientemente una triste y poco productiva legislatura – sino la presentación de puntos concretos que nos pueden llevar a que las cosas cambien en el corto plazo.

1.- SECUESTROS En este renglón, tendrán que buscarse los caminos que nos lleven a impedir legalmente que la familia del secuestrado negocie directamente con el secuestrador (por la sencilla razón de los números arriba mencionados de que solo 2 de cada 10 secuestros en donde se paga el rescate, regresan con vida) que se reporte el secuestro por las vías institucionales – buenas o malas – y sean las que se encarguen evitando el pago que solo hace más atractivo el “negocio” a los delincuentes, y en todo caso que la familia – a través de las autoridades – ofrezca un  recurso para quien de información buscando romper el círculo cercano a los delincuentes, y asegurando la completa secrecía y anonimato de quien den informes reales que conduzcan con los delincuentes y claro con el secuestrado.

Esto es ley en los Estados Unidos y por ello el secuestro allá prácticamente no existe, TENEMOS QUE VER LA FORMA QUE ESTE DELITO DEJE DE SER NEGOCIO.

2.- CONTROL VEHICULAR  Los delincuentes viajan en vehículos muchas veces con reporte de robo, otras sin placas o con placas chocolates como las de ONAPAFA. Si las autoridades hicieran su trabajo, otro gallo nos cantaría como diría el dicho, SE DEBE OBLIGAR A QUE TODO CARRO QUE CIRCULE EN EL ESTADO TENGA UN ENGOMADO PLENAMENTE IDENTIFICABLE que en automático conecte con un dueño o responsable, y que permita que incluso TRANSITO Y VIALIDAD pueda – lo cual es su obligación – detectar cualquier automóvil que circule en forma ilegal, y  detenerlo con el apoyo de otras policías como la Federal o el propio Ejercito con un botón rojo que las coordine y puedan cuestionar cualquier vehículo que circule ilegalmente.

Estos engomados son solo por seguridad y nada tendrán que ver con la posible legalización del vehículo en caso de que sea de procedencia extranjera y se encuentra ilegalmente en el país.

3.- UNIDAD DE INTELIGENCIA .- tiene que existir – si es que no la hay, y si la hay no funciona – una unidad de inteligencia que concentre todas las videocámaras distribuidas en los centros urbanos predominantemente, y que pueda conectar y coordinar las acciones de las policías municipales, estatales, metropolitana, federal y del ejército, POR QUE ES ABSURDO QUE LLEGUEN SIEMPRE DESPUES DE LOS HECHOS DELICTIVOS a tapar el pozo sin ninguna utilidad práctica, si desconfían entre si deben buscarse los caminos para que trabajen en conjunto y si alguien avisa a los delincuentes por estar coludido con ellos la evidencia de que esto suceda permitirá ver quien esta coludido y quién no.

4.- PROMOCION DE LA CULTURA DE LA DENUNCIA Se ha trabajado en ello, pero muy poco por lo que se ve en la práctica, nosotros como organización civil nos comprometemos a difundir esta cultura de la DENUNCIA ANONIMA con todo y que muchos utilicen esto como diversión, tendremos que fomentar ante la ciudadanía la importancia de tomar en serio estas armas o de otra forma pagaremos las consecuencias – como está sucediendo – PERO TAMBIEN TENEMOS QUE EXIGIR Y ATESTIGUAR QUE SE LE DA SEGUIMIENTO SERIO A ESTAS DENUNCIAS, y para ello fomentaremos una AP que funcione en el teléfono celular que tienen la mayor parte de la ciudadanía en el que existe el botón rojo a través del que la denuncia se realice y sea factible corroborar geográficamente el sitio especifico de donde nace esa llamada de auxilio.

5.- PROMOCION DE LOS COMITES VECINALES DE SEGURIDAD, con absoluta secrecía la sociedad tendrá que organizarse en comités vecinales que conozcan su comunidad y que sean los primeros en detectar actos irregulares para denunciarlos oportunamente con el apoyo y si es necesario, la intermediación de organizaciones de la sociedad civil como la nuestra para atacar de raíz el problema.

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