“¡Niño, calla a tu mamá!” - El Nopal
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“¡Niño, calla a tu mamá!”

“¡Niño, calla a tu mamá!”

Por LA MADA (Magdalena Edith Carrillo Mendívil)
www.lamaddalenaedi.blogspot.com

-Buenas tardes, vengo por lo de la entrevista de trabajo.
-Buenas tardes, me permite su currículo… muy bien, veo que tiene conocimiento del área, su promedio es excelente, tiene diplomados que le interesan al giro de la empresa. Se graduó hace dos meses… lo que no veo es su experiencia laboral, ¿Qué experiencia tiene?
-…

Preguntarle a un recién egresado que experiencia tiene es un poco menos, o un poco más, que burlarse de él. Como  estudiantes, los más afortunados, no tienen que trabajar o han tomado empleos de medio tiempo en cosas que tienen nada o poco que ver con su carrera o bien y en el mejor de los casos en trabajos auxiliares a su área. Es obvio que un recién egresado sabe que no le darán un cargo directivo (¡Momento! ¡Hay sexenios en lo que estos milagros ocurren! ¡Alabado sea!…) y los empleadores deberían entender que no tiene pericia en la jungla laboral y la negativa de empleo por falta de experiencia hace que cualquier recién egresado se frustre… y ¿a dónde va La Mada con todo esto? Verá usted, le explico: Lo mismo suele pasar con los niños que no acostumbrados a expresiones artísticas, es decir sin experiencia, no sepan comportarse en presentaciones ya sean de danza, conciertos, obras de teatro… no podemos pedirles “compostura” a la primera impresión.
Yo solía ser de esas personas poco tolerantes, no es que ahora me aproxime a la madre Teresa de Calcula, sin embargo, cuando tienes un loco bajito a tu lado, se entienden situaciones que antes no concebías y la empatía se desarrolla. Era tan común asistir al cine y escuchar a un niño llorar y alguien de los espectadores gritaba: ¡Niño, calla a tu mamá!, obviamente me causaba gracia y pensaba que como se le ocurría a esa imprudente mujer llevar a un niño a ver Endless love allá por los años 80. En realidad lo sigo pensando, pero ahora entiendo a esa abnegada madre que al no tener con quién encargar al nene se arriesgó a llevarlo a presenciar fogosas escenas de amor que en aquellos años calentaban a cualquiera en formato Cassette, single 7″, single 12″… menos al dichoso nene.
Ahora, como la artista, a veces ligeramente obnubilada, que pretendo ser, veo con tristeza que en nuestro país no se hace mucho por introducir a los niños al arte. Hablo del “arte de los grandes”, no de ese arte únicamente dirigido  a los niños. Veo  que a los niños se les mantiene aparte  y alejados del arte serio y formal, y es una lástima ya que  en esta etapa básica sus sentidos están tiernos y dispuestos  a recibir información, información que va mucho más allá de gritar donde está el lobo, o cantar sobre la vida y obra de una gallina y su gallo (en turno) o escuchar canciones con letra tan tonta que hasta ellos mismos preguntan: ¿por qué dice eso mamá? Claro que tampoco son tan tajante, estos espectáculos ligeros son necesarios y agradables (para ellos) pero me pregunto ¿Aquí dónde es que entra el equilibrio? ¿Cómo un niño en sus primeros años va a aprender a apreciar el arte si no hay eventos “serios” dirigidos para ellos?
Hay adultos que son el resultado de esto, de niños no los enseñaron a respetar al artista que esta sobre el escenario y abren bolsas de papas, utilizan el teléfono o cuchichean. Son adolescentes a los que los muestras un video de baile contemporáneo donde los bailarines ejecutan complicados movimientos en agua y solo son capaces de emitir una carcajada absurda como si estuviesen viendo a Bibis and Budget o al menos se comportan como ellos… y no los culpo, ¿cómo queremos que sean capaces de apreciar arte si no fueron educados de la mano con él?
Los niños son recipientes vacíos listos para ser llenados, están ávidos de recibir, tienen esa maravillosa capacidad de asombrarse que con los años se  nos va desgastando, se asombran igual, de cosas sosas de que cosas con fondo y forma. No pretendo hacer niños súper dotados capaces de escribir su primera ópera a los 5 años o interpretar Rigoletto con la misma pasión que Pavarotti o crear tendencias en la danza como Isadora Duncan o interpretar el cello como Pablo Casals o escribir con el sarcasmo de Eco … y mire usted, capaces lo son. Me gustaría una educación donde los adultos nos sensibilizásemos y sepamos que los niños no son idiotas y perfectamente pueden ser educados espectadores y duros críticos.  ¿Por qué no ofrecer entrenamiento a los pequeños para enseñarlos a observar las maravillosas representaciones artísticas que los adultos hacen únicamente para los adultos? ¿Por qué dudar de la estupenda capacidad de análisis y goce de los más chiquitos? … ¿Por qué no darles experiencia en estos asuntos?
Niño o niña (esta aclaración sexista no me gusta pero aquí la usaré), dile a los adultos que te rodean te expliquen porque el territorio está mutilado, que te describan el Comala de Rulfo y que luego te lleven a conocerlo para que tú lo describas con tus ojos, pídeles que te hagan palmas y tu marcas el contratiempo (así no serás una tabla cuando bailes en tu graduación), que griten junto contigo cantando desafinados pero a todo pulmón a Sabina, Serrat o Mercedes Sosa, pídeles que se llenen las manos de pintura y pinten un zoológico donde conviven animales mitológicos y reales y pasan hadas volando mientras bailan con Pinocho, el rey León y uno que otro minion.
De verdad os digo, dejad que los niños se acerquen al arte y tendremos adultos más sensibles, más empáticos, más analíticos, más educados… más felices…
¿Matías, vamos al concierto de violines y después corremos tras las pompas de jabón mientras te ríes de tus chistes, pelas los dientes y confirmas: ¡Qué gracioso!?
Final con esperanza de una generación… feliz y sin ganas de joder
P.D. Y como no creo que los niños lean mis articulines, “te digo mija, entiéndelo tú mi nuera”…

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