La mujer del año 2017 - El Nopal
3269
post-template-default,single,single-post,postid-3269,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-9.4.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive
 

La mujer del año 2017

La mujer del año 2017
Martha Chapa

Asistí a fines de noviembre a un evento muy importante en el hermoso Museo Nacional de Antropología. Una reunión que tuvo para mi diversos y hondos significados.
Me refiero a la entrega del conocido y prestigiado premio la Mujer del Año, que en su edición 2017 fue conferido a Claudia Pavlovich Arellano, la actual gobernadora de Sonora. La ceremonia, además de su significado intrínseco, tuvo para mí una relevancia particular pues me trajo recuerdos imborrables de un cúmulo de años de amistad con la galardonada, pero también con sus padres.
Conocí a Alicia Arellano Tapia, madre de Claudia, hace ya más de tres décadas y constaté desde un primer momento que se trataba de una mujer excepcional, no sólo por su capacidad y talento, sino también por su calidez y profundo y leal sentido humano.
Nos hicimos amigas entrañables y poco tardé en reconocer en ella a una de las mujeres de esa especie que abre brechas y conquista espacios para las nuevas generaciones. Porque deben saber ustedes que Alicia fue pionera en diversos campos de la arena política. Baste decir que fue la primera mujer que conquistó una alcaldía en Sonora, en su natal Magdalena de Kino, a principios de los años setenta. No se conformó con ese enorme logro y poco después, en 1979, ganó la alcaldía de Hermosillo, la capital estatal. Antes de eso había sido una de las dos primeras mujeres –junto a María Lavalle Urbina– en alcanzar un escaño en el Senado de la República.
Tuve también el privilegio de conocer a su esposo, Pablo Pavlovich, un prestigiado y comprometido médico con indudable conciencia social, solidario con su comunidad.
Con los años tuve el gusto de conocer a sus hijas, y en especial a Claudia, quien desde su juventud emanaba talento y disciplina.
Por todo eso, ahora, cuando con enorme mérito Claudia Pavlovich recibió la medalla para la Mujer del Año 2017, me resultó conmovedor y emocionante evocar esta larga trayectoria de genuina amistad con la familia Pavlovich, desde aquellos años de nuestra juventud hasta los días actuales.
Aquella jovencita inquieta que conocí en casa de Alicia es hoy la gobernadora de Sonora, la primera mujer al frente de ese estado y la única mandataria estatal en la actualidad. Lo más importante es que está muy bien calificada por sus gobernados, por la sociedad sonorense, además de que ha llevado a cabo una de las más destacadas gestiones del país en su conjunto.
Su carrera política ha sido meteórica y brillante, lo mismo como regidora y diputada local que como presidenta de su partido en esa entidad federativa y, al igual que su madre, como senadora de la República.
Y algo que no debo dejar de señalar es que por encima de esa tan exitosa trayectoria se mantiene con una sencillez, frescura, bonhomía y lucidez, conductas y facultades que no son comunes en nuestros gobernantes y políticos.
Claudia se sumó a otras 55 destacadas mujeres mexicanas que han recibido este reconocimiento desde 1960. Entre ellas, María Lavalle Urbina, Amalia Caballero de Castillo Ledón, Ángela Alessio Robles, Rosario Castellanos, Dolores del Río y la diplomática Rosario Green, recientemente fallecida.
Dejo, entonces, testimonio de esas grandes mujeres que son Alicia Arellano Tapia y su hija Claudia, integrantes de una familia mexicana ejemplar.
Ambas, Alicia y Claudia, mujeres que dejan huella.

Facebook: Martha Chapa Benavides
Twitter: @martha_chapa

Sin comentarios

Publicar un comentario