“TODO PASA POR ALGO” - El Nopal
3633
post-template-default,single,single-post,postid-3633,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-9.4.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive
 

“TODO PASA POR ALGO”

“TODO PASA POR ALGO”

Por LA MADA (Magdalena Edith Carrillo Mendívil)
www.lamaddalenaedi.blogspot.com

Todo lo que pasa, pasa por algo, por tarugo, necio, aferrado, testarudo… por ejemplo. Y es que no es fácil aceptar las consecuencias de nuestros actos, por lo regular buscamos a quien o a que culpar, sin embargo en la medida en la que asumimos nuestra responsabilidad es más fácil aceptar los resultados y sobre todo evitar tropezar con la misma piedra. Cuando no somos capaces de reconocer nuestras fallas una delgada malla cubre las circunstancias  como una forma de proteger a nuestro ego, entonces, dejamos caer la responsabilidad en terceros. Echarle la culpa al clima es una buena idea.

Y es fácil perdernos entre escusas excusas y “a escusas” nos preguntamos: “¿por qué me pasa esto a mí?  Mire usted, este es un tema muy conocido por La Mada, me gustaría darle una cátedra espiritual de comunión total con el Universo y presumirle la alineación armónica de mis chacras o chakras para que suene mejor  y  usted lo pueda ubicar en un contexto filosófico oriental. Claro que esto me gustaría, y no le voy a decir que a mi manera trato de buscar la tranquilidad, la serenidad y evitar que mi mente piense y  cree tanta pendejada, sin embargo no me ha sido fácil debido, entre otras cosas, a este mal hábito que estoy segura muchos tenemos, y el que me diga que no… pues no pasa nada, ya lo veré rompiéndose la boca cuando se tropiece con la misma piedra, ese terrible hábito de vaciar y descargar nuestras decisiones en lo primero que se nos  ponga en frente, aprendemos a hacerlo tan bien, que hasta nos lo creemos. ¡Si yo le contara los tropezones  que me he dado en la vida, y con la misma piedra, le extrañaría que aun conserve mis dientes sanos, en su lugar y me atreva a sonreír!

Recuerdo que en sexto de primaria una compañera dio la excusa que por muchos años pensé era la más tonta, con los años he escuchado otras mucho mejores y más absurdas. Cuando la maestra le pidió la tarea ella se soltó llorando y dijo que toda la tarde estuvieron esperando al señor del gas y este nunca llegó… yo nunca entendí que tenían que ver que señor del gas, el gas, la espera del señor de gas y la dichosa tarea… sigo sin entenderlo. Pero ¿ve usted como tratamos de vaciar nuestra responsabilidad en algo que este fuera de nosotros y muy lejos de nuestro protegido ego? En este caso el señor del gas fue el culpable de que mi compañera no asumiera su  irresponsable por no cumplir con su obligación de hacer la tarea. Así, vamos creciendo, sin asumir lo que nos corresponde.

La situación económica es un tema muy recurrente en nuestros días. Nos sentimos desesperados cada quincena porque sabemos que el dinero se va fácil pagando los gastos principales y con los que debemos cumplir si no queremos alumbrarnos con velas, ir por agua al pozo (y peor aún si no hay pozos), cocinar con leña y lo más catastrófico e impensable, quedarnos sin Internet. Una vez cubiertos estos lujos (necesidades se les llaman ahora) y por supuesto cubierta la necesidad de alimentarnos viene la necesidad de cubrir nuestra vanidad,  pagando los abonos,  mensualidades, para que se escuche mejor. Cuando me senté frente a frente conmigo misma y fui consciente de la cantidad monetaria que formaban todos esos pagos chiquitos, busqué la pared más próxima y me estrellé contra ella. Uno voz me habló, como esa voz que se convierte en eco en las películas de terror, la voz dura y macabra me decía al oído (repetidas veces, ya le dije que se formaba un eco): “Si no tienes, no compres. Si no necesitas, no compres. Si estas endeudada, no compres. No llores, mejor no compres… “En estos tiempos consumistas nos sentimos obligados a estar a la vanguardia, tal vez se quieren llenar vacíos, tal vez se pretenda pertenecer, tal vez sea la adrenalina de estar todo el tiempo en la cuerda floja, tal vez sea la irresponsabilidad de los tiempos modernos. Pero volvemos al principio, este descalabro económico, allende de los sueldos de nuestro estado,  se debe según mi convicción, a nuestras malas decisiones económicas y no quiero sonar como aquel funcionario de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme que dijo que con el salario mínimo podríamos estar pagando casa y carro, claro estas son palabras mayores de un sujeto al que la palabra “abono” le suena folclórica y llena de color.

Por precaución, no me meto al tema de las malas decisiones amorosas porque estas están cargadas de culpas de las que queremos librarnos y corremos despavoridos como Blanca Nieves perseguida por el cazador.   A menos que sea con bajo el cañón de una pistola, no creo que alguien esté obligado a estar al lado de alguien que sea tan “malo”, si se sigue ahí, es por “distracción emocional” y créame, si está esperando que el Universo le muestre al culpable de sus actos, le informo que el universo no se ocupa de buscar culpables, sino soluciones. Inhale, exhale y asuma, no es divertido, pero le aseguro que verá cambios.

Fin antes de que llegue el culpable

Sin comentarios

Publicar un comentario