Un arroz que ya se coció… - El Nopal
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Un arroz que ya se coció…

Un arroz que ya se coció…
Dr. Ricardo Monreal A

Este proceso electoral se ha visto colmado de falsas promesas y propuestas fantasiosas por parte de los representantes de la continuidad, pero también ha ocurrido que muchas de las ideas generadas por la coalición “Juntos Haremos Historia” han sido literalmente copiadas por los candidatos que se ubican en segundo y tercer lugar de las preferencias de las y los votantes.

Así, hemos escuchado propuestas como la creación de un registro nacional de necesidades de cada persona, o la entrega de tablets a toda la población, o llevar a la cárcel a quien hoy encabeza la administración federal. Todas, puntadas electoreras que sólo reflejan la desesperación que se vive en los equipos de campaña del PRI y del Frente, ante la contundente evidencia del hartazgo popular de los malos gobiernos de los recientes sexenios.

A unos días de que se llevara a cabo el tercer debate presidencial, conocimos por los medios de comunicación más información respecto al asunto de presunto lavado de dinero, corrupción y tráfico de influencias en el cual se ha implicado al candidato frentista; la explicación de éste fue que el gobierno de Peña hizo un pacto de impunidad con Andrés Manuel López Obrador, acusación por demás falaz.

Todos los golpes en contra de AMLO han surtido efecto entre el electorado, pero no en el sentido que sus adversarios políticos calcularon y, en consecuencia, la posición del candidato del Frente se ha visto mermada al grado tal que el aspirante priista, cuya campaña nunca despegó con claridad, en esta recta final está a punto de alcanzarlo en un lejano segundo lugar, y con ello mantiene éste la ilusión de acortar la distancia que mantiene respecto al puntero solitario en las intenciones del voto.

Tal fue el escenario previo a la realización del tercer y último debate presidencial. Durante el desarrollo de este ejercicio presenciamos una serie de acusaciones y descalificaciones por parte de los candidatos de la continuidad. Los equipos de campaña del PRI y el Frente siguieron con la errónea creencia de privilegiar los ataques antes que las propuestas de fondo; por alguna razón consideran que la política en nuestro país se puede ejercer de la misma manera que incluso hace seis años, sin tomar en cuenta que en la actualidad cada vez tienen mayor peso específico las redes sociales y otros sitios virtuales que se han configurado como los auténticos espacios donde se construye la opinión pública. En ese sentido, los candidatos de la continuidad lo son a su vez de los de la reacción.

¿Por qué motivo AMLO está al frente de las preferencias electorales? Una de las razones más importantes es el desempeño de los gobiernos panistas de inicios de siglo XXI, y del actual gobierno priista. En el año 2000, la promesa del cambio simplemente pasó de noche, y lo que pudo ser la verdadera alternancia se convirtió en una prolongación de la larga tradición gatopardista que caracteriza al régimen.

Mientras que el de 2006 fue un sexenio ensombrecido de inicio por la ilegitimidad y posteriormente por la guerra que se decidió emprender en contra del narcotráfico, sacando inconstitucionalmente al Ejército de sus cuarteles; una de las decisiones más controvertidas de las que se tenga memoria por parte de un titular del Ejecutivo federal, y que significó la vida de miles y miles de compatriotas. Ni qué decir de la administración que le sucedió: un fracaso institucional rotundo del Estado mexicano en lo político, en lo económico, en lo social y en lo moral, cuyas consecuencias pesan todavía sobre la calidad de vida del ciudadano de a pie.

Por otro lado, no hay que subestimar el trabajo de Andrés Manuel en la repolitización de la base del electorado: ningún otro político mexicano ha recorrido todo el territorio nacional, como él sí lo ha hecho; además, sólo él tiene propuestas de cambios sustanciales que ponen en peligro el statu quo de la oligarquía, pues el caduco modelo de política económica que se aplica desde hace décadas no puede continuar, al ser obsoleto y no corresponder con nuestra realidad actual. La de AMLO es una propuesta contundente que rompe, por supuesto, con la pretensión de grupos minoritarios que se han enriquecido escandalosamente con el llamado neoliberalismo.

En el tercer debate Andrés Manuel volvió a insistir en que si no hay crecimiento económico no hay generación de empleos; si no hay empleos bien pagados no se puede aspirar a una buena calidad de vida; si no hay una buena calidad de vida no se puede tener paz y tranquilidad social. En apariencia esto es simple, pero es algo que los gobiernos priistas y panistas no entendieron en más de treinta años, sacrificando con ello a la mayoría de la población, para beneficiar a un grupo oligárquico muy reducido.

De igual manera, resulta indispensable dar marcha atrás a una reforma educativa privatizadora y tecnócrata, aprobada en su momento por los integrantes del “Pacto por México” con la intención de reducir el poder sindical magisterial –el cual había sido empoderado por el priismo durante el siglo pasado—, debido a que ya no le era útil a la clase política contemporánea; empero, tales modificaciones no fueron pensadas para atacar los puntos débiles del sistema educativo mexicano en beneficio de la niñez de nuestro país.

Lo cierto es que la transparencia y la autenticidad que caracterizan a AMLO y sus propuestas han conectado con el electorado, porque su discurso resulta perfectamente legible para quienes han padecido durante años las consecuencias de los malos gobiernos.
Y tan malos han sido los resultados de las últimas administraciones, que los intentos de la clase política y de la oligarquía económica por utilizar los medios de comunicación para crear sesgos informativos y envolver con miedo, ira o entusiasmo la eventual decisión de los votantes, han sido vanos frente a la abrumadora aversión social hacia los regímenes prianistas. Sabiendo de antemano que Andrés Manuel fue el ganador del último debate y observando lo que reflejan sin excepción todos los sondeos de opinión, sin pecar de soberbia, efectivamente, este arroz ya se coció.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
Facebook y Twitter: @RicardoMonrealA

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