Una inusitada transición - El Nopal
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Una inusitada transición

Una inusitada transición
Ricardo Monreal Ávila
El pasado 8 de agosto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a través de su Magistrada presidenta, Janine Otálora Malassis, declaró válida la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y, en consecuencia, declaró Presidente electo a Andrés Manuel López Obrador. Ese mismo día se le entregó al próximo Jefe de Estado la constancia de mayoría, con la cual se formalizó el importante triunfo obtenido en las urnas el 1 de julio pasado.

No es menor el hecho de contar con el documento expedido por la institución jurisdiccional encargada de llevar a cabo la calificación de la elección; no obstante, la entrega de éste no impidió que el Presidente electo y parte del equipo que conformará el gabinete del próximo gobierno, ya estén preparando el terreno para recibir de la mejor manera la estafeta que dejará la administración saliente.

La transición que presenciamos es la primera en la historia reciente de nuestro país en la que hay tal muestra de actividad por parte del vencedor de la elección presidencial; las acciones emprendidas por Andrés Manuel López Obrador nos dejan ver el ímpetu con el cual iniciará y mantendrá su gobierno.

Es interesante notar que hace dieciocho años, cuando el priismo perdió la Presidencia, el triunfador se limitó a esperar a recibir el poder de manos del mandatario saliente, lo cual anunció el talante con el que se conduciría durante el sexenio. La administración federal que pretendió asumirse como “el gobierno del cambio” fue inconsistente con el eslogan y la mercadotecnia con los que se presentó ante la ciudadanía, que le brindó su confianza en las urnas: ni se tocaron los principales bastiones o estructuras del régimen, ni se suscitaron cambios sustanciales. Sucedió lo que en la jerga política local se conoce como: “Quítate tú, para ponerme yo”; tan solo un relevo de posiciones privilegiadas.

Las acciones emprendidas por AMLO sorprenden a propios y extraños. Desde el 1 de julio pasado, cuando las encuestas de salida anunciaban su aplastante triunfo, confirmado ya entrada la noche por el Instituto Nacional Electoral, por sus adversarios y por el titular del Ejecutivo federal, prácticamente no ha parado de realizar actividades para sentar las bases de una transición ordenada, la cual tendrá lugar de manera oficial el 1 de diciembre en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Y esta actividad del Presidente electo es congruente con sus compromisos de campaña; no hay tiempo que perder, el país necesita un gobierno renovado que sea cercano y sensible a las demandas de la ciudadanía, por lo que se tendrá que hacer lo de doce años, en seis, según ha expresado. Con su actuar, está dando muestras de querer hacer visibles los resultados de su eventual administración, incluso en el corto plazo.

En su casa de transición, ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México, AMLO ha mantenido una intensa actividad desde el mes de julio: recibe a simpatizantes que le externan su apoyo y le hacen peticiones, y ha convocado a medios de comunicación para dar a conocer, desde las escalinatas del inmueble, las decisiones más relevantes tomadas durante este tiempo, con el fin de mantener informada a la ciudadanía y de dar un seguimiento puntual a los compromisos asumidos en campaña.

Y además del contacto constante que mantiene con el ciudadano de a pie, AMLO se ha preocupado por generar un clima de paz con todos los sectores políticos y sociales del país, con el fin de dar certidumbre respecto a que el próximo gobierno será inclusivo. El 4 de julio, tres días después de la elección, sostuvo una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial, en la que además de limar la rispidez con la que se desarrolló la campaña electoral, se acordó trabajar en conjunto para atender el problema de la pobreza –en aumento durante los gobiernos recientes—, así como para dar oportunidades de desarrollo laboral a las nuevas generaciones.

En las dos reuniones con el actual Presidente, se trataron temas de suma importancia, como la transición, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la reforma energética y el presupuesto, entre las más relevantes. Y a partir de la postura de AMLO respecto a la política internacional que ejercerá en su gobierno, el tono del discurso del Presidente de Estados Unidos ha cambiado. Como ha declarado el Presidente electo, se buscará la cooperación bilateral, pero con el respeto de la libre autodeterminación que, como país soberano, tenemos.

Por su parte, los temas concernientes a la reforma energética y al grave problema de la inseguridad, ya están siendo abordados por los próximos titulares de las dependencias competentes, para no arrancar de cero el 1 de diciembre. Por ejemplo, los 105 contratos de las rondas petroleras que tuvieron lugar con la reforma ya están siendo revisados por la próxima titular de la Secretaría de Energía.

Y en el terreno de la seguridad y justicia, los equipos correspondientes encabezados por los próximos titulares de las secretarías de Gobernación y Seguridad Pública, ya preparan los cambios necesarios. Por lo que ve a esta última, se está definiendo una estructura ejecutiva, que incluiría dos subsecretarías, una oficialía mayor y quizá una Agencia Nacional de Inteligencia, como órgano desconcentrado o como parte de una subsecretaría, para desburocratizar los procesos y transitar a un esquema más efectivo.

Asimismo, quien será el titular de la Secretaría de Educación Pública anunció que el inicio de las consultas populares para decidir el futuro de la reforma educativa llevada a cabo en este sexenio, comenzará el próximo 27 de agosto; las modificaciones legales en la materia, según las previsiones, estarían listas para que el próximo Presidente las envíe al Congreso en la primera semana de su gobierno.

Existe la premura por recobrar todo el tiempo perdido; por corregir el rumbo después de décadas de desaciertos, y con el aliciente de que el próximo Presidente tendrá, por primera vez en la historia, un mandato con una duración de sólo 5 años y 10 meses.

El tren de la Cuarta Transformación ha arrancado a todo vapor y lleva mucha prisa.

ricardomonreala@yahoo.com.mx Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA

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