Ricardo Monreal Ávila
2021: elecciones y las secuelas de la COVID-19

Este 2020 pasará a la historia de la humanidad como uno de los años más difíciles que ha enfrentado, debido a la pandemia global generada por el virus SARS-CoV-2. La emergencia sanitaria mundial ha sido de proporciones monumentales, pero no hay que soslayar la grave crisis económica asociada a ella.

Este año que está por concluir deja a su paso uno de los saldos más tristes, trágicos y preocupantes en fechas recientes. El 2020 sobresaltó la cotidianidad de personas y organizaciones, con la aparición de una pandemia globalizada que sacudió radicalmente las bases del sistema sociedad a lo largo y ancho del globo, afectando los sectores económicos, políticos y culturales de los diferentes países y obligando a dirigentes y especialistas a diseñar nuevas estrategias para su combate.

El virus SARS-CoV-2 continúa extendiéndose por el orbe y ya ha infectado a más de 81 millones de personas, mientras que la cifra global de decesos supera los 1,7 millones. En comparación con su precedente histórico, la llamada “gripe española” de 1918 —que cobró 50 millones de vidas humanas—, la pandemia actual ha sido menos letal, pero ha acarreado mayores efectos económicos.

El país más afectado ha sido Estados Unidos, al superar los 19,4 millones de contagios y más de 336 mil decesos; seguido de India, que excede los 10,2 millones de casos y 148 mil fallecimientos; asimismo, Brasil rebasa los 7,3 millones de infectados y registra más de 188 mil defunciones.

En México, hasta el 21 de diciembre se habían confirmado 1’338,426 contagios totales y 119,495 defunciones por COVID-19, de acuerdo con el informe técnico de la Secretaría de Salud federal.

Una de las grandes tareas del 2021 será promover la vacunación universal en el menor tiempo posible, al paso de nuestros socios comerciales de América del Norte y del resto del mundo, a fin de iniciar la reactivación económica pospandemia.

Simultáneamente, se debe dar prioridad a la reconstrucción y la reconducción del sistema de salud pública del país, el cual se encontraba muy frágil incluso antes de la pandemia y ha sido sometido a un alto estrés institucional durante todo el 2020. El Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) es un buen cimiento, que habrá de ser complementado con una política integral de salud pública que sume al sector privado y a los órdenes estatal y municipal de gobierno.

El pasado 2 de diciembre, el Reino Unido se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la vacuna de Pfizer y BioNTech en la lucha contra la COVID-19. El presidente López Obrador aseguró que en México será gratuita y universal, que se cuenta con la partida presupuestal necesaria para garantizar la adquisición de las dosis requeridas para inocular a la población, y que para el 2021 se tendrán vacunas de otros laboratorios.

El pasado 24 de diciembre inició la primera etapa de vacunación en la Ciudad de México, Estado de México y Querétaro, y fueron aplicadas más de dos mil 900 dosis entre personal del sector salud.

México es el primer país en América Latina en contar con la vacuna, y para el 31 de enero de 2021 se prevé que habrá recibido un millón 420,575 dosis para trabajadoras y trabajadores de la primera línea de atención a la COVID-19, y hacia finales del próximo año se espera que nuestro país pueda recibir 34.4 millones tan sólo de las vacunas producidas por Pfizer.

Sin duda, el gran tema de la agenda pública nacional que marcará este 2021 pasa por salir de la crisis sanitaria cuanto antes, evitando el mayor número de daños económicos posible. Sin embargo, también habrá que reconocer la relevancia de las elecciones intermedias del domingo 6 de junio, las cuales, dada la concurrencia de campañas, candidaturas y partidos, serán las más grandes en la historia electoral de México. Por primera vez en la historia del país, la totalidad de las entidades federativas tendrá el mismo día al menos una elección local y una federal.

Se elegirán un total de 21 mil 768 cargos, distribuidos de la siguiente manera: 15 gubernaturas, 300 diputaciones federales de mayoría relativa, 200 de representación proporcional, 642 diputaciones locales de mayoría relativa, 421 diputaciones locales de representación proporcional, 2 mil 340 presidencias municipales, 15 mil 311 regidurías y 2 mil 539 sindicaturas, concejalías y juntas municipales.

Será una elección atípica tanto por los tipos de campañas a distancia y virtuales a que la pandemia obliga como por la concurrencia de cargos locales con federales. Si en promedio se inscriben tres aspirantes por cargo, en las próximas semanas tendremos a más de 60 mil candidatas y candidatos pidiendo el voto.

Pese a la situación que aqueja al país por la pandemia, el Instituto Nacional Electoral prevé la participación de 96 millones de potenciales votantes con inscripción en el Padrón Electoral: unos seis millones más que en los comicios de 2018.

Además, de acuerdo con la consultora EPLOC, diez entidades implementarán el voto electrónico para connacionales residentes en el extranjero: Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí, Zacatecas y Jalisco.

De cara al proceso electoral más grande y complejo de la historia de México, es de resaltar la pertinente participación de la Universidad Nacional Autónoma de México, que monitoreará 73 programas en precampaña y 503 durante las campañas. Variables como formato de presentación de la información, tiempos, recursos técnicos, pertinencia de la noticia en el contexto y posibles editorializaciones serán analizadas en un total de 32,849 horas de programación en radio y televisión, a fin de garantizar la equidad en la distribución de los tiempos y analizar el contenido de la propaganda electoral.

Pero lo que realmente está en juego en las elecciones de 2021 no es la multitud de cargos, sino el avance y la consolidación de la 4T. Con independencia del complejo contexto electoral, en las urnas estarán contendiendo básicamente dos alternativas: la continuidad del proyecto de cambio y transformación que encabeza el presidente López Obrador o el retorno del régimen de corrupción y privilegios para unas cuantas personas, el cual usufructuaron durante más de 30 años el PRI y el PAN, periodo en el que hubo alternancia de partidos, mas no un proyecto alternativo de nación.
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