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Mayela Pulido

La puerta de cristal

Un montón de sentimientos encontrados, donde la belleza exterior, las frivolidades quedan lejos de ser lo que es la vida real!
Afuera del hospital, la vida cotidiana, el ruido de los automóviles, la gente tratando de dé volverá la normalidad con sus comercios informales y una vida tan diferente que con solo atravesar una puerta de cristal y pasar de lo cotidiano a lo doloroso e inevitable.
Un año y seis meses que no tenían mis hijos su consulta por una pandemia que para muchos solo fue un tiempo perdido por no hacer sus lo cotidiano de una vida vacía y sin pensar que realmente esta pandemia era y es para aprender y valorar el verdadero sentido de vivir.
Con los ojos llenos de lágrimas por el dolor que aún me causa esta situación de la vida de mis hijos, me regresa a una realidad que en un momento olvidó que vivo!
Entrar a un hospital te hace más vulnerable y te ubica en la realidad que para muchos está muy lejos de creer y de vivir.
Mi corazón está apachurrado, me siento extraña y no debe ser, pues son 28 años en el que siempre había estado en el hospital… hubo una pausa en mi vida en el que por un año y medio no pasé por esto!
Es mi realidad y la de muchos…
Un año y medio en el que deberíamos haber aprendido el verdadero sentido y valor de la vida!
Estoy confiada y agradecida con Dios, ver tantas cosas de dolor y que el mío comparado con los de otros, siento y creo que es mínimo.
Aquí dentro, pasando esa puerta de cristal, no hay clases sociales, aquí no importa la vanidad, no importa el dinero, pues con él y sin el, el dolor de una enfermedad o discapacidad NO lo oculta ni tu ropa de marca ni tu dinero, es la realidad, una realidad que muchos olvidan o no quieren entender.
Aquí dentro se respira dolor, angustia, esperanza y Fé, mucha Fé …
Hagamos un momento de reflexión y tengamos empatía por el dolor de los demás, si tenemos forma de ayudar… hagámoslo, lo que quiero es tocar las fibras de tu corazón y que te sientas afortunado si en tu vida te toca poder llegar a ser un donador, pues no todos tienen esa fortuna que al partir haya alguien que te preste su cuerpo para seguir viviendo aquí en la tierra.
Aunque parezca que tú ya no disfrutarás, pues si lo haces, pues el solo saber que tu pedacito donado desconectó a alguien de una máquina, y ahora puede disfrutar de lo que tú disfrutaste alguna vez!
Promover una cultura de amor al prójimo no es difícil, porque todos de alguna forma nos movemos por el amor…
Infórmate y decídete, ser donante de vida es lo mejor que te puede pasar!

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