Skip to main content

Dr. José de Jesús Reyes
TIERRA DE CUERVOS
Para documentar mi pesimismo… y el de los demás

Desde hace varias décadas – más de las que quisiera contar… y recordar – recorro el mismo sendero todas las mañanas, en algún tiempo lo hice corriendo, después solo trotando, y en los tiempos actuales solo camino, cada vez más lento y cada vez más cansado, pero son rutinas que no puedo dejar de lado.

Durante estas diarias caminatas, me he percatado que a través del tiempo, la fauna se mantiene prácticamente sin cambios – maravillosa – donde el verde un poco o un mucho artificial predomina dentro de un entorno que no siempre fue como ahora lo cuento. Hace cincuenta años que tuve la oportunidad de pisar por vez primera estos lugares, en ellos predominaba la aridez, las nopaleras, algunos árboles aislados y pastizales secos y amarillentos donde difícilmente podía darse nada, y qué esperar de este cielo cruel, siempre azul, pero siempre tacaño sobre una tierra siempre colorada y casi siempre seca.

Ahora todo es diferente una gran cantidad de árboles donde predominan los pirules que según entiendo siempre han existido en estas tierras, pero al lado de esos maravillosos árboles que son muestra de la falta de formas estándares, de simetrías de troncos cilíndricos creciendo hacia el cielo, a los pirules no les interesa el cielo en lo absoluto, ni las formas ni las simetrías, más bien están interesados en la diversidad en la medida de que esta se puede dar en un árbol que tuerce sus raíces y las deja muchas veces al descubierto, que manipula las formas que siempre son diferentes al pirul que se encuentra enfrente.

Arte abstracto directamente producido por la naturaleza “pobre leña de pirul, que no sirve ni para arder” diría la canción, a lo que yo agregaría, sirve para ser admirada, porque forma verdaderas estructuras polimorfas que superan con mucho las esculturas de los más egregios creadores.

Algún día aspiraré a tener el lenguaje adecuado para rendir homenaje a estos árboles que para mí al menos representan el alma de mi tierra, esta tierra semiárida que también tiene sus huizaches y sus palmas – que no palmeras – donde fueron colgados cientos de seres humanos durante la revolución, donde murieron varias decenas de miles sólo en una batalla, la de la TOMA DE ZACATECAS.

Pues bien, en mi recorrido puedo admirar los pirules, pero también muchas variedades de pináceas que no son – al menos en mi conocimiento – nativas de estos lugares, aunque hay quien dice que reinaron en otros tiempos, antes de la conquista y que como resultado de ella fueron extirpadas de la tierra boscosa que existía – según los expertos – para servir de material para las minas de las que sacaron toda la plata que quisieron, y que siguen extrayendo en demerito de una ecología mermada por los intereses de su principal depredador: el ser humano.

No sé por qué – o tal vez si – los pirules me recuerdan árboles que representan el símbolo de algunos países de medio oriente, me refiero al olivo que recientemente es agredido y extirpado por la guerra entre hermanos que se odian por aquellos lares, pero eso es otra historia.

También hay palmeras que nada tienen que ver con el entorno pero que fueron traídas de lugares distantes y ahora crecen y enriquecen el ambiente, donde a ras del piso están también los agaves y las nopaleras que se resisten a dejar lo que algún tiempo fue su dominio y todo ello rodeando extensiones verdes de pastos que inevitablemente nos regalan el posible espejismo de una enorme zona verde única en el semidesierto de estas tierras que ya hace muchas décadas nos vieron nacer.

Pero no es de la FLORA de lo que quiero hablar en estas líneas, sino de la FAUNA que como es de esperarse también fue cambiando con el tiempo.

Estos lugares que hace 50 años comenzaron a ser cuidados con esmero para beneplácito de la mirada – por motivos mercantiles si se quiere –con el tiempo se volvieron necesariamente en el hogar de las aves que fueron llegando y enriqueciendo con sus colores y con sus sonidos el lugar. Cualquiera que haya – como un servidor – sido testigo del cambio de los tiempos en las últimas décadas, podrá confirmar a lo que me refiero, el lugar se fue llenando de aves que de muchos tipos, colores y tamaños comenzaron a habitar el lugar, y claro hay las que permanecen aquí y las que solamente van de paso, en los siempre severos inviernos camino a lugares más cálidos en el sur.

No olvido alguna vez haber sido testigo de la invasión de aves azules de pico curvado que se establecieron solo por algunas semanas pero en cantidad importante en el lugar para después partir, no las he vuelto a ver, solo un invierno y nada más, alguna mala cara habrán visto para no querer regresar aunque fuera de paso por estas tierras, pero hay otras, por ejemplo las parvadas de golondrinas que se vieron en estas áreas hace dos años y que se caracterizaban por volar en círculos alrededor de una fuente artificial en un lago que más parece un estanque lodoso y que permanecieron algunas semanas para después partir y no regresar.

Durante los tiempos en que diariamente camino el sitio, me ha tocado ver de todo, halcones grandes y pequeños, en una ocasión una garza blanca, solo una que aparece cerca del descrito estanque y se va después de un par de días, pero siempre regresa al menos una vez cada dos meses, y en el mismo sitio pude ver una ave más o menos grande – del tamaño de un cuervo – pero con plumaje azul y gris que permaneció en el sitio un par de semanas y después no se le volvió a ver, o un faisán de los que aparentemente solo caminan – sin volar – en búsqueda de su alimento y que permaneció en el área cerca de un par de meses para después no pararse por aquí jamás.

Hace una década, tal vez dos, mi hermano entusiasta de la naturaleza y vecino del pequeño estanque consideró llevar algunos patos y hasta una pareja de cisnes, pero molestaban a los creídos seres humanos que utilizan el sitio para su deporte el golf y que consideraron exterminarlos y lo hicieron sin que hubiera una sola protesta, solo un escrito mío donde reclamaba el acto, pero claro los señores eran los amos y nada podía molestar sus usos y costumbres.

Recientemente regresaron un par de patos que no fueron llevados por nadie y habitaron el estanque, iban y venían porque están una semana y desaparecían dos, pero siempre – o eso creí – regresaban, sin embargo, tiene ya más de un mes sin que se les vea por el lugar y eso me causa una profunda tristeza.

En los últimos tiempos toda el área se ha ido convirtiendo en un lugar habitado predominantemente por CUERVOS, y no es que tenga yo animadversión por estas aves, sé por ejemplo que se les considera fauna privilegiada por ejemplo en la TORRE DE LONDRES en INGLATERRA, pero aquí es claro y evidente que han sido en alguna medida – pudiera estar yo equivocado – los que han comenzado a agredir a las otras aves para que no ocupen los territorios que consideran como de su propiedad, AVES NEGRAS DE OJOS AMARILLOS, claramente desconfiadas no suelen volar alto sino a ras del suelo.

No es infrecuente verlos agredir a quienes intentar ocupar sus espacios que son los CHANATES aves ligeramente menores de color pardo nunca negro que intentan convivir con los cuervos pero que son repelidos por ellos y que cohabitan el lugar claramente en números menores que los jefes ¿Sus jefes? Los cuervos, también abundan las palomas algunas más grandes que otras, algunas grises otras con plumaje blanco y es claro hasta para las personas que no conocen prácticamente nada sobre las aves – como yo – que las palomas que habitan el lugar son de tipos diferentes nunca del tamaño de los cuervos y que suelen volar más alto que ellos, pero a diferencia de los CHANATES no ocupan los mismos espacios.

Además de estas aves que ya mencionamos abundan otras, las de menor tamaño a las que llamaremos por nuestra ignorancia como GORRIONES, seguramente tendrán otros nombres, especies y subespecies, yo las imagino como gorriones, la gran mayoría de ellos de color pardo, algunos de PECHO AMARILLO como diría la canción, y una bandada ROJOS en donde claramente puedo distinguir a un par de ellos, uno con un crespón en la frente que según lo que he visto en la computadora representa el macho, y el otro sin el crespón y ligeramente más pequeño que representa la hembra, esa supongo ¿? Pareja es única pero siempre se deja ver acompañada por una parvada de parientes – eso supongo – que tienen pintas de color rojo sobre todo en sus pequeñas cabezas y que claramente son día a día más abundantes y se alternan con las otras maravillosas aves aún más pequeñas los ABUNDANTES COLIBRIES de no más de 5 centímetros de largo que revolotean por todo el lugar.

Y claro no podemos olvidar a los PAJAROS CARPINTEROS, del tamaño de los CHANATES con unas alas marmoleadas y una cresta anaranjada que les hace inconfundibles, además de que no se posan como todas las demás aves en las ramas sino sobre los troncos en forma vertical característica que les hace diferentes.

Y a ras de tierra las cada día más abundantes ARDILLAS a las que algunos mencionan como si fueran una plaga, aunque no le hacen mal a nadie, habitan sus refugios casi siempre bajo las raíces de los maravillosos pirules y alegran la vista de quienes por esos senderos caminamos y con el espectáculo alimentamos el alma y el espíritu y nos llenamos de energía para salir al otro mundo al de cemento y piedra, al mundo de nuestra realidad.

Acerca El Nopal