Mis martes solicitan dueño: busco a un compañero para practicar la danza del vientre en su cadera. Deberá ser un hombre que crea en la magia para comprender a mis dedos cuando se multipliquen por cinco. Otro requisito es que sepa jugar al mudo no me importa ser la primera, la décima o su mujer número 60, quiero creer que mis caricias son las mejores de su vida. Mi hombre / compañero será halcón, aroma de café tostado, cama recién tendida y silencio listo para tocar una primera nota. Se reciben candidatos los martes de nueve a una. Los demás días de la semana seré artífice de mis propias historias, mi propio colibrí.



Related Posts
Hay besos de piquito
Hay besos de piquito, de belfos, de colmillos. Besos sorpresa y cotidianos. Besos entre los…
El Nopal17 abril, 2026
Él me mira
Él me mira y en sus pupilas danza la certeza de mis horas. Su voz…
El Nopal27 marzo, 2026
Fui niña sol
Fui niña sol. Cuerpo pequeño para el espíritu. Libertad dormida. Sueños incubados debajo del colchón.…
El Nopal20 marzo, 2026
