"Dice que él le mordía los pies diciéndole que eran como pan dorado en el horno. Que dormía acurrucada, metiéndose dentro de él, perdida en la nada al sentir que se quebraba su carne, que se abría como un surco abierto por un clavo ardoroso, luego tibio, luego dulce, dando golpes duros contra su carne blanda; sumiéndose, sumiéndose más, hasta el gemido".





Related Posts
Escribir con los colmillos…
Escribir con los colmillos, con el filo de las uñas, con el suspiro previo al…
El Nopal5 septiembre, 2026
Sé tu casa…
Sé tu casa Sé tu campo de flores Sé tu litoral Sé tu barca Sé…
El Nopal28 agosto, 2026
Qué casualidad
Qué casualidad que sonrisa y asirnos sean la misma palabra...
El Nopal20 agosto, 2026
