Te conocí en un restaurante a las dos de la tarde. Aunque ese es un detalle insignificante. Igual pudo haber sido a las seis en la presentación de un libro, o al mediodía en una banqueta de Paseo de la Reforma. El resultado habría sido el mismo: tú y yo de la mano, hoy, por las calles de París. Es un sábado de enero. Desnudos, desde la ventana miramos el cielo vestido de nubes. Te sonrío. Me sonríes. Ni tú ni yo podemos creer nuestra suerte: nos encontramos.




Related Posts
Fuiste tú quien eligió ver las nubes que tapaban las estrellas.
Fuiste tú quien eligió ver las nubes que tapaban las estrellas. Tú quisiste conquistar las…
El Nopal24 julio, 2026
Jamás pretendí ser inmaculada.
Jamás pretendí ser inmaculada. A mí me gusta provocar orgasmos confeccionar humedades y sonrisas traviesas.…
El Nopal17 julio, 2026
Cómo les explico…
Cómo les explico que les hago el amor con Ella Fitzgerald solo para creer que…
El Nopal10 julio, 2026
