Dra. Sonia Ruíz
ANALISEMOS EL PRESUPUESTO 2026
¿QUIENES PIERDEN Y QUIENES GANAN EN NUESTRO MÉXICO MÁGICO?
Si bien es cierto, el paquete económico 2026 es una propuesta del segundo año de gobierno, tendría que ser analizado con lupa, ya que no siempre se plantean las mejores propuestas, aunque se asegure que el objetivo sea para garantizar los derechos constitucionales que eleven las condiciones de vida de la población.
Al INE, le recortan el 18.3 %, a Cultura le restan el 16.1 %, a Seguridad le recortan un 17.5 %, al INEGI le quitan el 6.8 % a pesar de absorber las actividades del desaparecido CONEVAL.
A Salud, le quitan el 3.2 %, argumentando que se creará un fondo para este rubro con los impuestos que incrementaron, específicamente en refresco y cigarros, aquí lo interesante es que se creara una estructura que transparente que dichos impuestos verdaderamente lleguen a salud y que, verdaderamente sean auditables y no solo eso, sino que se canalicen para la prevención y no para curación, sin dejar en el olvido el honroso primer lugar que México tiene en Obesidad Infantil.
Quienes adquieren ingresos son la agencia de transformación digital con un aumento del 23.7 %, el nuevo poder judicial es favorecido con el 17 %, ¿pues no que la elección judicial era para reducir los costos de ese poder judicial para evitar despilfarros para que no saliera más costoso? A Pemex le incrementan el 7.7 %, a la secretaría del bienestar le aumentan el “12.4” % o sea, métele a los programas sociales para asegurar los asientos.
En el 2025 se recortó 113, 000 millones de pesos al sector salud; se dejó de vacunar y se quedaron 44.5 millones de mexicanos sin acceso a servicios de salud, por el contrario, se otorga más de 30,000 millones de pesos para el tren maya.
Ahora, para nadie es secreto lo que anunció hacienda para el 2026 donde se eliminarán programas históricos de la secretaría de salud con el argumento de apego a la austeridad, pasando de tener 27 programas a 16, desapareciendo la prevención y control de peso y obesidad, la vigilancia epidemiológica, la prevención y atención de VIH y sida, la prevención de infecciones de transmisión sexual, entre otras.
Estos programas van a ser absorbidos por política de “prevención y control” de enfermedades, metiendo en un solo paquete a todas las enfermedades, debilitando esos programas para robustecer el programa casa por casa, operado por la secretaría del bienestar y los servidores de la nación, al cual le inyectaron 5,000 millones de pesos en 2025, restándole 2,000 millones de pesos al sector salud, o sea que le quitan dinero a hospitales y vacunas para este programa casa por casa, que por cierto, tuve la fortuna de ser testigo de la dinámica de la operación de dicho programa, donde es atendido por personal de enfermería, sin equipo médico, sin insumos, con énfasis en toma de huellas, solicitando credencial de elector y tomándose una foto con un cartel del partido en función. Me pareció un poco insensible que más bien pareciera como un brazo electorero.
Hay otro rubro que llama mucho mi atención, en el 2022, la secretaría de salud de tener un presupuesto de 123,000 millones de pesos, bajó a 60,000 millones de pesos, algo que pareciera estarse confundiendo la palabra austeridad por negligencia e irresponsabilidad.
Siempre pasará esto mientras la salud pública esté en manos de operadores políticos con máster en insensibilidad y presea en falta de empatía y amor a los pacientes que lo único que se busca es la permanencia en el poder a costa de lo que sea.
Pido una disculpa por no comprender de qué manera se eleva el ingreso de los hogares y de la población con la consolidación de los programas sociales y pido otra disculpa por no encontrar certeza cuando se pregona conducir las finanzas públicas con responsabilidad, bajo los principios de austeridad, eficacia y combate a la corrupción cuando lo que se ve y se palpa es todo lo contrario.
Finalmente, ¿seré la única o habrá alguien más que crea que para elevar la permanencia educativa y ampliar la inclusión social no sea precisamente otorgando apoyos adicionales a través de becas a todos los grupos de edad con diferentes nombres, le apuesto mil veces más al enfoque multifacético, invirtiendo en educación, salud, pensiones bien remuneradas, empleos formales y de calidad, reducción de la desigualdad, inclusión financiera para emprendedores, empoderando a las personas con herramientas para superar la pobreza de forma sostenible y dejar de seguir viendo a la población como un voto seguro, sumergido en la ignorancia.



