MIEDO AL FUTURO DESPUÉS DE UNA SEPARACIÓN.
Psicóloga Maira Gallegos
En los conflictos de pareja, la solución no debe ser un ganador y un perdedor, sino dos ganadores.
Alejandro Jodorowsky.
No importa cuánto te aman, sino cómo lo hacen.
Walter Riso.
Hablando de separaciones nada sucede en el vacío ni de un día para otro. Antes de una separación física en una pareja ya existe una emocional. Las personas que atraviesan por divorcios o separaciones, y más si se dio de manera traumática, pueden llegar a experimentar temor a volver a tener una relación, volver a formar una pareja y sufrir nuevamente lo que ya sufrieron o más. Todas las separaciones de pareja implican la “pérdida de un ideal”, así que sentir esa turbulencia y cambios es de cierta forma normal.
En los seres humanos existe la tendencia a volver a repetir situaciones de las que no hemos aprendido alguna lección. Esta repetición se lleva a cabo de manera inconsciente, aunque el temor se presenta consciente y anticipadamente. Se teme que vuelva a suceder en el presente o en el futuro lo que ya sucedió en el pasado.
Dos motivos comunes que llevan a una separación son los conflictos de la pareja y la propia frustración personal. Cuando los conflictos en la pareja aparecen es porque algo en el vínculo no se ha construido o consolidado. Es a lo que le conoce como “cerebro de pareja” o “nosotros”. Discusiones, peleas, celos y desgaste provocado por el tiempo pueden ser detonantes de la terminación de una relación o la separación.
Los conflictos más comunes son: baja empatía entre ambos por estar mirando en direcciones diferentes, uno quiere una cosa y el otro desea otra muy diferente. Pueden estar físicamente juntos, pero emocionalmente a kilómetros. La falta de perdón, es una forma de negación (no aceptación de lo sucedido), una idea narcisista, donde el dolor es muy profundo y se sigue demonizando al ex. Hasta que no hay perdón no se puede aprender para seguir adelante y sanar. Extrañar o echar de menos lleva muchas veces a regresar y no dar terminación a la relación. Algunas veces solo se posterga el dolor. La pregunta aquí es ¿de verdad se echa de menos porque se ama a la persona o porque se extraña como se sentía estando a su lado, rituales, hábitos y ciertas comodidades que se compartían? El amor verdadero se esfuerza por cambiar y ser mejor.
Frustraciones que vienen del pasado acumulan ira en las personas (a veces no se reconoce) en distintas áreas de su vida. Esta es una razón para distanciarse de la pareja y una manera de colocar el problema propio fuera de sí mismo, o sea en el otro y lo culpabilizan por lo que no se atreven a admitir. Así que la separación puede brindar un alivio en este caso y hasta una justificación “la pasé muy mal a su lado, ahora voy a disfrutar”. Pero con el tiempo el problema vuelve porque en realidad nunca fue de pareja.
Cuando ya se atravesó por una separación y aparece el temor a formar una nueva relación puede ser debido a que no se tomó el tiempo suficiente para sanar primero. No es pertinente formar pareja rápido o inmediatamente después de la separación y menos si hay temor. Hay que evitar construir sobre ruinas, por eso es importante sanar la experiencia anterior, lo que permite transformar lo negativo en crecimiento y avance. Muchos varones se ausentan y no ven a los hijos ya que al separarse sienten que dieron mucho a la familia y ahora les toca disfrutar a ellos. Sienten que no les deben nada y por eso no sienten culpa. En realidad, se trata de un enojo contra el núcleo familiar. Tampoco es bueno para los hijos cuando los usan para castigar al otro, triangulándolos o prohibiéndoles que vean a su madre o padre, o a sus abuelos, pues solo terminan afectando a los hijos.
Es fundamental sanar la herida y levantarse después de una separación, sobre todo si hay depresión y angustia. Clavarse en el dolor y la pérdida solo roba años de disfrute. La vida siempre brinda nuevas oportunidades.
Desde que el ser humano nace comparte dos necesidades básicas a nivel emocional: estima e intimidad. La estima es una necesidad emocional y psicológica: ser miradas, amadas, atendidas, escuchadas, valoradas, motivadas, acariciadas, respetadas, etc. los niños encuentran esta necesidad en el amor y cuidado de los padres (aunque no siempre es así). La intimidad se refiere a una necesidad a nivel espiritual, diferente a lo que muchos piensan como sexual. Consiste en un “vínculo de afecto” con los demás, abrir el corazón a alguien y mostrarse tal y como se es. Intimidad es sinónimo de conexión, compromiso, darse a conocer y conocer al otro, lo que permite entablar relaciones profundas. Para formar un vínculo sano es importante superar el temor a intimar. Esta es una razón por la que muchas personas, por más que quieran, no se permiten formar pareja. Cuando la persona no satisface estas dos necesidades básicas, llena con algo más representado en el plano físico, fuera de sí mismo, que se puede manifestar en lo siguiente: trabajo en exceso (frustración en áreas de pareja, familia, paternidad o amistades), hacer mucho dinero (carencia de estima sana y/o intimidad, apego excesivo a lo material), seducir sexualmente (incluso estando en pareja, lo racionalizan o justifican, desconexión entre estima e intimidad), buscar reconocimiento social (descalificación a otros, comparación de sí mismos, inseguridad interior y baja autoestima y autodefinición), buscar dolor y castigo (de manera inconsciente). Solo identificando las carencias existentes en ambas necesidades físicas se pueden sanar estas manifestaciones y superar el miedo a una próxima relación.
Para superar el miedo a volver a fracasar en una relación hay que tomar en cuenta varios puntos:
- Se elije a la pareja por deseo y no por necesidad. Elegir por necesidad lleva a que se busque en el otro lo que no se tuvo. Por ejemplo, alguien que no tiene una autoestima sana porque no recibió validación de papá o mamá, buscará que el compañero se lo brinde. Si se está bien consigo mismo y no falta nada se puede compartir la felicidad con el otro.
- Estar bien con uno mismo antes de buscar a alguien. La primera relación que se debe construir es consigo mismo. Experimentar placer y conexión interior brindará relacionarse sanamente con el otro.
- Construir sobre la pasión y no sobre una obsesión. Buscar a la pareja ideal solo lleva a la frustración. Una pareja sana tiene elementos positivos y negativos, pero construye sobre la pasión (ésta atrae, motiva, da libertad; se eligen mutuamente). Las relaciones incondicionales no existen, pues siempre esperamos algo del otro.
- Procurar siempre una comunicación amorosa. Para que la relación sea sana es necesario establecer comunicación amorosa y respetuosa, pues las palabras se procesan diferente y tienen mayor poder. Es importante aprender a expresar o decir lo que no gusta sin enojo o rabia, de lo contrario solo manifestamos una invitación a “subirse al ring”.
- Construir el poder de la pareja. Cuando uno domina o presiona al otro no hay pareja. Pareja son dos simétricos que se respetan. Tienen que entender que el poder está en ambos.
La relación debe ser entonces un tercero que la pareja construye, crea y nutre con amistad, sinceridad, y respeto mutuo. Así que sabiendo esto (y aplicándolo) no se tiene porque temer al fracaso.



