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Resumen más crítico de los 7 años de la 4T

Pablo Quezada

La 4T prometió un cambio profundo comparable a las grandes transformaciones históricas de México. Siete años después, el resultado muestra un país profundamente polarizado, instituciones debilitadas y problemas estructurales sin resolver.
1. Seguridad: el mayor fracaso
La violencia se mantuvo en niveles históricamente altos.
Los homicidios no bajaron.
Las desapariciones aumentaron.
El crimen organizado se fortaleció y amplió su control territorial.
La estrategia de “abrazos, no balazos” careció de resultados.
La seguridad terminó militarizada como nunca: el Ejército controla puertos, aduanas, aeropuertos, trenes y obras civiles.
2. Instituciones debilitadas
La 4T tuvo un choque constante con organismos autónomos y con el Poder Judicial.
Se buscó someter al INE, al INAI, a la Cofece, al IFT, etc.
La Suprema Corte fue objeto de ataques directos.
Predominó un discurso que divide entre “pueblo bueno” y “adversarios”.
Esto generó un retroceso en contrapesos democráticos y un aumento de la concentración del poder político.
3. Economía: estabilidad sin crecimiento
Aunque hubo disciplina fiscal, el crecimiento fue mínimo.
México creció menos que la mayoría de América Latina.
La inversión privada cayó por incertidumbre regulatoria, especialmente en energía.
La política energética apostó por Pemex y CFE, empresas endeudadas y con tecnología rezagada.
El resultado: no hubo desarrollo económico real, solo estabilidad macroeconómica.
4. Programas sociales: apoyo masivo, pero sin estrategia
Los apoyos directos se volvieron la base del proyecto político.
Aunque ayudaron a millones, se convirtieron en una política más electoral que de desarrollo.
No atacaron la informalidad.
No crearon productividad.
No generaron movilidad social a largo plazo.
El riesgo es que México depende cada vez más de transferencias, no de crecimiento económico.
5. Salud: un retroceso evidente
La desaparición del Seguro Popular y el fracaso del INSABI dejaron un sistema debilitado.
Desabasto de medicamentos.
Falta de especialistas.
Caos administrativo.
Tardía reacción en la pandemia.
El nuevo IMSS-Bienestar apenas está en construcción y no ha compensado el deterioro.
6. Obras insignia: gigantes con utilidad cuestionada
Tren Maya, Dos Bocas, AIFA y el Corredor Interoceánico fueron proyectos billonarios.
Tuvieron sobrecostos enormes.
Varias obras siguen sin operar a plena capacidad.
La planeación técnica fue relegada por la urgencia política.
El Ejército quedó a cargo de casi todo.
Estas obras serán una carga financiera durante décadas si no generan los ingresos prometidos.
7. Militarización de la vida pública
Nunca en la historia moderna el Ejército tuvo tanto poder.
Maneja aeropuertos, trenes, aduanas y hasta bancos.
Administra recursos multimillonarios sin transparencia.
crecieron los contratos por adjudicación directa.
Esto representa un cambio profundo en la estructura del Estado, difícil de revertir.
8. Política exterior: sometimiento silencioso
Aunque el discurso fue nacionalista, México terminó alineado a las presiones de Estados Unidos, especialmente en migración.
Se militarizó la frontera sur.
México se convirtió en país contenedor de migrantes.
Las decisiones clave se tomaron para evitar sanciones o aranceles.
9. Sheinbaum: continuidad absoluta
En su primer año, Claudia Sheinbaum ha mantenido:
Los mismos programas.
La misma política energética.
La misma relación con el Ejército.
La misma línea de reformas (“Plan C”) para ajustar instituciones.
La narrativa indica continuidad total, no transformación adicional.
La 4T sí transformó al país, pero no necesariamente para mejorar.
Los resultados pueden resumirse así:
Lo que ganó:
Popularidad sustentada en apoyos directos.
Obras emblemáticas.
Disciplina fiscal.
Un relato político poderoso.
Lo que perdió:
Seguridad.
Institucionalidad.
Crecimiento económico real.
Sistema de salud.
Inversión en ciencia, tecnología y transición energética.
Transparencia y contrapesos.
En conjunto, la 4T cambió la forma de gobernar, pero no resolvió los problemas de fondo.
De hecho, dejó nuevos riesgos a largo plazo, especialmente por el crecimiento del poder militar y el debilitamiento de instituciones autónomas.