Skip to main content

Dr. Pablo Quezada
Principales noticias sobre la caída de Maduro en Venezuela
Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez, gobernó Venezuela desde 2013, enfrentando:
Una grave crisis económica con hiperinflación, escasez de bienes básicos y migración masiva de millones de venezolanos.
Acusaciones continuas de fraude electoral, especialmente tras las elecciones de julio de 2024, cuya legitimidad fue cuestionada por la oposición y muchos países.
Represión sistemática contra opositores, periodistas y disidentes, con miles de detenciones políticas.
Estas tensiones internas fueron la base de una creciente crisis política en el país.
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó una operación militar en Venezuela que:
Incluyó ataques aéreos en Caracas y la incursión de fuerzas especiales que capturaron a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Maduro fue trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos federales de narcotráfico y narco-terrorismo.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que su gobierno dirigiría Venezuela temporalmente hasta una “transición segura”.
La operación —que EE. UU. denominó Operation Absolute Resolve— resultó en decenas de muertos y heridos, tanto entre fuerzas venezolanas como civiles.
La acción militar y la captura de un jefe de Estado extranjero provocaron una fuerte oleada de reacciones globales:
La ONU criticó la intervención, señalando que viola el derecho internacional y sienta un precedente peligroso.
Rusia respaldó al gobierno interino venezolano y denunció lo que llamó una amenaza neocolonial.
China y otros países condenaron la operación, exigiendo respeto por la soberanía de Venezuela.
Europa y varios gobiernos latinoamericanos también expresaron preocupación, aunque con matices según sus alianzas diplomáticas.
Con Maduro fuera del poder:
Delcy Rodríguez, vicepresidenta, fue proclamada presidenta interina, aunque existe disputa sobre su legitimidad y su relación con la administración de Maduro.
Grupos paramilitares leales al chavismo, conocidos como “colectivos”, han fortalecido su presencia en las calles, controlando barrios, patrullando y reprimiendo disidencias.
Se han reportado detenciones de periodistas, censura y violencia contra quienes expresan apoyo al cambio.
La respuesta popular es muy diversa:
Algunos venezolanos celebran la salida de Maduro, esperanzados en un cambio político.
Otros viven en miedo y cautela, preocupados por la inseguridad, la falta de servicios básicos y el futuro político.
La oposición, encabezada por figuras como María Corina Machado, ve la caída como una oportunidad, aunque advierte que la transición debe incluir elecciones libres y un plan claro para recuperar la democracia.
Una cuestión crucial es que, aunque el líder haya sido removido:
El sistema político y las estructuras de poder —partido, instituciones, fuerzas armadas y redes de control social— siguen en gran medida intactos. Esto significa que el cambio real podría ser mucho más lento y complejo que la simple captura de un individuo.
Los escenarios posibles en Venezuela incluyen:
Transición electoral supervisada internacionalmente: con la participación de observadores y un calendario claro.
Gobierno interino prolongado: con Delcy Rodríguez (o una figura menor del chavismo) en el poder, dificultando reformas profundas.
Persistencia de la polarización social: con enfrentamientos entre fuerzas leales al antiguo régimen y sectores que exigen cambio.
Presión internacional continua: con sanciones, diplomacia e incentivos para reconstruir el país tras años de crisis
La caída de Nicolás Maduro marca un punto de inflexión histórico para Venezuela, pero es solo el inicio de un proceso complejo. Aunque su captura elimina a un símbolo del autoritarismo chavista, el futuro del país depende ahora de la construcción de instituciones democráticas sólidas, de la seguridad y del bienestar de su población. La comunidad internacional, los actores políticos internos y la sociedad civil jugarán roles determinantes en lo que viene.

*Dr. en Educación