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Lucila Noemí

¿Tus exámenes de sangre dicen que estás "perfecto", pero tú te sientes agotado? No estás loco. Estás compensando.

¿Tus exámenes de sangre dicen que estás "perfecto", pero tú te sientes agotado? No estás loco. Estás compensando. Vivimos bajo un mito peligroso: creemos que la salud es binaria. O estás "sano" (tu examen sale en rango) o estás "enfermo" (el examen sale rojo).
Pero la realidad biológica es un espectro. Mucho antes de que un laboratorio marque una anemia clínica, tu cuerpo lleva meses —o años— enviándote señales de humo que decidiste ignorar. El cuerpo humano es una máquina de supervivencia. No falla de golpe; falla por etapas. Primero susurra. Si no escuchas, habla. Y si sigues ignorándolo, eventualmente grita en forma de enfermedad crónica.
EL DICCIONARIO DE LOS SUSURROS: La ciencia clínica y la nutrición funcional han mapeado estas "molestias" que normalizamos como parte del estrés diario, pero que en realidad son gritos de auxilio nutricional: ¿Fatiga aunque duermas 8 horas? A menudo apunta a depósitos vacíos de Hierro, Vitamina B12 o Magnesio. Tu motor tiene gasolina, pero le faltan las bujías para arrancar. ¿Niebla mental y falta de foco? Tu cerebro consume el 20% de tu energía. Si falta Omega-3, Yodo o Vitaminas B, la señal se vuelve borrosa. ¿Uñas quebradizas y caída de cabello? El cuerpo es sabio: si le falta Zinc, Proteína o Biotina, corta el suministro a lo "no esencial" (tu pelo y uñas) para salvar tus órganos vitales. ¿Calambres o el famoso "tic" en el ojo? Es el signo clásico de desbalance electrolítico: falta de Magnesio o Potasio. ¿Moretones fáciles y encías que sangran? Revisa tu Vitamina C y K. Tus tejidos están perdiendo integridad estructural.
LA TRAMPA MODERNA: Etiquetamos todo esto como "Burnout", "Edad" o "Estrés". Pero la fisiología no funciona con motivación; funciona con materias primas. Hoy comemos más calorías que nunca, pero obtenemos menos nutrientes debido a suelos empobrecidos y alimentos ultraprocesados. Estamos sobrealimentados pero desnutridos.
LA SOLUCIÓN VITALÍZATE: No corras a comprar 20 botes de vitaminas. La solución empieza en el plato y en el intestino: Comida Real: Prioriza densidad nutricional (huevos, hígado, hojas verdes, frutas oscuras). Absorción: No eres lo que comes, eres lo que absorbes. Si tu digestión es mala, ningún suplemento funcionará. Escucha el susurro hoy. Arreglar el problema cuando el volumen está bajo es fácil. Esperar a que el cuerpo grite... siempre sale más caro. Y ati que te está susurrando el cuerpo. Te apoyo a nutrirte y suplementarte conscientemente .