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Nubia Barrios

MUJER DE HOY, MUJER VIRTUOSA

Por muchos años y creo que aún en la actualidad, se nos ha enseñado a las mujeres que para gozar de un alto valor debemos esforzarnos en cuidar nuestra apariencia, pero sin llamar tanto la atención, ser femeninas, agradables, enfocadas en la familia, pero no dejando de lado el tema profesional, cumplir sueños, metas es lo que ahora nos hace distintas a las mujeres de 1930, 1950, 1970.
Al día de hoy, hay un standard de perfección en cuanto a la mujer se refiere ya que se combina el trabajo profesional, la gestión del hogar, el cuidado familiar haciendo hincapié en que cuidar y maternar puede ser agotador algunas veces, aunado a que ese mismo estándar de perfección conlleva a ser una mamá presente, esposa u compañera a la altura de las circunstancias que se presenten, profesionista competente, el intelecto a la altura, pero también el físico, pero también la mente… todo ello, ha marcado una nueva era en las mujeres llamada: “El síndrome de la mujer cansada”.
Creo fervientemente que al escribir esta columna y pensar en aquellas 129 mujeres que se encontraban en protesta por igualdad laboral y que lamentablemente murieron en aquella fábrica en Nueva York pero que sin duda precedieron a todo de lo que hoy podemos gozar las mujeres en el ámbito de igualdad (sin dejar de lado que aún falta por hacer), sin embargo, puedo señalar con toda seguridad que estas mujeres en ningún momento hubiesen querido que nos fuéramos al otro extremo.
La mujer virtuosa es una mujer resiliente, equilibrada en sus metas personales y profesionales mientras sigue abriendo brecha a las que vienen por un peldaño de igualdad, pero consciente de lo que es y representa per sé sin la necesidad continua de agentes externos que se lo recuerden, es decir, se sabe valiosa y no necesita que se lo estén ni diciendo ni afianzando, es esa mujer que es “fuerte” sin dejar de lado su feminidad y¿ por qué no? se permite sentirse agotada y se permite descansar y reiniciar porque sabe que el agotamiento físico y mental puede tener un impacto a su salud y que evidentemente es un pilar fundamental en el que ocupa estar y sentirse bien para seguir funcionando, porque está bien a veces reconocer no poder con todo.
Este mantra moderno con el que vivimos las mujeres de “podemos tenerlo todo” el trabajo, la familia, el sentido, el éxito, el tiempo libre, todo y todo al mismo tiempo nos lleva a un agotamiento mental que nos desconecta de lo real, de lo que sí hay, de lo que sí tenemos, de a quiénes tenemos, de lo que sí podemos controlar por lo que es necesario luchar y muy necesario parar, centrarnos, priorizar porque de lo contrario, corremos el riesgo de DES- INTEGRARNOS y eso, es devastador.
La igualdad debe iniciar primero entre nosotras, de donde emerge la ventaja estructural, quitar el carácter de privilegio a lo que debe ser nuestro derecho, es reconocernos entre nosotras en vez de ponernos el pie, es hablar bien de nosotras entre nosotras mismas, porque todas estamos en la misma carrera y todas queremos lo mismo, entendiendo que cada una va por su propio camino.
Mi reconocimiento el día de hoy es para todas aquellas mujeres que a inicios de siglo era impensable para ellas poder alzar la voz y expresar lo que sentían, creyendo que su mera existencia ya las ponía en desventaja, mi reconocimiento a todas aquellas mujeres que gracias a su fuerza y perseverancia, lograron que muchas de nosotras pudiésemos el día de hoy votar y elegir a nuestros representantes, estudiar una carrera universitaria, desarrollar una profesión, liderar instituciones, liderar naciones.
Mi invitación a las mujeres de hoy es a conectar con lo que somos, con nuestra esencia ya que nos enfrentamos a los desafíos de trabajar como si no tuviéramos hijos, criar a nuestros hijos como si no trabajáramos y lucir como si no tuviéramos hijos ni trabajo y eso queridas mujeres virtuosas, no es por lo que lucharon las mujeres que nos precedieron, su lucha fue por la igualdad laboral respetando las diferencias naturales y ello no nos pone en desventaja al contrario, enaltece quienes somos sin divisiones.
No se trata de igualdad, se trata de respeto y el día que entendemos que en la diferencia radica nuestra fortaleza, tendremos mejores oportunidades porque la meta no es ser mujeres cansadas, es ser mujeres felices.