Pensiones millonarias vs pensiones precarias.
Por: Jenny González Arenas.
En el senado de la república se acaba de aprobar una reforma que pone “límites” a las pensiones millonarias que se pagan en diversas paraestatales como PEMEX; CFE, entre otros, se puede considerar un gran logro, que permitirá un ahorro significativo en el erario, es algo que reconocer, si, pero también es algo sobre lo que tenemos que señalar algunas cosas.
El trato ha sido desigual, cuando se realizan reformas a las pensiones en general la Unidad de Medida y Actualización (UMA) es la base para el cálculo, mientras que, en las pensiones millonarias de organismos paraestatales, la base del cálculo es el salario presidencial; ¿qué pasaría si el salario de quien preside el ejecutivo se incrementa? ¿en automático se incrementarían las pensiones? ¿de qué habrá servido pues la reforma? ¿por qué no se calculan de esa manera las pensiones y jubilaciones de todos los mexicanos?
Así, el común denominador de los trabajadores en el país no es medidos con la misma vara que miden a los altos funcionarios de empresas del Estado.
Otro de los elementos que generan desigualdad en la reforma que se aprobó, es la de dejar fuera a los altos mandos de las fuerzas militares, se plantea para ciertos sectores productivos estatales, pero no para todos aquellos que pagan pensiones millonarias con recursos públicos, lo que sigue generando una gran fuga de recursos públicos para el pago de prebendas políticas.
En ese sentido, sin dejar de reconocer que es un primer paso en ahorro de gasto público, no se hace mención a que serán destinados los recursos que se dejaran de erogar por concepto de pensiones millonarias, si en algo pudiera opinar el sector obrero, justicia distributiva sería que lo que se deja de pagar en estas pensiones millonarias se destine a mejorar las pensiones precarias que recibe un buen número de trabajadores y trabajadoras pensionados y jubilados a nivel nacional, y que no se entregue por el mecanismo del apoyo gubernamental, sino a través de un incremento en el porcentaje de pensión que se recibe o en un cálculo en base a salarios míninos y no de UMAs, porque pensar en modificar el valor de la UMA, tendría otras repercusiones.
Es una reforma, frente a las tantas injusticias que se han cometido en el sistema pensionario nacional a lo largo de muchos años, sin embargo es una reforma incompleta, que debería perfeccionarse, enfocándose en la mejora de las condiciones de pensión y jubilación de tantas y tantos mexicanos que hoy en día se encuentran inmersos en un sistema pensionario que lejos de resolver los problemas de las personas en edad de jubilación, resulta insuficiente para garantizar una vida digna en etapa de vejez que es, justo una de las etapas de mayor vulnerabilidad de las personas.
El sistema pensionario en México requiere atención urgente, no solo curitas que tarde o temprano llevarán al sistema y a los adultos mayores en México al colapso.


