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Fui niña sol. Cuerpo pequeño para el espíritu. Libertad dormida. Sueños incubados debajo del colchón.

Fui adolescente de fuego, causa de mareos en los insomnios de mis padres y mareas en mis fantasías.

Fui hormonas en culpa, orgasmos en lenguas ajenas, en las yemas de mis dedos y las manos de un pianista.

Fui adulta irresponsable, coleccionista de trofeos en las paredes de mi sexo, nombres que se borraban con las primeras luces de la mañana.

Fui esposa fiel, madre abnegada, esposa infiel, amante hasta el delirio. Mujer de consecuencias, de valentía irreverente. Madre libre.

Soy infinita.