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EL PENDEJOMETRO

Nota Espe_culera
By Syres

Antes de comenzar a escribir estas líneas querido lector, quiero disculparme con Usted, pues como ciudadano que busca estar informado sobre la política local, no merece sufrir tanta pendejada en lo que va del sexenio. Mientras nueve meses son suficientes para que un ser humano nazca y desarrolle sus capacidades motrices, 270 días han sido suficientes para que un servidor público promedio laborando en la administración Monrealista vea deteriorada su capacidad cognitiva, no sabemos si por imitación para estar a la altura del mandatario, o por la disminución sistemática de sus conexiones neuronales.
Se dice que convivir con gente más pendeja que uno, a corto o mediano plazo, compromete la salud mental de los individuos, y bajo esta lógica casi psiquiátrica, considero que el mandatario estatal aplicó un test para elegir a los integrantes de su gabinete y prefirió a aquellos que por exposición podrían hacerlo ver menos pior.
A la fecha muchos muestran síntomas de algún trastorno que los lleva a comprometer su capacidad en la toma de decisiones y una urgente necesidad de exponer su miseria intelectual en las redes sociales, pese a que, en otros escenarios, su torpeza no era evidente, más bien mostraban un coeficiente intelectual promedio, pero ahora vemos claros signos de enfermedad.
Figúrese que el lunes, la Contadora Humbelina López Loera, Secretaria de la Función Pública hizo honor a su perfil profesional y nos contó a los zacatecanos y a los medios de comunicación el destino de 1 de las 50 acusaciones penales presentadas ante la autoridad. Visiblemente nerviosa, la Ex Directora de Capacitación, Promoción y Vinculación del IZAI prácticamente lincho al Ex Coordinador de la Feria Nacional de Zacatecas (FENAZA) Benjamín “N”, mientras exacerbaba el hecho de que éste no se había presentado ante el Juzgado pese a múltiples citaciones.
Y no es porque tengamos algo a favor de Benjamín “N”, si alguien sabe de sus mañas de día y moños de noche somos los ciudadanos, pero la sola declaración hecha por la funcionaria raya en una violación a la garantías procesales y derechos humanos del susodicho. Haber mencionado en conferencia de prensa cual mañanera improvisada el nombre completo del ex coordinador en más de 10 ocasiones y haber dado detalles a la opinión pública del proceso penal que lleva el Juzgado, invadió la esfera de competencia del Poder Judicial del Estado y contravino la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Política Federal que apunta, que todo acusado de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se compruebe su culpabilidad, y esta última, solo puede ser comprobada por un Juez y no por una servidora pública de un gabinete local.
Pero este error no solo fue cometido por la Secretaria, el propio Subsecretario y Ex Juez de Control en el Municipio de Pinos, Ángel Manuel Muñoz Muro, olvidó los cursos de derecho procesal que daba y tomaba, así como los principios procesales que lo obligan a hacer valer la legalidad y el respeto a los derechos fundamentales del presunto responsable del delito, confundiendo aparentemente, el papel que juega como servidor público del Poder Ejecutivo con aquellas funciones que algún día ostentó dentro del Poder Judicial como juzgador.
Al igual que algunos virus y bacterias que viven en los organismos, la estupidez tiene la facilidad de hospedarse en la garganta humana, encontrando que las personas con esta enfermedad muestran peores resultados en su actuación pública y política, aunque con ello comprometan su nivel educativo y cargo. El “torpevirus” no solo infecta a Gobernadores y Secretarios, también quedan expuestos por convivencia y conveniencia Funcionarios de menor nivel, afectando su cerebro y comunicación verbal. Y esto me hace preguntarme, si ¿los servidores infectados fueron contagiados o son tarugos naturales?; Si seguir en el Gabinete de David Monreal ¿los volverá más torpes o ya están en el grado máximo del contagio?. Y si acaso el virus pone en riesgo a la población zacatecana, es urgente consigamos un pendejometro, para ver si requerimos vacuna o refuerzos, o si bastará con que sigamos en los medios de comunicación la evolución de nuestro paciente cero.