La fuerza de la gente hace mejores gobiernos
Por: Claudia Anaya Mota
Cada vez es más notorio para mí, escuchar voces en la calle y en las redes sociales sobre la decepción y la desesperanza de los muchos problemas que estamos enfrentando en Zacatecas, pero también en el resto del país. Escucho preocupación, enojo y también mucha frustración, todo ello justificado ante el ambiente de incertidumbre que estamos viviendo.
Lo cierto es que las y los mexicanos, queremos vivir mejor. Queremos un país donde haya oportunidades de progreso para todas y todos, donde las niñas y los niños puedan comer todos los días, que la pobreza no sea justificación para no asistir a la escuela o no cuidar nuestra salud, que existan empleos dignos y bien remunerados, que permitan también el equilibrio entre la vida familiar y laboral. En suma, queremos que nuestros derechos humanos fundamentales, no solo sean respetados, sino que sean una realidad.
Nos inquieta por supuesto, que esta vorágine social, económica y política, no nos lleve a un escenario todavía peor, donde el autoritarismo se aplauda y se justifique bajo la promesa de que ahora sí, “vamos a estar todos mejor, porque antes, estábamos peor”.
Soy una fiel creyente de que la construcción de un mejor entorno, de una mejor sociedad y de un mejor país, implica la importante participación de las organizaciones civiles, pero también de la participación de cada ciudadano o ciudadana. La participación en los asuntos públicos, aquellos a los que nos afectan y atañen a todos, no se limita únicamente a expresar nuestra voluntad ciudadana cada vez que hay procesos electorales, debemos pasar también a la exigencia de resultados hacia quienes nos representan en todos los niveles y esferas, tanto en los servicios públicos, en los titulares del poder ejecutivo en los tres niveles de gobierno, así como con nuestros legisladores en lo local y en lo federal.
Un gobierno o un servidor público no puede mejorar su desempeño y su actuación, si no se señalan sus deficiencias y tampoco hay claridad en lo que se espera del desempeño cada uno de ellos, porque es mucho más cómodo tener una ciudadanía apática, complaciente y blanda.
Con enorme gusto noto que cada vez hay más personas interesadas en manifestar su rechazo a determinadas decisiones que les afectan a través de las movilizaciones sociales no solo en la capital del país, sino también en Zacatecas y que han servido para visibilizar la ineficacia y en otras más, la insensibilidad de nuestras autoridades resolver los temas nos lastiman y afectan negativamente.
Es importante reflexionar sobre la gran responsabilidad que tenemos los ciudadanos al momento de elegir a nuestros representantes, porque la profesionalización, la capacidad, la experiencia y la historia de vida, son elementos a tener en cuenta para brindarles o no, nuestra confianza, porque si queremos tener un mejor Zacatecas, un mejor país, es preciso contar con los mejores perfiles para enfrentar los retos.
Si tenemos a funcionarios inexpertos, ineficaces y corruptos, de poco sirve el acompañamiento de ciudadanos activos que están demandando constantemente la solución a sus problemáticas, que se involucran en los asuntos públicos, luego entonces, la realidad tampoco mejorará.
Reitero y subrayo: el papel de la ciudadanía es protagnonista desde el momento en que se elijen a los mejores perfiles pero también en el acompañamiento permanente para que una vez en funciones, no se corrompan.
*Senadora de la República.



