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La confianza pública no se decreta: se construye desde la fiscalización
“La confianza es el cimiento invisible sobre el que descansan las instituciones.”
— Pierre Rosanvallon*

La confianza pública es uno de los activos más frágiles del Estado moderno y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de reconstruir cuando se ha erosionado. A diferencia de las normas jurídicas o de los procedimientos administrativos, la confianza no se impone por decreto ni se garantiza únicamente a través del diseño institucional. Se construye, de manera constante y silenciosa, a partir de prácticas públicas íntegras, decisiones responsables y mecanismos de control que privilegian el interés general.
En este contexto, la fiscalización ocupa un lugar central dentro de los sistemas democráticos. Lejos de ser un instrumento punitivo o una herramienta de confrontación política, la fiscalización es, en esencia, un pilar de la rendición de cuentas y un medio para fortalecer la legitimidad de las instituciones.
Diversos estudios sobre percepción ciudadana, incluidos los levantados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que la desconfianza hacia las instituciones no surge únicamente por la existencia de faltas administrativas o actos de corrupción, sino por la sensación de opacidad, impunidad o falta de consecuencias claras.
En el ámbito nacional, la Auditoría Superior de la Federación ha mostrado que la fiscalización moderna no se limita a señalar errores del pasado, sino que puede convertirse en una herramienta preventiva, capaz de identificar riesgos, mejorar procesos y acompañar a las entidades públicas en el cumplimiento de sus responsabilidades.
La confianza pública no nace del temor a la sanción, sino de la certeza de que los recursos públicos se administran con integridad, que las decisiones se toman con responsabilidad y que existen mecanismos eficaces para corregir errores.
Cuando la fiscalización se ejerce con independencia, profesionalismo y vocación de servicio, deja de ser temida y comienza a ser respetada. Y es precisamente en ese punto donde se inicia la construcción de una confianza pública duradera, indispensable para la estabilidad institucional y el fortalecimiento democrático.

Dra. Verónica Yvette Hernández López de Lara
Doctora en Administración Pública
Directora General en la UT de la ASF y enlace institucional en políticas de inclusión de la CGID OLACEFS

Pierre Rosanvallon es un historiador y politólogo francés, especialista en democracia, legitimidad y confianza institucional.

Zacatecas, enero de 2026